La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 316
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- Capítulo 316 - 316 Capítulo 316 – No se haga ilusiones (Parte 1)
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316: Capítulo 316 – No se haga ilusiones (Parte 1) 316: Capítulo 316 – No se haga ilusiones (Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡An Xiaxia!
—Sheng Yize entrecerró los ojos, emanando un aire peligroso.
Tenía que admitir que ese mensaje de verdad había afectado su humor—.
¿Hay algo entre tú y Qi Yanxi de lo que debería estar enterado?
—preguntó con frialdad.
La nota que había firmado antes que decía que “pasó a ser propiedad de Qi Yanxi por voluntad propia” cruzó la mente de An Xiaxia de inmediato.
Quedó aturdida por un par de segundos antes de sacudir la cabeza con la consciencia culpable.
—No…
Sheng Yize solo se enojaría más si le contaba al respecto…
Él la observó en silencio.
Después de conocerla por tanto tiempo, conocía sus pequeños gestos como la palma de su mano.
Cuando mentía, no lo miraba a los ojos, su tono de voz bajaba y desviaba la vista e intentaba cambiar de tema.
—Sheng Yize, ¡vamos a casa!
Se acercan los exámenes.
¿Estás nervioso…?
Jojo…
—inclinó la cabeza y le preguntó, que solo hizo que la malentendiera más.
Se sacudió su mano y no le dirigió la palabra.
Su rostro estaba más oscuro que el cielo antes de una tormenta.
Estaba intentando cambiar de tema…
No quería que se enterara…
Je, pero ya lo sabía.
Las mujeres eran sensibles.
Puede que ese movimiento por sí solo no fuera nada, pero, junto con su actitud, ella se dio cuenta de que algo andaba mal.
—¡Sheng Yize!
¿¡Qué te ocurre!?
¿No me puedes simplemente decir?
No tengo idea de por qué estás enojado.
Eres tan orgulloso y reservado, no me dices nada…
No tengo ni idea.
¿Qué quieres de mí…?
—se quejó.
Comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos, pero las contuvo.
Él seguía sin hablarle.
Alguien tan orgulloso como él era naturalmente irascible.
La consentía y mimaba, pero ¡eso no significaba que no se pondría celoso!
Sabía perfectamente bien lo trivial que era, pero, al final, se dio cuenta de que todavía había un abismo infranqueable entre él y An Xiaxia.
Justo ahora, ¡sentía que su relación no podría soportar ninguna perturbación y que se haría añicos con el más leve conflicto!
—Sheng Yize…
Dime lo que hice mal y me disculparé…
—ella tiró de su manga, adulándolo con su voz dulce.
Su corazón se derritió un poco, pero ya no era capaz de tomar decisiones sensatas.
—¿No sabes?
Averígualo —le respondió.
Si hubiese sido cualquier día normal, solo habría sido una discusión cualquiera entre una pareja.
Sin embargo, ella pensó que esas palabras eran particularmente estremecedoras hoy.
—¡Olvídalo!
—perdió la paciencia también—.
¡No quiero saber!
¿Por qué siempre soy yo la que se está disculpando?
¡Sheng Yize, hoy estás tan raro!
—¿Tu eres tonta y es mi culpa?
—lo fulminó con la mirada y él resopló.
—¡Sí!
¡Soy tonta!
¡Soy tan tonta que me enamoré de ti!
Y lo hice por voluntad propia…
Yo…
¡¡No te hablaré más!!
—dio un pisotón y giró para regresar a casa.
Las calles estaban abarrotadas de gente.
Entre más pensaba al respecto, más se enojaba.
Comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos de nuevo y se puso a llorar.
Admitía que era bastante lenta cuando se trataba de sentimientos, pero el comportamiento de Sheng Yize era igual de frustrante.
Resultó ser que en una relación había la misma cantidad de felicidad que de dolor.
El adolescente caminó atrás de ella en silencio.
Mientras ella lloraba durante todo el trayecto a casa, él la seguía.
Cuando llegaron, dio la casualidad de que la llorosa An Xiaxia se encontró con An Yibei, que acababa de regresar de hacer horas extras en el trabajo.
—¿Por qué estás llorando?
—el hermano sobreprotector ajustó sus lentes y le preguntó con una aterradora voz fría—.
¿Quién te ha estado molestando?
Dime.
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