La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 333
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- Capítulo 333 - 333 Capítulo 333 – Sheng Yize, abrázame (Parte 2)
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333: Capítulo 333 – Sheng Yize, abrázame (Parte 2) 333: Capítulo 333 – Sheng Yize, abrázame (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio —Sí, sí…
—An Xiaxia reconoció su culpa de inmediato y se hizo la debilucha—.
Sheng Yize, ¿por qué no puedo dejar la tarea de vacaciones de invierno para después?
—¿Dejarla hasta el último día para copiar la de alguien más?
—él descubrió sus intenciones al instante.
—¡Sí!
¿Puedo copiar la tuya?
—sus ojos brillaron.
—No.
—¡Y te haces llamar mi novio!
—lo pateó de frustración.
—Es por tu propio bien —él se quedó sin palabras—.
Eres mi novia, por supuesto que tengo que ser responsable por ti.
«¡Todo lo que quiero es tener unas vacaciones de invierno divertidas…
y despreocupadas!
¡Aaah!» dijo ella en su cabeza.
Seguía ensimismada cuando él regresó con su tarea.
Luego la sentó en su regazo y le pasó un bolígrafo.
—Hazla ahora —su rostro era inmutable.
—¡Ya son pasadas las 10pm!
—quedo impactada.
—Lo sé.
Puedes irte a la cama cuando la termines —eso la haría pensar dos veces antes de procrastinar de nuevo.
—…
Pero ¿por qué tenemos que sentarnos así?
—su cálido y firme pecho estaba detrás de ella y estaba sentada en sus piernas.
¡Toda la situación era simplemente tan injusta!
Podía sentir su respiración en su oreja, haciéndola temblar.
—Porque esta es la única forma de que termines tu tarea —la conocía demasiado bien y estaba seguro de que le haría caso.
Con las mejillas sonrojadas y el corazón acelerado, An Xiaxia aceleró y terminó varias páginas seguidas.
Solo entonces Sheng Yize la soltó.
Después de lavarse, se acostó en la cama satisfecha, sin planear mover un músculo.
Sin embargo, él pronto la enderezó de nuevo.
—Tengo que grabar una publicidad mañana.
¿Quieres venir conmigo?
—le susurró.
—¿Qué publicidad?
—ella se acurrucó con él.
—Es una marca de chocolate.
—¡Sí!
¡Sí, iré!
—asintió reiteradas veces—.
¡Llévame!
¡Llévame contigo!
Él rio entre dientes.
Lo sabía.
—Mm…
Entonces veamos qué tantas ganas de ir tienes…
—su voz se fue apagando.
Ella mordisqueó sus dedos.
¿Qué tantas ganas?
Él recordó cómo le pedía su mesada a An Yibei.
O lo adulaba y actuaba lastimosamente, o lloraba y le insistía hasta que obtenía lo que quería.
—¡Sheng Yize, abrázame!
—pestañeó con sus claros y radiantes ojos y tiró de su manga.
Él no movió un pelo.
Al ver esto, ella tomó la iniciativa y le dio un maravilloso abrazo, envolviéndolo como un koala.
La luz en sus ojos titiló un poco antes de recobrar la compostura.
Luego reconoció su movimiento con un holgazán “mm”.
¿No funcionó?
Ella estaba frustrada y lanzó su ataque mortal.
—¡Beso, beso!
Le hizo un puchero, pero él sonrió y no se movió.
Ella se acercó y lo besó en el borde de la boca.
Era tan tímida que su rostro se puso rosado.
Al ver a su coqueta noviecita, Sheng Yize solo podía pensar en una cosa.
Tan linda…
¿Cómo era posible que su Xiaxia fuera tan linda…?
No obstante, todavía estaba ansioso por ver qué más haría para adularlo.
Aunque la realidad resultó ser mucho más cruel que su fantasía.
Después de no obtener ninguna reacción de él, An Xiaxia le arrancó los pantalones de pijama y anunció como un pirata: —¡Sheng Yize!
¡No te devolveré los pantalones a menos que me lleves contigo!
Sheng Yize: «¡¡…!!
¿Ahora se estaba aprovechando de él?» Ella se aferró a sus pantalones.
Había pensado cuál sería su próximo movimiento.
Si intentaba quitárselos a la fuerza, se revolcaría descaradamente y olvidaría toda decencia.
«No, ¡no te los devolveré!
¡De ninguna manera!
¡Jum!» —Quitarme los pantalones de pijama no te llevará a ninguna parte —no pudo evitar soltar una risita y luego se burló de ella—.
Si tanto te gustan, ¿qué tal si me quitas estos también?
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