La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 225
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225: Capítulo 225 – ¡Si tienen que pelear, háganlo conmigo!
225: Capítulo 225 – ¡Si tienen que pelear, háganlo conmigo!
Editor: Nyoi-Bo Studio El rostro de Sheng Yize oscureció varios tonos al escuchar esas palabras y ahora agarraba a An Xiaxia del cuello con más fuerza.
Ella luchó con todas sus extremidades, pero él se aferró a ella como si llevara a un pollito.
Después de luchar mucho, ella no podía dar siquiera un paso para alejarse de él.
—Qi Yanxi, ¿quieres salvar al mundo, casarte con la princesa, convertirte en el jefe y alcanzar la cima de tu vida?
—no tuvo más opción que preguntarle de forma directa, puesto que se estaba quedando sin ideas.
—¿Eh?
—no tenía idea de adónde quería llegar con esto.
—¡Entonces únete al equipo de básquetbol, jovencito!
—dijo ella con un tono honesto.
La boca de él se crispó.
Así que quería convencerlo de jugar en el partido.
¿Era necesario que lo hiciera de forma tan llamativa?
Sheng Yize frunció el ceño y su expresión se volvió más fría.
¿Qué quería decir?
¿Acababa de pedirle que juegue en el partido?
¿Tan buen jugador le parecía?
Interesante.
El tsundere entró en acción.
La movió a un lado y miró a Qi Yanxi con ojos silenciosos pero amenazantes.
—¿Jugamos?
—¡Por qué no!
—eso lo provocó.
El par tomó la pelota de básquetbol y comenzaron a competir sin un árbitro.
Cuando uno atacaba, el otro defendía; cuando uno intentaba adelantarse con un movimiento engañoso, el otro reaccionaba interceptando de inmediato.
Los dos adolescentes parecían un par de capaces espadachines, que no estaban dispuestos a ceder ante el otro.
Los estudiantes alrededor apenas podían seguir sus movimientos con sus ojos.
Contuvieron el aliento y ni siquiera se atrevieron a animarlos, temiendo que sus voces afectaran el rendimiento de los divinos chicos.
An Xiaxia quedó perpleja.
¡Esto no era lo que tenía en mente!
Solo había intentado convencer a Qi Yanxi de jugar porque no quería que Sheng Yize participara en una competencia tan feroz.
¿Por qué se estaba haciendo el duro de repente?
¡Eso era totalmente opuesto a su objetivo!
El par se estaba sacando los ojos por una pelota, mientras que ella dio un pisotón con ansiedad y clavó la mirada en el tobillo de Sheng Yize mientras corría por la cancha.
Una idea loca apareció en su mente.
Se mordió el labio y tomó una pelota de básquetbol impulsivamente, luego la tiró en dirección al par.
Ambos eran atletas ágiles y la esquivaron a tiempo.
Voltearon en su dirección y se sorprendieron cuando vieron que fue ella.
—¡Si tienen que pelear, háganlo conmigo!
—apuntó al par con su pálido dedo.
Sheng Yize se quedó sin palabras.
Qi Yanxi guardó silencio.
Aquellos alrededor de la cancha también se quedaron sin palabras.
—¿Acaso An Xiaxia perdió la cabeza?
¿Ella contra los mejores jugadores de Qixia?
—An Xiaxia, ¡gracias por hacernos reír!
¡Detente!
¡Ja, ja, ja, ja, ja!
—Xiaxia, ¿estás loca?
—Su Xiaomo tiró de su manga, pero ella le dirigió una mirada tranquilizadora antes de hablar con seriedad a los dos chicos—.
Tengamos una competencia de lanzamientos.
Si consigo tres canastas consecutivas, ¡tienen que seguir mis órdenes!
La boca de Qi Yanxi se crispó.
—Tontita Xia, acabas de actualizar mi definición de “tontita”.
—¿Aceptas o no?
—ella puso los ojos en blanco.
Su voz era tan suave y su propuesta tan absurda que pensó que sería una buena oportunidad para hacerla feliz.
—Está bien, acepto.
¿Y qué pasa si pierdes?
Sheng Yize frunció los labios y no se molestó en hablar.
Ella lo tomó como un consentimiento tácito.
—¡Entonces no tendrán que hacerme caso!
¿Acaso no es un buen trato?
—ella le sonrió, que solo dejó más boquiabierta a la multitud.
¿Disculpa?
¿Estaba tratando a los dos ídolos como tontos?
Para la sorpresa de todos, tanto el Tonto Sheng, como el Tonto Qi…
aceptaron.
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