La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 497
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497: Capítulo 497 – ¡Eres un gran tonto!
497: Capítulo 497 – ¡Eres un gran tonto!
Editor: Nyoi-Bo Studio Yin Qinghan se sorprendió al verla salirse de sus casillas.
—¡Nos vamos!
—An Xiaxia tomó la mano de Sheng Yize.
—Je…
—él rio y le dedicó una mirada cómplice.
Muchos sabían que se había lesionado la mano, pero solo ella sabía que nunca más podría tocar el piano.
Se había enojado porque quería protegerlo.
La mujercita infló las mejillas.
Yin Qinghan no tenía idea qué ocurría en su cabeza y solo se dio cuenta de que estaba muy enojada.
¿Qué hizo para alterarla?
Las mujeres eran criaturas tan indescifrables.
—Lo siento —después de pensarlo un poco, se disculpó de buena manera.
Ella resopló y se iba a llevar a Sheng Yize a rastras cuando Yin Qinghan preguntó en voz baja: —¿Por qué te retiraste?
¿No tocarás más?
Esas palabras fueron como dagas apuñalando su corazón.
Le dolía tanto que no sabía cómo responder.
A su lado, Sheng Yize apretó su mano con fuerza cuando lo escuchó.
Esta tontita…
¡Por eso no la había visto practicar últimamente!
Como él no podía tocar el piano, ¿ella abandonaría el violín también?
¡Qué tan tonta podía ser!
Pero esa decisión tonta lo hacía…
querer llorar.
—Tengo mis propias decisiones para retirarme.
No te incumbe si vuelvo o no a tocar al violín.
Sin importar qué ocurra, será mi propia elección.
¡Viviré con todas las consecuencias que me traiga!
—no intentó evadirlo de nuevo, sino que le respondió con firmeza.
Él había lesionado su mano por ella y tuvo que abandonar su sueño.
Cubrió su propia mano con polvo y nunca más lo mencionó.
Yin Qinghan entrecerró los ojos y clavó la mirada en ella por un rato.
Luego rio.
—De verdad eres muy buena.
Rendirse siempre era más difícil que comenzar.
Después de todo el esfuerzo que había puesto a lo largo de los años, lo podía abandonar sin dudarlo, así como así.
Pese a que era una decisión tonta, no mucha gente tenía el valor para hacerlo.
An Xiaxia no quería decir nada más.
Luego se fue del salón de música con Sheng Yize.
Cuando subieron al auto, la recibió un beso apasionado.
Él la apretó en el asiento y la besó con tanta fuerza que la punta de su lengua se adormeció.
Sus mejillas se sonrojaron, pero, en vez de empujarlo, lo besó de vuelta cautelosamente.
Al sentir su intento titubeante, las pupilas de él se contrajeron.
Luego la atrajo a su regazo y la besó con más profundidad…
El chofer subió la división a prueba de sonido y condujo en silencio.
Después de ese beso muy largo, ambos estaban jadeando.
Ella respiró con dificultad y, al percibir sus movimientos torpes, él no pudo evitar mordisquear su lóbulo.
—Tontita…
pequeña tonta…
—¡Tú eres un gran tonto!
—replicó, sin querer soportarlo más.
Su elección de palabras tuvo consecuencias…
La besó de nuevo.
Después, los ojos de An Xiaxia estaban llorosos y sus pestañas húmedas, lo que solo hizo que quisiera comérsela.
—Practica con el violín y no hables de abandonarlo.
Es una decisión estúpida —acarició su suave cabello.
—No quiero…
—bajó la vista apenada.
—¿Dejarás de practicar solo porque ya no puedo tocar?
¿No crees que es infantil?
—la reprendió con el ceño fruncido.
Sin embargo, no pudo animarse a regañarla cuando vio su lamentable cara.
Pellizcó su mejilla con suavidad y dijo—: Sé una chica buena.
Harás que me duela el corazón.
—Pero tú también haces que me duela el corazón —ella pestañeó.
No sabía cómo expresarse y tuvo que escoger esta forma estúpida.
Sheng Yize sintió que su corazón se derretía.
Se rindió.
—No he dicho “te amo”, ¿cierto?
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