La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 383
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- Capítulo 383 - 383 Capítulo 383 – La estudiante de transferencia (Parte 2)
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383: Capítulo 383 – La estudiante de transferencia (Parte 2) 383: Capítulo 383 – La estudiante de transferencia (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Song Qingchen?
¿Qué hacía aquí en Qixia?
Ella escaneó el salón de clases.
Su mirada se posó sobre An Xiaxia por un breve momento antes de apartarla.
Hizo una pequeña inclinación.
—Espero que nos llevemos bien.
—Song Qingchen, ¿dónde te quieres sentar?
—preguntó Bai Ziyue.
—Señorita, ¿puedo sentarme ahí?
—apuntó al asiento al lado de An Xiaxia.
Hoy Sheng Yize estaba trabajando y no había venido a la escuela.
La garganta de An Xiaxia se apretó.
¡La mujer indudablemente lo estaba haciendo a propósito!
—Me temo que ese asiento está ocupado —Bai Ziyue sacudió la cabeza.
—¿Entonces qué tal ese?
—ella sonrió inocentemente.
Bai Ziyue siguió su dedo ¡y vio que estaba apuntando al asiento al lado de Qi Yanxi!
Debido a la reputación infame del Diablo Qi, nadie se había atrevido a sentarse con él hasta ahora.
¡Esta estudiante nueva era atrevida!
Qi Yanxi entrecerró los ojos, la miró de pies a cabeza y silbó frívolamente.
—No tengo problema con eso.
—Si es así, por favor, toma asiento —dijo Bai Ziyue sonriendo.
Song Qingchen tomó su mochila, caminó con elegancia hacia Qi Yanxi y se sentó.
—¿Así que eres el amor de la infancia de Sheng Yize?
—preguntó él en voz baja.
—En ese caso —ella inclinó la cabeza—, ¿no eres tú su amigo de la infancia?
Él le dirigió una mirada cómplice y luego sonrió con maldad.
—Hola, Xiaxia —Song Qingchen saludó a An Xiaxia, que estaba al otro lado de Qi Yanxi.
Si ella no supiese cómo era en realidad, de verdad habría pensado en ella como amiga.
Sin embargo, ahora era más sensata y solo sonrió educadamente.
—Hola.
Sonó la campana y se acabó la clase.
El salón se llenó de un barullo de voces de nuevo.
Luego hubo un escándalo en la puerta.
An Xiaxia levantó la vista y vio que Li Fanxing había bajado del tercer piso.
Rápidamente se acercó a Song Qingchen y tomó sus manos de forma familiar.
—Songsong, ¡viniste a Qixia también!
¡Estoy tan feliz!
Las dos se tomaron de las manos, luciendo como las mejores amigas.
An Xiaxia agarró su bolígrafo con más fuerza.
Con razón.
Debió darse cuenta antes.
¡Li Fanxing y Song Qingchen tenían que conocerse!
De lo contrario, ¡Li Fanxing no habría dicho eso después de la grabación del comercial, ni tampoco le habría mandado esa foto de Song Qingchen y Sheng Yize de pie juntos!
Después de que las cariñosas hermanas terminaron de ponerse al día, Li Fanxing sacó una lonchera cubierta de personajes de dibujos animados y la puso frente a Qi Yanxi con una expresión tímida.
—¿Eh?
¿Qué tenemos aquí?
—preguntó él descuidadamente.
Ella bajó la vista y torció el dobladillo de su ropa como una niña inocente.
—Es un almuerzo que hice para ti.
Una esquina de la boca de él se elevó y, como si estuviera burlándose de su presa, habló con una voz profunda.
—Ven aquí.
Ella estaba encantada.
Se acercó a su lado y tomó su brazo.
Los dos estaban tan cerca que el brazo de Qi Yanxi rozó sus grandes pechos.
En vez de alejarse, ella los frotó un poco contra él.
Todos los estudiantes los miraron con intriga.
An Xiaxia era la más cercana y tenía la mejor vista.
No pudo evitar estremecerse.
Lo que vio le puso la piel de gallina.
Deseaba no haberlo visto…
Qi Yanxi estaba sonriendo.
Sin embargo, si se le miraba más de cerca, se podía detectar menosprecio en esa sonrisa.
—Ábrelo.
Ella quitó la tapa obedientemente.
Adentro había arroz envuelto en algas rojas, la mitad de un huevo duro y algunos camarones, carne y zanahorias…
Parecía tan exquisito que uno simplemente quería comerlo todo.
—Eso parece mucho trabajo —él rio.
No obstante, al cabo de un instante, tiro toda la lonchera al tacho de la basura—, ¡pero no me gusta!
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