La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 223
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223: Capítulo 223 – ¿Me extrañaste?
(Parte 1) 223: Capítulo 223 – ¿Me extrañaste?
(Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio El poema se llamaba “Liao E” de “El libro de canciones” que estaba narrado desde el punto de vista de un niño que recordaba su gratitud hacia sus padres por su amor y cariño.
La prosa le parecía un trabalenguas y, después de un largo rato, seguía sin poder memorizarla.
An Xiaxia era del tipo que se confundía con facilidad cuando se ponía nerviosa.
Había repasado el poema entero varias veces, pero le seguía costando leerlo, mucho más memorizarlo.
—¿Ni siquiera puedes memorizar ese texto simple?
Vaya, ¿es porque no amas a tus padres o porque eres muy estúpida?
—Sheng Yize comenzó a burlarse de ella de nuevo.
Sabía perfectamente bien que debería ser amable con ella y tratarla bien, pero no podía controlar su lengua malvada.
—¡Así es!
¡No puedo memorizarlo!
¿Amar a mis padres?
Ni siquiera tengo madre.
¿A quién se supone que amo?
—replicó ella.
Comenzaron a brotarle lágrimas y estaba realmente molesta.
Él se sorprendió.
Repasó rápidamente lo que sabía sobre ella y finalmente recordó que nunca mencionaron a su madre durante el chequeo de antecedentes que mandó hacer.
Solo había una explicación para no encontrar pruebas de la existencia de una persona.
Madre An había fallecido.
Su rostro se suavizó un poco y aclaró la garganta.
—Xiaxia…
—¡No digas mi nombre!
—ella le gritó con rabia.
La tristeza de no tener una madre desde que era pequeña la abrumó y, debido a que el poema era una pieza bastante conmovedora, sintió ganas de llorar.
Después de que por fin pudo tartamudear todo el poema de memoria, le pasó el libro de golpe y salió corriendo de su habitación mientras secaba sus lágrimas.
¡Nunca más quería ver a ese bastardo!
Él se quedó congelado en donde estaba y no sabía qué hacer.
– Por lo general, ella no le guardaba rencor a nadie, pero, después de ese incidente, se negó a hablarle por los siguientes dos días.
Con lo orgulloso y distante que era, Sheng Yize, obviamente, no se animó a pedirle una tregua.
Por lo tanto, el par entró a una prolongada guerra fría.
Mientras que el par no tenía problemas, aquellos a su alrededor estaban pasando por un infierno.
Su Xiaomo y Kang Jian fueron los primeros afectados, puesto que nunca antes habían visto a An Xiaxia tan desanimada.
Intentaron de todo para animarla, pero nada funcionó.
Sheng Yize era incluso más aterrador.
Había pasado de ser un aire acondicionado a un congelador, petrificando de forma indiscriminada a cualquiera que se atreviera a acercar.
Hasta He Jiayu y Chi Yuanfeng hicieron su mayor esfuerzo para no provocarlo y ni hablar de las chicas enamoradas que solían seguirlo, que ahora fueron lo suficientemente listas para mantener la distancia.
Después de la clase de E.F., el profesor detuvo a Sheng Yize y le dijo algo sobre el torneo de básquetbol.
Después de ese partido con Chenjiang, Qixia había tenido una racha de suerte, enfrentando tres equipos más débiles de forma consecutiva.
Gracias a eso, milagrosamente llegaron a la ronda final.
El próximo partido era contra la Secundaria Yeyang y ya no sería fácil.
El profesor le ordenó que se quedara después de clases para entrenar a diario desde ahora en adelante.
Mientras que Sheng Yize asintió de forma evasiva, An Xiaxia paró las orejas y escuchó.
Su expresión cambió a preocupación.
A estas alturas, su lesión ya se debía haber recuperado, pero ella no podía evitar preocuparse.
¿Y si el juego extenuante agravaba su vieja lesión otra vez?
¡Buah!
¡A quién le importa!
¡Déjenlo morir del dolor!
¡No le podía importar menos!
Se fue enojada hacia un lado y sacó el teléfono nuevo que se compró ella misma, viendo desde nuevos rumores y guías de juegos, hasta recetas y dietas secretas.
No obstante, no podía recordar nada de lo que leyó.
Tan solo si Qi Yanxi estuviera aquí…
Se preguntó si ya se había recuperado…
Mientras murmuraba para sí misma, su teléfono vibró una vez.
Tocó la pantalla y vio un mensaje del mismísimo Qi Yanxi.
—Tiempo sin verte, Tontita Xia.
¡Te estás poniendo más tonta!
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