Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 421

  1. Inicio
  2. La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela!
  3. Capítulo 421 - 421 Capítulo 421 – Tú y Xiaxia terminaron (Parte 10)
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

421: Capítulo 421 – Tú y Xiaxia terminaron (Parte 10) 421: Capítulo 421 – Tú y Xiaxia terminaron (Parte 10) Editor: Nyoi-Bo Studio An Yibei tomó su café con un movimiento elegante y bebió un sorbo.

—Ah, ¿sí?

En ese caso, ¿le vas a explicar por qué tú y tu amor de la infancia se acostaron?

Sheng Yize palideció.

Sabía que nada había pasado entre ellos, pero no podía explicarlo.

Si le decía a An Yibei que había estado borracho y se desmayó, solo empeoraría la situación.

—Regresaré a Xiaxia con mi evidencia —dijo con un tono serio.

An Yibei hizo un gesto de desdén y lo ignoró.

La mano que sostenía la taza de café temblaba un poco, que era señal de que estaba reprimiendo su rabia con toda su fuerza.

Pese a su actitud indiferente, ¡de verdad tenía ganas de matar a alguien ahora!

¡Ese mocoso!

¡Cómo se pudo atrever a hacer eso!

Sin embargo, An Yibei tenía la experiencia suficiente para saber que, en realidad, nada había pasado entre ellos dos, pero no se lo había dicho a An Xiaxia.

Por qué no aprovechar la oportunidad para desmoralizar un poco a Sheng Yize.

De lo contrario, ¡seguiría teniendo todo el poder con su hermanita!

Si de verdad conseguía evidencia, probaría lo sincero que era con ella.

En ese caso, él ya no se opondría a su relación.

Si no podía y seguía juntándose con su amor de la infancia, ¡le estaría haciendo un favor a su hermana!

¡Ese bastardo no la molestaría de nuevo!

– Sheng Yize salió de la casa, subió a su auto y encendió un cigarrillo sin hacer ninguna pausa.

Sabía de la rinitis de An Xiaxia y que no le gustaba el olor, por lo que nunca había fumado a su alrededor.

Bajo las luces parpadeantes, su marcado rostro parecía desgastado.

Levantó la vista y vio una hilera de plantas alineadas afuera de la ventana de An Xiaxia.

Las habían plantado juntos cuando todavía vivía ahí.

Nunca esperó verlas florecer tan bien.

En breve, las cortinas se abrieron y una figura esbelta apareció, provocando que su respiración se detuviera.

An Xiaxia regó cada planta minuciosamente con una regadera, pero, un momento después, puso una mano en su vientre y frunció el ceño, lo que la hacía lucir insoportablemente adorable.

Probablemente le dolía la herida en su vientre de nuevo.

Esa tontita.

Solo debería haberse quedado en cama.

¡Una paciente no debería andar deambulando!

¡Sheng Yize deseaba poder ir ahí arriba y meterla a la cama!

Sin embargo, no había nada que pudiera hacer en ese momento…

Bajó la vista y una expresión de lo más solitaria llenó sus oscuros ojos.

Después de por fin regar todas las plantas después del cactus, An Xiaxia observó los macetas.

¿Qué más podía hacer ahora?

Apenas tenía un momento desocupado, esa imagen cruzaba su mente de nuevo…

como si fuera una pesadilla que no podía superar, sonriéndole con desdeño.

Se apoyó en el alféizar y miró a su alrededor al azar.

Cuando notó el Porche negro abajo, se congeló.

Apretó los dientes cuando reconoció esa patente.

¡Sheng Yize!

¡Estaba justo ahí abajo y solo dios sabía cuánto tiempo llevaba viéndola!

Y ella había estado regando las plantas, como una tonta, ignorando por completo su presencia.

Y ellos habían plantado todo eso juntos.

Entre más lo pensaba, más se enojaba.

Tomó una maceta de aloe vera y la tiró abajo.

Crac La maceta hecha meticulosamente con forma de pato amarillo se hizo añicos en el suelo.

La tierra y la planta se esparcieron por todas partes.

En el auto, Sheng Yize tenía un rostro inmutable.

No movió un solo músculo; ni siquiera cuando las cenizas ardiendo cayeron en las yemas de sus dedos.

Cactus, bambú de la suerte, piedras vivas, dedo de niño…

An Xiaxia tiró todas las macetas con plantas una por una.

Algo de tierra voló tan lejos que hasta manchó su auto.

Después de lanzar la última maceta con un alfilerillo de pastor adentro, cerró la ventana y las cortinas, dejando al resto el mundo afuera.

Sheng Yize soltó un largo suspiro y sintió un dolor punzante en el pecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo