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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 405

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405: Capítulo 405 – Vida y muerte (Parte 4) 405: Capítulo 405 – Vida y muerte (Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio Song Qingchen sostuvo el estuche de su violín en sus brazos y dejó que las lágrimas cayeran sin reservas.

Su lamentable cara se parecía a un peral en flor bajo la lluvia.

—Vaya, señorita —el chofer del taxi le preguntó de inmediato—, ¿qué pasó?

¿Terminó con su novio?

Song Qingchen sonrió burlonamente.

Si uno pudiera terminar con un amor no correspondido, entonces la acababan de dejar.

Hace cinco minutos, después de que su presentación terminara, Sheng Yize le había dado la tarjeta.

Había cumplido todas sus peticiones.

Había estado viviendo una mentira y haciendo un espectáculo frente a él los últimos días.

En el fondo, sí le gustaba mucho el chico.

Sin embargo, el chico que le gustaba ya le había dado su corazón a otra chica.

Había ocupado trucos y había intentado robarlo, pero ahora estaba agotada y había vuelto en sí misma.

Trabajar con Li Fanxing era como pedirle a un tigre su piel.

Al final, ¡ella sería la que pagara el precio!

Por lo tanto, decidió echarse para atrás.

Antes de irse, se puso de puntitas e intentó darle un beso de despedida a Sheng Yize.

No obstante, él mantuvo la compostura y se alejó.

—Ten un buen viaje —dijo con indiferencia.

—Sí —ella sonrió incómodamente—.

Adiós, Hermano Ah Ze.

«Adiós.

Probablemente nunca más nos veamos.» El tiempo borraría todo lo que había pasado estos días.

Pese a pensar eso, sus lágrimas no paraban de salir.

El taxi se dirigió al aeropuerto y Song Qingchen miró por la ventana, atragantándose con sus sollozos mientras cruzaba deprisa el paisaje de afuera.

El chofer era un tipo bastante atento.

Le contaba chistes continuamente para relajar el ambiente.

—Las ranas de tres patas[1] son escasas, pero por todas partes hay hombres de dos piernas…

¡Al rendirte en pescar un pez, tienes la oportunidad de escoger de un río lleno de ellos[2]!

—su voz cantarina la hizo sonreír.

Justo en ese momento, el chofer murmuró—.

Señorita, ¿alguien le guarda rencor?

¡Ese Buick nos ha seguido por tres cuadras!

Song Qingchen sintió un escalofrío en la espalda y comenzó a tener un mal presentimiento al respecto.

Li Fanxing…

¡No!

¡Li Fanxing indudablemente no se quedaría sentada, viéndola irse!

—No se preocupe —al ver su pálido rostro, el chofer golpeó su pecho—.

¡Aceleraré y veré si puedo perderlos!

Aceleró y dio la casualidad de que adelantó al taxi en el que An Xiaxia estaba.

Se le ocurrió una idea cuando vio que ella estaba en el otro auto.

—Chofer…

tengo una buena idea que puede hacer que perdamos a ese auto…

– —Xiaxia, tal vez hubo un malentendido…

—Su Xiaomo estaba haciendo todo lo posible por consolarla—.

¡Entonces confrontemos con Sheng Yize!

¡Yo le daré una paliza por ti!

Dime, ¿qué mano debería cortarle?

—Puf…

Está bien, Momo.

Sé que intentas hacerme sentir mejor.

—¡Muac!

Solo recuerda, ¡siempre estoy aquí para ti!

Mientras conversaban, el taxi dobló en una bifurcación.

Otro taxi aceleró y los adelantó a toda prisa, desapareciendo rápidamente en un callejón discreto.

El Buick se detuvo con la luz roja.

Cuando la luz por fin cambió a verde, el hombre en el asiento del conductor maldijo en voz baja.

—M**rda.

Espero que no las hayamos perdido.

—No, no las perdimos.

¡Están justo aquí!

—Jian Xin’er apuntó al taxi adelante—.

¡Rápido!

¡Síguelas!

El hombre pisó el acelerador y siguió al taxi a la velocidad de la luz.

– En el callejón.

—Señorita, es tan inteligente —dijo con aprobación el chofer— que recordara que la patente de ese taxi solo tenía un número distinto a la mía…

Logramos distanciarnos con el semáforo.

Creo que ese Buick ya mordió el anzuelo y fue tras el otro taxi…

—No podríamos haberlo logrado sin que usted supiera de este callejón…

—Song Qingchen fingió una sonrisa y se aferró al cinturón de seguridad.

«An Xiaxia, ¡simplemente no es tu día de suerte!

¡No me culpes!» [1] Se refiere al Chan Chu, una estatuilla de sapo de una leyenda china que habla de la buena fortuna.

[2] Hace referencia al refrán “hay muchos peces en el mar”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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