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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 430

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430: Capítulo 430 – Tengo tantas ganas de decírtelo (Parte 3) 430: Capítulo 430 – Tengo tantas ganas de decírtelo (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio Su Xiaomo dejó de llorar súbitamente y miró a He Jiayu como si hubiera perdido la cabeza.

—Amigo, aquí somos todos compadres.

¿Qué no puedo tocar?

—¡Pero tú eres una mujer!

—hizo un gran esfuerzo por contenerse y no golpearla—.

¡Una mujer!

¡UNA MUJER!

¡Lo dije tres veces para enfatizar!

Si ahora te toco los pechos, me harías picadillo en vez de gritarme.

—No tengo pechos —puso los ojos en blanco—.

Mira, adelante.

Sacó pecho, luciendo más ruda que nunca.

—…

—él se sentía derrotado.

—Bueno, bueno.

Duérmete —la envolvió firmemente con el edredón y no la dejaba ir pese a sus feroces forcejeos.

Su tono, por otra parte, seguía siendo amable—.

Duérmete…

ahora…

Al darse cuenta de que su forcejeos era inútil, ella murmuró algo y pronto se quedó dormida.

Él salió de la cama, puso una mano en su frente para ordenar sus pensamientos y se fue de la casa de Su Xiaomo todavía suspirando.

No la escuchó hablar dormida.

—Tengo tantas ganas de decirte que me gustas mucho…

Pero no podía decirle.

Nunca podría saberlo.

– El día siguiente, An Xiaxia despertó muy temprano.

Después de lavarse la cara a regañadientes, vio que había un invitado en la sala de estar.

—¿Sr.

Tang?

—chilló sorprendida.

Tang Yijun estaba sentado en el sofá, conversando con Papá An.

Como un hombre culto y amigable, hablaba muy cordialmente con él.

—Xiaxia, ven aquí —Papá An le hizo una seña—.

Este es el Sr.

Tang y, desde ahora en adelante, será tu tutor personal.

—Hola, representante de la clase.

Espero que nos llevemos bien —él le ofreció su mano.

Ella la estrechó, abrumada por el favor inesperado.

Después de una breve presentación, Papá An bajó al café.

Tang Yijun le sonrió a An Xiaxia.

—Trae todos tus libros al estudio.

Te haré un plan de estudios.

Ella siguió la orden y trajo los libros.

Él miró su teléfono y parecía irritado.

Ella echó un vistazo y vio que estaba en Wechat, ¡hablando con nada más y nada menos que Bai Ziyue!

Jo, jo, jo.

¿Podría ser que el Sr.

Tang esté enamorado en secreto de la Señorita Bai?

—¡Concéntrate!

—le dio un golpecito en la frente y le explicó brevemente—.

Desde ahora en adelante, te daré una clase de dos horas al día.

No estés tan nerviosa.

Puede que sea tu profesor, pero eres mi jefa.

Su sentido del humor aligeró el ambiente y ella sonrió.

Como Tang Yijun era su profesor en la escuela, conocía bastante bien la situación de ella.

Pronto ideó un plan de estudios, que comenzaba con aprender contenido nuevo seguido de un repaso.

Una vez que la clase comenzó, ¡ella se dio cuenta de que Tang Yijun era un profesor todoterreno!

¡Conocía todas las asignaturas y era muy bueno explicando!

¡Indudablemente debió haber sido uno de esos cerebritos cuando era estudiante!

El profesor y la estudiante estaban interactuando de lo más bien cuando, de pronto, escucharon un golpecito en la puerta.

Papá An abrió y sonrió incómodamente a Tang Yijun.

—Sr.

Tang, lamento interrumpirlo.

—No hay problema —él sonrió.

Papá An les trajo una taza de café y una de té con leche.

Después de dudarlo un poco, le entregó una caja a An Xiaxia.

—Yize trajo esto hace un momento…

Ella se sorprendió.

Tomó la caja y la abrió.

Adentro había un collar precioso con un pendiente de un material desconocido.

Lo hicieron con forma de girasol.

—¿Qué es esto?

—se quejó.

—¿Puedo echar un vistazo?

—el rostro de Tang Yijun se iluminó.

Ella le entregó el collar.

Él lo vio y rio.

—Es un meteorito.

¿Un meteorito?

¿Por qué le había dado un meteorito?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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