La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 408
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- Capítulo 408 - 408 Capítulo 408 – Vida y muerte (Parte 7)
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408: Capítulo 408 – Vida y muerte (Parte 7) 408: Capítulo 408 – Vida y muerte (Parte 7) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia se mordió el labio.
Se había dado cuenta de que era uno de los pasatiempos pervertidos de Rong Che.
Cuanto más intentara escapar y luchar, más se excitaba él.
Si volvía a correr, sin duda esa llave inglesa caería sobre su cabeza.
Respiró profundo al pensarlo y se sentó.
—Si sigo tus instrucciones, ¿podrías no pegarme?
—preguntó en voz baja.
Él se ablandó con esas palabras de súplica y con su adorable carita.
—Está bien —dejó la llave inglesa y sonrió—.
Pero de ahora en adelante, tienes que hacer todo lo que diga.
Ella asintió obedientemente, pero sus dedos habían alcanzado su bolsillo para tomar su teléfono.
Esos hombres robustos no la habían registrado, lo que le había dado una oportunidad.
Rong Che tomó una vela y solo entonces se dio cuenta de que no tenía un encendedor, así que dejó la habitación para pedir uno prestado.
Ella sacó su teléfono de inmediato.
Lo puso en silencio cuando estaba en la competencia.
Esa era la razón principal por la que nadie lo había descubierto aun.
Marcó el número de Sheng Yize.
Cuando la llamada conectó, en vez de pedir ayuda llorando, lo escondió adentro de su suéter, contra su estómago.
Rong Che regresó con un encendedor.
Prendió la vela y le sonrió.
—Dame tu mano.
Ella apretó los dientes, pero sabía que no debía irritarlo en ese momento.
Estiró su pálida y suave mano.
Él subió su manga, revelando su antebrazo, que tenía la misma piel de porcelana.
Lucía gratamente sorprendido.
Luego inclinó la vela sonriendo y dejó que la cera goteara.
Ella se estremeció.
—¿Duele?
—preguntó él.
—No…
—estaba siento totalmente servicial.
Él asintió, satisfecho, cuando ella cambió de tema.
—Estoy muy nerviosa.
¿Puedes hablarme?
Haré lo que quieras…
—Veo que sabes cómo comportarte…
—dijo con una risita—.
Está bien.
Espero que no llores en un momento…
—Este lugar huele a pescado y está tan húmedo —fingió una sonrisa y echó un vistazo por la habitación—.
Hay tantas peceras…
¿Estamos en un acuario?
—Eres lista —él levantó una ceja—.
Ahora quítate la ropa.
—Un segundo…
—ella lo interrumpió y el hombre la fulminó con la mirada, descontento.
—Tendré mucho frío si me quito la ropa…
—para no molestarlo, escogió sus palabras cuidadosamente—.
¿Puedes prender la calefacción, por favor?
—Este lugar lleva mucho tiempo abandonado.
¿¡De dónde se supone que puedo sacar un calefactor!?
—le puso los ojos en blanco.
Justo en ese momento, la risa alocada de Jian Xin’er vino de afuera, junto con las voces de algunos chicos.
—Ey, ¿desde cuando eres tan amable?
¿Nos encontraste una chica?
—¡Hagan lo que quieran con ella, siempre y cuando la mantengan con vida!
“…” El rostro de Rong Che oscureció.
A esas alturas, esas personas habían entrado a la habitación.
Jian Xin’er se dio cuenta de lo que estaba pasando y habló con un tono burlón.
—Vaya, veo que alguien se enamoró.
¿No me digas que la quieres toda para ti?
—¡Fuera!
—¿Por qué?
Amigo, no seas egoísta.
Todos podemos disfrutarla juntos…
—Exacto.
Chss, qué linda chica tienes ahí…
An Xiaxia bajó la vista e intentó pasar lo más desapercibida posible.
Su teléfono se había calentado con su temperatura corporal.
Había bajado el volumen de antemano y no podía escuchar nada del lado de Sheng Yize.
No obstante, ¿podría él encontrarla con las pistas que le había dado?
Al otro lado, Sheng Yize frunció el ceño e hizo que alguien localizara la ubicación de An Xiaxia.
¡Ciudad Yu solo tenía un acuario en ruinas!
Esos tipos discutieron por un largo rato con Rong Che.
Luego alguien empujó a An Xiaxia sin querer y la botó.
En ese momento, su teléfono cayó de su ropa.
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