Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 361

  1. Inicio
  2. La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela!
  3. Capítulo 361 - 361 Capítulo 361 – Creo que deberíamos terminar (Parte 3)
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

361: Capítulo 361 – Creo que deberíamos terminar (Parte 3) 361: Capítulo 361 – Creo que deberíamos terminar (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia sospechaba que el número no era el de Song Qingchen.

Lo marcó y una voz le dijo que ya no estaba en uso.

Además, a juzgar por el ángulo, era obvio que la foto la tomó una tercera persona.

Incluso si se la mostraba a Sheng Yize, no podría probar nada.

Sabía perfectamente bien lo que Song Qingchen intentaba lograr con esto.

La mujer estaba haciendo ostentación de lo mucho que él se preocupaba por ella para hacerla sufrir.

Sin embargo, tenía que admitirlo: estaba consiguiendo lo que quería.

Se acurrucó bajo el edredón y no movió ni un pelo.

– El día siguiente.

An Xiaxia salió de la cama y fue directo a hacer su tarea de vacaciones de invierno.

—Vaya —ese comportamiento anormal hizo que An Yibei sospechara—, estás excesivamente dedicada hoy.

—Tuve un gran despertar.

Estoy desilusionada de este mundo mortal.

¡Desde ahora en adelante, estudiaré duro, amaré a mi país y dedicaré mi vida a la gente!

—ella cotorreó con una sonrisa.

Él le dio un golpecito en la frente y se sentó a su lado.

Luego la miró con ojos inquisidores.

—Peleaste con el bastarde de Sheng Yize, ¿cierto?

—No, no peleamos…

Jojojo…

—rio de forma superficial y aceleró sus cálculos.

—¡Tontita, te equivocaste!

Deberías reemplazar ese número en la función…

—él golpeteó el escritorio, exasperado por su ineptitud.

A ella le tomó bastante tiempo darse cuenta de lo que estaba diciendo.

Luego tachó sus cálculos anteriores con un bolígrafo negro sin prestar atención y empezó de nuevo.

Al ver su reacción, An Yibei no tuvo que preguntar más.

La única persona que era capaz de poner así a la despreocupada An Xiaxia era Sheng Yize.

—Xiaxia…

—acarició su cabecita y dijo con una rara voz dulce—.

Me puedes contar si alguien te hizo daño.

¡Yo me encargaré de ese bastardo por ti!

Eso derritió su corazón y frotó su cabeza contra su palma, conmovida por sus palabras.

—Hermano, gracias…

—Mm…

Tengo que preguntártelo: ¿te has lavado el pelo últimamente?

—murmuró él.

—¿¡Importa!?

—gritó ella.

Él soltó una risita y no dijo nada.

Pese a su voz desdeñosa, siguió acariciando su pelo.

– Un rato después bajó a buscar café y se encontró con Sheng Yize, que iba subiendo.

An Yibei le bloqueó el paso con una actitud prepotente.

—No existe algo como “identificarse con las experiencias de otros”.

No tienes idea del dolor que siente.

No pienses ni por un segundo que mi hermanita es alguien con quien puedes hacer lo que quieras.

Si no le puedes prometer un futuro feliz, ¡déjala ir!

—lo regañó con una expresión seria.

Sheng Yize guardó silencio por un breve momento.

Luego asintió y subió.

Se detuvo afuera de la habitación de An Xiaxia.

La puerta estaba abierta y la observó mientras hacía la tarea en su escritorio.

Solo se quedó ahí sin hacer un sonido.

La contempló en silencio.

Tenía tantos malos hábitos.

Después de un par de preguntas, se detenía a jugar con su teléfono, a revisar sus redes sociales, a girar el bolígrafo entre sus dedos o a garabatear…

No obstante, nunca tenía suficiente de ella.

Era lo único en que podía pensar.

Tocó la puerta y ella miró en su dirección.

Al ver que era él, las esquinas de su boca se elevaron y le dedicó una sonrisa.

Él se dio cuenta de que tuvo que forzar una sonrisa.

Suspiró por dentro y se acercó a su lado.

Luego echó un vistazo a su libro de ejercicios y la elogió.

—Las tienes todas bien.

—Soy genial, ¿cierto?

—se pavoneó.

Luego se estiró—.

¡Bajaré a buscar algo de pastel y té con leche como una recompensa!

Bajó las escaleras saltando y Sheng Yize la siguió.

Abajo sonó una voz que revolvió el estómago de An Xiaxia.

—Hermano Ah Ze, ¡vine a verte!

—Song Qingchen la ignoró y lo saludó con su voz empalagosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo