La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 256
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- Capítulo 256 - 256 Capítulo 256 – Xiaxia, deja de retorcerte (Parte 1)
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256: Capítulo 256 – Xiaxia, deja de retorcerte (Parte 1) 256: Capítulo 256 – Xiaxia, deja de retorcerte (Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Dices que no es tonta?
—Qi Yanxi parecía no poder aguantarlo más.
—¡Tú eres tonto!
—An Xiaxia frunció los labios acongojada.
Iba a replicar cuando vio que Sheng Yize lo miró maliciosamente de nuevo, lo que lo asustó de inmediato.
Maldición.
¿Acaso el bastardo intentaba tenderle una trampa de nuevo?
—Está bien.
Soy tonto…
—admitió, después de aclarar su garganta y por su propio bien.
Ella lo miró con incredulidad.
Espera un minuto.
¿Acaba de presenciar al Diablo Qi cediendo?
—An Xiaxia, es hora de que arreglemos cuentas —antes de que pudiera entenderlo, él ya la había levantado y llevado hacia la puerta del ciber bar mientras resoplaba.
—Prometo que no lo volveré a hacer…
—gimió ella.
¡Nunca le volvería a pegar, incluso si le pagaban!
A poca distancia, He Jiayu y Chi Yuanfeng también se habían escabullido del ciber bar con sus gorras puestas y estaban listos para tomar su auto a casa.
—Ayúdame, Fengfeng…
—lo llamó dando saltitos.
Sentía que había visto a sus salvadores.
Chi Yuanfeng la escuchó y miró en su dirección.
Estaba a punto de ir hacia ella cuando Sheng Yize la puso sobre su hombro, aceleró el paso y subió al auto, cerrando con un portazo.
Todo había pasado tan rápido y exento de problemas.
—Guau…
—Chi Yuanfeng estaba asombrado.
—Chss, chss, Yize de verdad es un salvaje hoy —He Jiayu soltó una risita—.
Pobre Xiaxia.
Me pregunto si ese cuerpo pequeño será capaz de aguantar su fuerza…
—Hermano, sé lo que estás sugiriendo, pero ¿es necesario que uses palabras tan explícitas…?
—¿Explícitas?
Debes haberme malentendido.
Creo que tú eres el que lo piensa de forma indecente…
—Bueno, supongo que yo soy el indecente…
—el inocente Chi Yuanfeng se confundió y tuvo que admitir su derrota después de un momento.
– En el auto.
La calefacción estaba encendida y era acogedor y cálido.
Sin embargo, había sudor frío en la frente de An Xiaxia y su primera reacción de acurrucarse en un rincón, intentando hacerse lo más invisible posible y esperando que Sheng Yize la ignorara.
Obviamente, actuar como un avestruz no iba a funcionar con él.
—Xiaxia —cruzó los brazos y las piernas y habló con un tono pausado—, tuve suerte de que no tengas mucha fuerza.
Si me golpeas más fuerte estarías asesinando a tu marido.
El lindo rostro de ella se ruborizó al escuchar “asesinando a tu marido”.
—Qué marido…
todavía no estamos casados…
—replicó ella haciendo un mohín.
Él respondió con una mirada maliciosa: —¿Eh?
¿Acaso percibo desesperación para casarnos?
Xiaxia, sé paciente.
Cuando cumplas la edad legal, puedo llevarte al registro civil.
Su profunda voz tenía algo persuasivo y ella casi sentía demasiada timidez como para hablar.
—¡Aléjate, Sheng Yize!
—se quejó—.
No te pegué a propósito.
¡Me puedes pegar de vuelta si quieres!
Ella le ofreció su cabecita acongojada, como si estuviera lista para la horca.
¿Cómo podía tener un novio tan malvado…?
Él no sabía si reír o llorar con su reacción.
¿Cómo era posible que su noviecita sea tan adorable?
—¿Te parezco alguien que le pegaría a una mujer y, encima, a su propia novia…?
—él acarició su cabello con dulzura y soltó una risita.
A ella le gustaban sus suaves caricias y se acomodó en sus brazos.
—Xiaxia…
—inevitablemente, algo dentro de él despertó con esa intimidad…
Aclaró su garganta—.
deja de retorcerte…
—¿Por qué?
—murmuró ella mientras daba golpecitos en la palma de él con sus dedos.
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