La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 400
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- Capítulo 400 - 400 Capítulo 400 – El primero que hable es un perro (Parte 5)
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400: Capítulo 400 – El primero que hable es un perro (Parte 5) 400: Capítulo 400 – El primero que hable es un perro (Parte 5) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia se mordió el labio y soltó la bolsa de papitas en sus manos.
Le quería preguntar a Chi Yuanfeng qué ocurrió, pero como ella y Sheng Yize seguían peleados, contuvo las ansias y solo preguntó: —¿Qué pasó?
—¡Tiene fiebre y su temperatura está por encima de los 39 grados!
—sonaba exasperado—.
Solo me llamó brevemente, después no había nada.
Acabo de llegar…
Xiaxia, ¿qué debería hacer?
Hermano Yize luce como si fuera a morir…
Ella entró en pánico.
Chi Yuanfeng era inútil para cuidar a otras personas y Sheng Yize estaba tan enfermo…
—Fengfeng —se estaba asustando y dijo apresurada—, llama al doctor de su familia primero, luego pone una toalla fría en su frente…
¿Sabes cómo hacer eso?
Primero moja la toalla…
Lo guio en cada detalle antes de ponerse algo de ropa y dirigirse a la puerta.
—Xiaxia, ¿adónde vas?
—Su Xiaomo salió del baño, todavía cepillándose los dientes.
—¡Tengo ir a ver a Sheng Yize!
—se fue corriendo después de eso.
Su Xiaomo siguió cepillándose los dientes y sonrió.
¡El Líder Yize de verdad era un tipo listo!
Chss, pobre conejita Xia.
Se la iba a comer entera un gran lobo malo y manipulador…
– An Xiaxia paró un taxi y se apresuró a la casa de Sheng Yize.
Había corrido muy rápido y le comenzó a doler el pecho de nuevo.
Respiró profundo un par de veces y salió rápidamente.
El doctor le había recetado algunos medicamentos a Sheng Yize y Chi Yuanfeng estaba parado en la cocina, desamparado.
Al ver que An Xiaxia llegó, estaba eufórico.
—Xiaxia, ¿cómo se hierve agua?
Ella se quedó sin palabras.
Suspiró de resignación, puso la tetera y se apresuró a la habitación.
Sheng Yize estaba tendido con los ojos cerrados y sus pestañas temblaban de vez en cuando.
Su frente estaba cubierta de sudor y tenía el ceño fruncido.
Podría ver que estaba muy incómodo.
—Sheng Yize…
—corrió a él.
Al escuchar su voz, él entrecerró los ojos y preguntó débilmente: —Xiaxia, ¿eres tú?
—¡Sí!
—le preguntó con nerviosismo—.
¿Tan mal estás?
Solo resiste por un rato más.
Te sentirás mucho mejor después de tomar el remedio.
Él iba a asentir cuando recordó el mensaje de Su Xiaomo.
Luego su respuesta pasó a ser: —Mm, me siento pésimo.
Esta era la primera vez que había mostrado su lado débil y ella había olvidado hace rato la rabia que tenía.
Cambió la toalla fría de su frente justo cuando Chi Yuanfeng se les acercó con algo de agua caliente.
Ayudó a Sheng Yize a enderezarse.
—Es hora de tomar tu medicamento.
—Es muy amargo —él resopló.
¿Qué?
¿Acaso el Sr.
Ídolo dijo que le temía al sabor amargo?
Ella quedó perpleja.
No obstante, luego se sintió desamparada cuando vio su lamentable rostro.
—¿Cómo te mejorarás si no tomas el remedio…?
«Tontita…» Él la regañó con delicadeza en su mente mientras frotaba su cabeza en su hombro.
—Aliméntame y la tomaré.
Su profunda voz estaba un poco rasposa, lo que le recordó a un gran perro empalagoso.
—¿¡No estás muy enfermo para hacerte el canalla!?
—ella se ruborizó—.
¡N-no lo haré!
—no podía imaginarse alimentándolo con su propia boca.
—¿Qué tiene de malo que te pida que pongas las pastillas en mi boca…?
—la miró directo a los ojos.
Bajó la vista y parecía un cachorro herido.
Ella quedó estupefacta.
Así que había pensado demasiado.
Tomó las pastillas y se las dio.
Después de que él terminó el vaso con agua, ella lo ayudó a acostarse.
Sheng Yize tomó su manga y dijo: —¡Guau!
¡Guau!
Guau…
—¿¡Perdiste la cabeza!?
¿¡Por qué estás ladrando!?
—An Xiaxia lo fulminó con la mirada.
Luego sus propias palabras enfadadas sonaron en su cabeza.
«El primero que hable es un perro.»
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