La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 241
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- Capítulo 241 - 241 Capítulo 241 – 101 formas de ser tortolitos (Parte 2)
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241: Capítulo 241 – 101 formas de ser tortolitos (Parte 2) 241: Capítulo 241 – 101 formas de ser tortolitos (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio Sheng Yize frunció el ceño y se podía percibir el descontento que emanaba.
Al ver lo impaciente que lucía la mujercita, sopesó su petición.
Bueno, bueno, sería un novio generoso.
—Tienes un minuto —dijo con una voz serena.
«Espera, ¿tu generosidad solo equivale a un minuto de conversación?» An Xiaxia sintió ganas de llorar al escuchar su respuesta.
—Qi Yanxi, te ayudé y me darás las gracias por eso, ¿cierto?
—ella lo miró.
Él puso los ojos en blanco.
—¿Ahora tengo que agradecerte?
Como si verlos todos cariñosos no fuese suficiente.
Tontita Xia, ¡estás pidiendo mucho!
—¡Ey!
¡Tú!
—dijo ella malhumorada.
Entonces una expresión astuta cruzó sus ojos—.
¿No aceptaste jugar en el partido de básquetbol?
Sheng Yize, tú también jugarás, ¿cierto?
Él levantó una ceja y le dirigió una mirada que decía “por supuesto”.
¡No perdería contra Qi Yanxi frente a su novia!
—Qi Yanxi, esto es lo que quiero que hagas: desde el comienzo del entrenamiento hasta el partido real, tendrás que hacer lo que Sheng Yize te diga, ¡sin importar qué!
—pese a la sonrisa adorable de ella, Qi Yanxi se estremeció con su petición.
¡Mierda!
¡Esta mujercita se convirtió en una granuja!
—¿De verdad piensas que aceptaré eso?
En tus sueños.
—¡De ninguna manera el segundo joven amo de la familia Qi se humillaría a sí mismo y seguiría las órdenes de una niña insignificante!
—Se acabó tu minuto —Sheng Yize la iba a arrastrar lejos, pero ella no lo dejaba.
—No, todavía no dice que sí.
Y no parece convencido…
De pronto Sheng Yize sonrió, recordándole al primer rayo de sol después de una nevada.
—No te preocupes.
¡Lo golpearé hasta que esté convencido!
Ahora, sé una buena niña y ve a la cama.
—Ah…
bueno…
—ella asintió y lo miró con seriedad—.
En ese caso, te llevaré al hospital para una revisión exhaustiva.
¡Solo jugarás en el partido después de que el doctor te dé el visto bueno!
—Lo que tú digas —él sonrió de nuevo.
Entonces el par se fue, todos cariñosos y dulces, que solo hizo que Qi Yanxi se sintiera aún más desdichado en la azotea.
No solo lo habían amenazado, sino que también tenía que quedarse ahí viéndolos presumir su amor…
Maldición.
¿Ya no quedaba lugar en el mundo para la gente soltera?
Miró con envidia a Sheng Yize mientras ahuyentaba a Snowy y acompañaba a An Xiaxia.
Era tan afortunado de tener a una chica tan buena.
Debe sentirse muy feliz.
– El día siguiente.
En clase de literatura.
La impartía la profesora de su clase, Bai Ziyue.
Era bastante buena en su trabajo y todos los estudiantes seguían su clase cuidadosamente.
Hoy hablaban de poemas chinos antiguos, que también era el área con la que Sheng Yize más había “torturado” a An Xiaxia…
Él escuchó a la profesora en silencio, pero podía percibir con claridad la mirada amarga que An Xiaxia le lanzaba.
—An Xiaxia, ¿qué poeta es tu favorito?
—al ver que había perdido su atención, Bai Ziyue le hizo una pregunta.
Ella volvió en sí misma al escucharla, se puso de pie y se tambaleó.
No tenía idea de cómo responder.
Dio un tirón discreto a Sheng Yize y él le sonrió y repitió la pregunta.
Ella lo pensó un poco.
—Chen Zi’ang, creo…
Bai Ziyue estaba un poco sorprendida.
—En realidad, esa no es una elección muy común.
Solo un puñado de sus poemas sobrevivieron hasta el día de hoy y el más famoso es el mencionado en la serie de TV “My Fair Princess”, que dice “¿Dónde las edades que me precedieron?
¿Dónde, detrás de mí, las generaciones que vendrán?
Pienso en la tierra y en el cielo, sin límites, sin fin, y estoy realmente solo mientras mis lágrimas caen[1].” An Xiaxia, ¿puedes decirnos por qué te gusta?
Ella sintió ganas de llorar.
—Porque sus poemas tienen pocas palabras y son fáciles de memorizar.
Y no escribía poemas cuando estaba ebrio…
Puf.
El salón de clases estalló de risa.
[1] Traducción de Juan Carlos Villavicencio del poema “En la torre y puerta de Yuzhou” de Chen Ziang.
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