La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 463
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- Capítulo 463 - 463 Capítulo 463 – Quiero dormir contigo
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463: Capítulo 463 – Quiero dormir contigo 463: Capítulo 463 – Quiero dormir contigo Editor: Nyoi-Bo Studio —¿No te gustan las alas de pollo?
—al ver que no le respondía, Su Xiaomo pestañeó y dijo—.
Espera, déjame encontrar algo más.
He Jiayu casi se desmayó al ver el charco de vomito asqueroso.
¡Ni siquiera un idiota lo comería!
—Juguemos a algo —tomó su mano a tiempo y la limpió con un pañuelo, luego dijo con seriedad—.
¡El primero que hable gritará “soy un imbécil” tres veces!
Ella asintió reiteradas veces, cayendo en su juego.
Luego él metió a la chica ebria a su auto y se dio un pulgar hacia arriba a sí mismo en secreto.
Por fin lo había logrado.
– La familia An.
An Xiaxia se había aferrado a Sheng Yize como un koala y seguía pidiendo “abrazos y besitos” adorablemente.
En una situación normal, él habría estado encantado por su buena suerte y habría aprovechado la oportunidad.
Sin embargo…
ahora estaban afuera de la casa de la familia An.
Papá An tenía un cucharón en la mano, mientras que An Yibei sostenía un cuchillo de cocina.
Padre e hijo observaron a la pareja sin pestañear.
Habían estado haciendo algunos snacks nocturnos cuando escucharon el ruido y bajaron a buscar a la chica.
Así fue como presenciaron la vergonzosa escena.
—¿Por qué no me besas…?
¿Ya no me quieres…?
—dijo con un lastimoso tono empalagoso.
—Bueno, bueno —Sheng Yize aclaró su garganta—.
Bájate, estamos en casa.
—¡No!
¡No quiero!
—se enfadó—.
¡Xiaxia no irá a ninguna parte hasta que le des un beso!
—Je —An Yibei lo miró con desdén y agitó el cuchillo en su mano.
Sheng Yize sentía que estaba en grandes problemas.
Reunió valor, le dio un besito en la mejilla y la engatusó.
—Ahí tienes.
Ahora entra.
Ella se tocó la cara y sacudió la cabeza descontenta.
—No quiero ese besito.
Quiero el beso de siempre…
Inclinó la cabeza e intentó encontrar las palabras indicadas.
—Ese beso…
con lengua…
es dulce…mm…
Él le tapó la boca y echó un vistazo a An Yibei, que recitó lentamente una línea.
—Una vez maté a alguien a diez pasos de distancia, pero tu mirada me ha derrotado.
Era una línea sacada de internet que se atribuía a Jin Ke, el famoso asesino que había intentado matar a Qin Shi Huang, y Sheng Yize comenzó a sudar frío al escucharlo.
An Xiaxia se aferró a su cuello y dijo de forma inarticulada: —Quiero dormir contigo…
—Claro, claro, durmamos —la llevó a su habitación a la velocidad de la luz, la tiró en la cama y la envolvió con su edredón firmemente.
La borracha An Xiaxia no podía salirse de ahí y, después de tronar los labios por un rato, se quedó dormida poco a poco.
Él sintió como si le hubiesen sacado un peso de encima.
Salió y cerró la puerta detrás de él.
An Yibei estaba afuera.
Ya no tenía el cuchillo en su mano, pero su rostro permanecía más frío e indiferente que nunca.
—Hermano An…
—lo saludó educadamente.
An Yibei lo fulminó con la mirada—.
Así que ahora eres un chico rudo, ¿eh?
¿Crees que no queda nadie en nuestra familia ahora?
¿Cómo te atreves a salir a beber con mi hermana?
Necesito mi cuchillo.
¿¡Dónde está mi cuchillo!?
Sheng Yize se secó el sudor frío.
De verdad no debía hacer enfadar a un hermano sobreprotector.
—Ejem.
Prometo que no pasará de nuevo.
—¡Jum!
—An Yibei levantó el mentón soberbiamente—.
Ya te puedes ir.
Sheng Yize se iba a ir cuando escuchó los sollozos entrecortados de An Xiaxia desde adentro.
Estaba llorando de nuevo…
¿Estaba teniendo una pesadilla de nuevo…?
—Hermano An —su expresión de pronto se volvió seria y volteó hacia An Yibei—, quiero saber qué le pasó a Xiaxia.
—¿Quién crees que eres?
¿Por qué debería decírtelo?
—eso lo molestó.
—Soy su novio.
—Si te lo digo, ¿soportarás el dolor en su lugar?
—An Yibei se burló de él—.
¿Puedes aceptar el abuso de parte de ella y morir por ella?
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