La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 429
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- Capítulo 429 - 429 Capítulo 429 – Tengo tantas ganas de decírtelo (Parte 2)
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429: Capítulo 429 – Tengo tantas ganas de decírtelo (Parte 2) 429: Capítulo 429 – Tengo tantas ganas de decírtelo (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Ja, ja!
¡Serás descarado!
¡Calentarás mi cama!
—Su Xiaomo rio alegremente—.
Ey —después de pensarlo un poco, también se metió bajo el edredón y le preguntó con cuidado—, ¿en qué montaña cultivaste?
¿Qué tipo de animal espiritual eres?
¿Sabías?
Ahora no tienes permitido convertirte en uno cuando quieras.
He Jiayu no sabía qué decir.
Tenía tantas ganas de darle una paliza a alguien ahora…
¿Podía hacerlo?
¿¡Podía!?
—No…
Soy un animal espiritual —esa fue la única frustrada respuesta que pudo dar.
—¿Entonces eres un hada?
—ella parecía sorprendida—.
¿Igual que yo?
Él se quedó sin palabras.
¿Alguien podría decirle si sería ilegal estrangular a esta chiflada?
¡Es un poco urgente!
—¡No soy nada por el estilo!
—levantó la voz.
Ella se hizo bolita de inmediato y parecía acongojada.
—Está bien.
Baja la voz…
Él se ablandó con eso y suspiró, quedándose de espaldas mientras de verdad empezaba a calentar la cama para ella.
Ella frotó su cabeza alegremente contra su pecho y se puso encima de él de nuevo.
Él quedó perplejo.
¿Cuánto le gustaba esta posición a esta mujer?
¡Era tan vergonzoso!
¿Por qué el chico estaba abajo siempre?
¡Era tan humillante!
¡Era como entregar la soberanía de un país!
Pensó en utilizar fuerza, pero temía herir a esta borracha tonta.
Suspiró.
—Me rindo…
Me tengo que ir después de calentar tu cama, ¿sí?
Ella respondió con una voz malhumorada, luego se acercó a su atractivo rostro y habló con seriedad, como si estuviera jurando algo.
—Hay algo que tengo que decirte.
—¿Mm?
—¡Algo que tengo muchas, muchas ganas de decirte!
—Está bien.
Dispara.
—¡Muchas, muchas!
—hizo énfasis en esas palabras, puso las palmas en sus mejillas y le dedicó una sonrisa enamorada.
Esa sonrisa se parecía a todas las flores de la primavera y sorprendió gratamente a cierto chico.
«Tengo tantas ganas de decirte que me gustas mucho.» Esas palabras se repitieron una y otra vez en la cabeza de la chica.
No obstante, cuando casi salían de su boca, las cambió.
—Tengo tantas ganas de decirte que…
¡eres tan burro!
¡Muajajajaja!
Rio a carcajadas descontroladamente.
¡El rostro de él oscureció más que una tormenta al instante!
¡Por fin se dio cuenta de lo que esta mujer estaba haciendo!
¡Estaba jugando con él!
—¡Su Xiaomo!
—levantó la voz y tomó sus mejillas con ambas manos.
Luego comenzó a frotarlas despiadadamente.
La piel bajo las yemas de sus dedos era tan suave como la porcelana, lo que le provocó gran interés.
Luego apretó su cara hasta hacerla parecer un pez dorado.
—¡Có-cómo te atreves a hacerle esto a un hada!
—dijo entre dientes—.
¡Te aniquilaré de parte de la luna!
—Adelante —él sonrió inocentemente—.
Despierta a tu alter ego.
Ella se decayó de inmediato.
¿Alter ego?
¿Qué rayos era eso?
Estaba segura de que no tenía uno.
Sin embargo, su lado de chica dura pudo más y rio mientras lo tocaba por todas partes.
Su esbelto pecho, su musculoso abdomen…
no se perdió nada.
Él intentó detenerla, pero ella esquivó sus manos con bastante facilidad y movió las manos hacia abajo.
Ahora sentía algo blando…
¡Lo apretó!
Lo tomó con más firmeza y sintió que él contuvo el aliento.
Luego la empujó a la fuerza.
Hasta alguien tan amable como él no pudo evitar gritar.
—¡Cuidado con dónde pones las manos!
¡Se había pasado de la raya!
—¡Me estás gritando!
—se quejó como una niña pequeña—.
¿¡Cómo puedes gritarme!?
¿Acaso no acordamos ser nuestros ángeles?
¿No dijimos que miraríamos al cielo y dejaríamos de llorar?
¿¡Por qué me gritas!?
Sus lágrimas siempre lo hacían sentir compasión y bajó la voz de inmediato.
—Soy un hombre y tú una mujer.
Hay partes de mi cuerpo que no deberías tocar.
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