La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 515
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- Capítulo 515 - 515 Capítulo 515 – El mundo sabrá que te amo (Parte 3)
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515: Capítulo 515 – El mundo sabrá que te amo (Parte 3) 515: Capítulo 515 – El mundo sabrá que te amo (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Patético!
—comentó Sheng Yize con una voz profunda y fría y alejó al Sr.
Liu de una patada.
¡No se contuvo con ese golpe!
El Sr.
Liu rodó por el suelo mientras le daba un ataque de tos.
Le costó ponerse de pie, pero estaba demasiado borracho para mover las piernas.
Después de muchos intentos inútiles, se recostó en el suelo y comenzó a llorar.
Se escucharon burlas en la multitud.
Sheng Yize se mantuvo sereno y hasta replicó.
—¡Si tiene novio o no, no es de su incumbencia!
Eran palabras muy insolentes a oídos de los profesores, pero los estudiantes guardaron silencio de inmediato.
—¡Ustedes…
ustedes no terminarán bien!
—dijo el Sr.
Liu entre sollozos entrecortados.
—Eso es muy poco probable, puesto que somos muy felices juntos —Sheng Yize pensó que sus palabras eran absurdas—.
¿Han bajado nuestras notas?
Nop.
Soy el primero de mi año y mi novia ha estado mejorando.
¿Ha afectado nuestras vidas?
Nop.
Nuestras familias nos apoyan y vivimos armoniosamente.
¿Afectará nuestro futuro?
Hemos estado intentando ser mejores personas desde que estamos juntos, así que, aunque no terminemos juntos algún día, seremos mejores personas que ahora.
Gracias por su maldición.
Solo seremos más felices.
Después de esas palabras, algunos estudiantes aplaudieron apasionadamente, lo que pareció despertar al resto de la muchedumbre.
¡Luego todos aplaudieron!
El ídolo y mejor estudiante de su escuela…
era de verdad extraordinario…
El director ya no podía soportarlo.
Aclaró su garganta y habló en el micrófono.
—Eso es todo por hoy para la ceremonia de izamiento de la bandera.
¡Pueden retirarse!
Sin embargo, los estudiantes lo ignoraron totalmente.
Ahora todos miraban a Sheng Yize con impaciencia.
An Xiaxia estaba a su lado y estaba un poco cohibida con tantos espectadores a su alrededor.
No obstante, él tomó su mano y no la dejaba escapar.
Sonreía a través de sus ojos.
—Todo el mundo sabe que me gustas.
¿Por qué quieres escapar?
Ella abrió los ojos de par en par.
¿Acababa de…
confesar su amor frente a tanta gente…?
¿Había olvidado tomar su medicamento o había perdido la cabeza?
—Guau, ¡eso es tan romántico!
—¡Bésala, bésala!
—Dios, ¡me desmayaría de la felicidad si alguien hiciera esto por mí!
A diferencia de lo que An Xiaxia esperaba, en lugar de ponerse en su contra, todos solo expresaron su envidia.
A medida que el alboroto escalaba, el director tuvo que aclarar su garganta y pedirle al personal que subiera el volumen del micrófono.
—Cuidado con su conducta, estudiantes.
No presuman lo enamorados que están a plena luz del día.
Los estudiantes vitorearon la actitud ambigua del director.
—Entonces, ¿es verdad lo que dijo el Ídolo Sheng, el primero de nuestro año, hace un momento?
—el estudiante en el puesto número siete de su año dio un paso adelante y preguntó con tranquilidad—.
Siempre y cuando nuestras calificaciones, vidas y futuros no sean afectados, ¿podemos empezar una relación cuando queramos?
El director se quedó sin palabras.
Después de eso, algunos otros estudiantes también surgieron.
Los miró brevemente y vio que todos eran estudiantes destacados…
Luego todos hicieron la misma pregunta.
Le cayó sudor frío por la cara y se secaba constantemente.
—Em…
En teoría, sí, pero no alentamos a los estudiantes a tener vida amorosa a esta edad…
—dijo vagamente.
Alguien gritó de inmediato.
—¡Nosotros veremos cuando está bien tenerla!
¿Qué tiene que ver la escuela con eso?
¡El director volteó hacia la voz y vio que era Qi Yanxi!
Casi quería fingir desmayarse.
¡Las cosas se le estaban saliendo de las manos!
—Sr.
Qi —hizo lo que pudo para mantener su dignidad como director—, con sus malas notas, creo que meterse en enredos amorosos solo tendrá un efecto negativo para usted.
—Señor, ¿entonces lo que está diciendo es que somos libres de enamorarnos si tenemos buenas notas?
—uno de los cerebritos de pronto vio la luz.
—Em…
No…
—dijo el director.
¡Eso no era lo que quería decir!
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