La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 461
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461: Capítulo 461 – ¿Te gustaré, aunque sea así?
(Parte 4) 461: Capítulo 461 – ¿Te gustaré, aunque sea así?
(Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio Después de meter a Su Xiaomo al auto, He Jiayu iba a encender el motor cuando ella se movió rápidamente a su lado y se lanzó a sus brazos.
Luego envolvió su muslo de nuevo, luciendo muy satisfecha.
—¡Quítate de encima!
—él había tenido suficiente—.
¡Necesito conducir!
Ella no lo aceptaba.
Apenas él intentó quitársela de encima, comenzó a chillar.
—¿Qué rayos quieres?
—ni siquiera le quedaba fuerza para enojarse.
—¡Quiero tu muslo!
—dijo con naturalidad antes de enterrar la cara entre sus piernas y dormitar.
El rostro de él se acaloró de inmediato.
Tenía que estar haciendo esto a propósito, ¿cierto?
—¡Su Xiaomo!
¡Te estás pasando!
¡No creas que no te echaré!
—el amable adolescente perdió la paciencia.
Ella rio y frotó la cara en su muslo.
Era carnoso y tan suave…
Era tan agradable apoyarse en él… Estaba muy borracha y no podía pensar con claridad.
Lo único que sabía es que quería aferrarse a él y nunca soltarlo.
Aunque digan que estaba buscando su muerte o usando un truco barato, simplemente no quería soltarlo.
¿Por qué debería?
Nunca había sido del tipo amable y cariñoso, ¿así que qué sentido tenía fingir?
Le gustaba, así que confesó su amor.
Lo quería, así que le coqueteaba.
¿Eso qué tenía de malo?
¿Cómo podría alguien decirle que estaba mal?
Solo le gustaba.
He Jiayu casi estaba excitado y tuvo que contener con fuerza su naturaleza humana.
La levantó bruscamente y la acorraló en su asiento con el cinturón de seguridad.
—Te llevaré a casa.
Quédate quieta —dijo con frialdad.
Aterrada por su tono, Su Xiaomo lloró.
—M-me gustas, eso es todo…
¡Guapo, eres tan cruel!
—¿Qué te gusta de mí?
—el chico desvió la mirada con una expresión triste.
Después de un rato, al ver que ella no respondía, sonrió como burlándose de sí mismo.
—¿Ves?
Ni siquiera puedes responder esa pregunta.
¿Por qué hablas de quererme todo el tiempo?
—Eres atractivo —ella juntó las puntas de sus dedos índices tímidamente—.
¡Te ves aún mejor cuando sonríes!
Eso lo enfureció y rio de forma indiferente.
Luego volteó a verla con un rostro frío.
—En ese caso, ¿te seguiré gustando si dejo de sonreír?
—¡Sí!
—asintió sin pensarlo y rio—.
¡Sigues siendo apuesto sin la sonrisa!
—¿Sí?
—su sonrisa de esfumó.
Luego recordó lo que la chica coqueta le había dicho y pisó el acelerador.
El auto aceleró en la distancia.
Luego se detuvo afuera de un karaoke iluminado por coloridas luces de neón.
He Jiayu prácticamente arrastró a Su Xiaomo adentro.
En el vestíbulo, algunos hombres no podían quitarle las manos de encima a una mujer de mediana edad mientras la acosaban con palabras lascivas.
Los transeúntes los miraban impasiblemente y, en ocasiones, alguien les lanzaba una mirada de asco.
La mujer era extraordinariamente hermosa.
No obstante, sus ojos estaban muertos.
Lo único que hacía era beber los tragos que otras personas le pasaban.
He Jiayu hervía de rabia.
Con razón esa chica dijo que su madre estaba muriendo.
¿Cómo no, viviendo así?
Indignado, se acercó a ellos y ahuyentó a los hombres.
—¡Lárguense!
Los hombres se fueron y llamó a un mesero.
—Por favor, llévala de regreso.
—Sí.
—¿Eres Jiayu…?
—la mujer tomó su brazo de repente—.
¿Viniste a verme?
—¿A ver lo fácil que eres?
—él pronunció cada palabra y, por alguna razón, de nuevo estaba sonriendo.
—Yo…
yo…
—cayeron lágrimas por las mejillas de la mujer, pero él ya se la había sacado de encima.
Luego puso a Su Xiaomo de pie, la llevó de regreso al auto y dijo con desprecio: —Su Xiaomo, esa mujer loca de adentro era mi madre.
¡Mi propia madre!
¿Te seguiré gustando, aunque sea así?
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