La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 362
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- Capítulo 362 - 362 Capítulo 362 – Creo que deberíamos terminar (Parte 4)
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362: Capítulo 362 – Creo que deberíamos terminar (Parte 4) 362: Capítulo 362 – Creo que deberíamos terminar (Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia se puso en guardia de inmediato.
¡Song Qingchen indudablemente no había ido a hacer las paces!
Ella se les acercó para tomar el brazo de Sheng Yize de nuevo.
Intimidada por la mirada fría de él, alejó sus manos con susto, luciendo totalmente desamparada.
—Xiaxia, ¿quién es…?
—preguntó sorprendido Papá An.
La chica parecía extremadamente cercana a Sheng Yize.
An Xiaxia tenía problemas.
No podía decirle a Papá An que esta mujer era su rival amorosa, ¿o sí?
—Señor, esta es la Señorita Song, la hija de un viejo amigo —Sheng Yize la presentó educadamente, ante lo cual ella apretó los dientes.
Era una respuesta impecable que la convertía en una extraña.
—Ya veo…
—Papá An asintió, secó sus manos y estaba listo para cerrar el café por el día.
—Xiaxia —Song Qingchen le pasó una caja sonriendo—, aquí hay un regalo para ti.
¡Esta mujer estaba planeando algo!
¡Podía olerlo!
An Xiaxia se burló en su mente.
No obstante, no quería discutir con ella frente a su familia, así que recibió la caja con una sonrisa.
—Gracias.
—Señorita Song —Papá An solo pensó que Song Qingchen era una amiga y, al ver que casi era hora de cenar, por educación le preguntó—, ¿qué le parece cenar aquí esta noche?
—Seguro —cualquier persona normal habría rechazado la invitación, pero ella aceptó sin dudarlo.
Respondió tan rápido que Papá An se sorprendió.
—Jojo, genial.
Ya regreso —le sonrió y fue a hacer la cena.
– En la mesa del comedor, Song Qingchen se sentó directamente a la derecha de Sheng Yize.
An Xiaxia apretó los dientes y se sentó a la izquierda.
—Hermano Ah Ze —cuando todos empezaron a comer, atrajo la atención hacia ella—, gracias por cuidarme ayer…
Hasta pelaste una manzana para mí…
No sé qué haría sin ti…
El rostro de An Xiaxia oscureció.
Pelar una manzana…
¿Acaso no era lo de la foto que recibió ayer?
Esta mujer no podía dejar pasar un día sin molestarla, ¿cierto?
Sheng Yize frunció el ceño.
Nunca esperó que Song Qingchen se convirtiera en esta persona.
De verdad que no le gustaba así.
—Sheng Yize —de pronto una voz dulce sonó a su lado.
An Xiaxia se le acercó y dijo—, quiero un poco de sopa.
Papá An había hecho arroz con leche glutinoso con licor de arroz caliente que emanaba un agradable aroma dulce.
Sheng Yize llenó un tazón sin dudarlo y lo puso frente a ella.
An Xiaxia le lanzó una mirada a Song Qingchen y sonrió con astucia.
«No eres la única que sabe presumir.» —Me duelen las manos.
¿Me podrías alimentar…?
—An Xiaxia aduló a Sheng Yize con una voz empalagosa, lo que sorprendió a Papá An y a An Yibei.
Ambos la miraron con estupefacción.
—Seguro —respondió de buena manera y sonriendo.
Tomó una cucharada de arroz con leche y la sopló hasta enfriarla lo suficiente antes de ponerla en la boca de An Xiaxia.
Song Qingchen apretó sus palillos con fuerza.
An Xiaxia tenía la boca llena y le lanzó una mirada provocativa con las mejillas infladas.
—Sheng Yize, alcánzame la carne.
¡Está muy lejos!
—Sheng Yize, quiero yogur.
¡Pon la pajilla por mí!
—Sheng Yize, ¿tengo comida en la cara?
Límpiame, por favor.
An Xiaxia actuó como si fuera inválida y le pidió a Sheng Yize que hiciera todo por ella.
Él siempre la había consentido y pensó que hacer eso era de lo más natural.
Hizo todo lo que le ordenó.
Song Qingchen no volvió a hablar.
En su lugar, observó la cariñosa interacción de la pareja con una mirada resentida.
—Señorita An, sírvase —dijo amablemente Papá An.
Ella golpeó la mesa con sus palillos fuertemente, lo que hizo que el rostro de Papá An oscureciera.
Solo estaba siendo amable.
¿De qué se trataba todo eso?
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