La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 341
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- Capítulo 341 - 341 Capítulo 341 – Su chica apareció (Parte 8)
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341: Capítulo 341 – Su chica apareció (Parte 8) 341: Capítulo 341 – Su chica apareció (Parte 8) Editor: Nyoi-Bo Studio —Hermano Ah Ze —Song Qingchen sonrió—, entonces esperaré por tu mano.
—Songsong —Sheng Yize no sonrió de vuelta.
En vez de eso, habló con un tono serio—, ahora tengo novia.
La sonrisa se congeló en el rostro de ella.
—En ese entonces fue mi culpa y, Songsong, haré todo lo que pueda para compensarte.
En cuanto a esta broma del compromiso, por favor, no lo menciones de nuevo —le estaba hablando a Song Qingchen, pero las palabras, en realidad, eran para Sheng Qingyi.
Él estaba rojo de rabia.
Simplemente no podía entender lo que su hijo veía en An Xiaxia.
No era nada en comparación con Song Qingchen, ¡desde su familia hasta sus modales y apariencia!
Además, Song Qingchen era su amor de la infancia y la persona que le salvó la vida.
Los dos deben haber sentido algo por el otro antiguamente.
Entrecerró los ojos y se le ocurrió una idea.
– Sheng Yize planeaba regresar a casa más tarde, pero Song Qingchen no lo dejaba ir y le hablaba una y otra vez de los viejos tiempos juntos.
La escuchó educadamente mientras lanzaba miradas al reloj en la pared.
Su ceño se fruncía cada vez más.
Song Qingchen era una chica lista y se daba cuenta de que estaba angustiado.
Debe ser por esa novia suya.
Rio disimuladamente por dentro, pero interpretó a una linda debilucha a la perfección.
Cuando Sheng Yize se puso de pie y estaba a punto de despedirse, ella se cayó del sofá con el rostro pálido.
—Songsong, ¿estás bien?
—la ayudó a pararse de inmediato.
—Hermano Ah Ze —ella puso una mano sobre su frente y habló débilmente—, estoy un poco mareada…
Eso lo tomó desprevenido.
Luego recordó que el archivo mencionaba que había sido víctima de una enfermedad crónica después de salvarlo y que había tenido mala salud desde entonces.
Al pensar en eso, la culpa lo abrumó.
La tomó en brazos y habló con tranquilidad.
—Le pediré al doctor que venga a echarte un vistazo.
Después de que el médico terminó, era pasada la medianoche.
—Songsong, puedes dormir aquí esta noche.
Haré que un chofer te lleve de vuelta mañana —dijo con indiferencia, pero ella tomó el dobladillo de su ropa.
—Hermano Ah Ze…
—tal vez era por la repentina afección, pero sus ojos relucían con lágrimas—.
En realidad…
lo he pasado mal todos estos años.
Un silencio eterno cayó sobre la habitación.
El único sonido eran provenía de sus sollozos silencioso y entrecortados.
—Te extrañé…
—dijo—.
De verdad…
pero era tan joven.
Te escribí a esa vieja dirección, pero tú nunca me respondiste.
He estado esperando que me encontraras.
Esperé tanto tiempo…
—Su diminuta voz llorosa resonó en la silenciosa noche.
—Lo siento —no había nada más que pudiera decir.
—Jiji.
No te preocupes, Hermano Ah Ze.
Estamos juntos de nuevo, ¿cierto?
—ella sonrió a través de sus lágrimas y sus ojos eran como dos lindas lunas crecientes—.
Hermano Ah Ze, no quiero nada, pero ¿puedes contarme una historia como las de cuando éramos niños…?
—¿Qué historia quieres escuchar?
—le preguntó suavemente.
Sus palabras refrescaron su memoria y se quedó en blanco por un momento.
—Cualquiera, ¡mientras seas tú el que me la cuente!
—ella actuaba como una niña ingenua, pero había una profunda e imperceptible perspicacia en sus ojos.
Cuando él terminó la historia, eran las tres de la mañana.
Condujo rápidamente a casa y encontró a An Xiaxia durmiendo profundamente en la cama.
Por alguna razón, apenas la vio, por fin se sintió completo.
Subió a la cama, la tomó para atraerla a sus brazos, pero sintió algo húmedo en la almohada.
¿Había estado…
llorando?
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