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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 528

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528: Capítulo 528 – Un viaje juntos (Parte 4) 528: Capítulo 528 – Un viaje juntos (Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia: «…

¿Había escogido las palabras equivocadas?» Se alejó precipitadamente y, sin saber adónde se dirigía, se apresuró hacia la habitación.

Cuando se dio cuenta a qué habitación había entrado y quería retroceder, Sheng Yize se estaba apoyando con holgazanería en el marco de la puerta.

—Vaya, dejaste de correr —dijo, levantando una ceja.

—¡Hombre malo!

—An Xiaxia se mordió el labio y le lanzó una almohada.

—¿Malo?

—él atrapó la almohada con facilidad y frotó su mentón—.

¿Te mencioné que somos los únicos residentes aquí?

—¿Y qué?

Tan tontita…

Él suspiró por dentro mientras se acercaba, hablando con un tono frívolo.

—Significa que, lo que sea que haga a continuación, puedes gritar a todo pulmón y nadie vendrá a salvarte.

—¿Qu-qué estás haciendo…?

—ella se lo compró de inmediato y tartamudeó.

Él resopló y avanzó.

Ella retrocedió, se tropezó con la esquina de la cama y cayó sobre ella con un ruido sordo.

La habitación estaba oscura y la única luz provenía de la sala de estar a través de la puerta entreabierta, dándole una sensación misteriosa y provocativa a la habitación.

Él la acorraló en la cama y la molestó como si estuviera jugando con un gato.

Las mejillas de la mujercita se pusieron rojo escarlata de inmediato.

Luego hurgó en su ropa y acarició su cintura con su mano grande.

—No —ella era bastante cosquillosa y su tacto la hizo sacudirse.

Le suplicó—, no…

Me da cosquillas…

Rio y su mano se detuvo.

En vez de eso, se inclinó y mordisqueó su delicada clavícula, dejando algunos chupones mientras lo hacía.

Un hombre insatisfecho podía ser un animal.

Además, él siempre se había contenido y nunca se había pasado de la raya.

Desgraciadamente, la mujercita no tenía idea al respecto y él sentía que algún día terminaría comiéndosela entera.

Sus cuerpos se entrelazaron y rodaron por la cama.

Los ojos de An Xiaxia se habían quedado en blanco.

Su miedo a Sheng Yize se había desvanecido y comenzó a reaccionar a su tacto.

Se aferró a la parte delantera de su ropa con los ojos llorosos, creando la imagen perfecta de una esposita ofendida.

—¿Qué ocurre?

—susurró él en su oído.

Pensó que la había presionado mucho esa noche.

—Si de verdad quieres…

—ella parecía haber tomado una decisión y dijo con una voz diminuta—.

No me importaría…

Por un momento, se sintió perdida.

Los recuerdos eran tan dolorosos.

Quería escapar, pero no podía.

Sintió levemente que nada importaba, siempre y cuando pudiera escapar de la realidad…

—¡Xiaxia!

—él interrumpió sus pensamientos absurdos—.

¡De nuevo estás diciendo cosas tontas!

—A mí me importaría, aunque a ti no…

—avergonzada, enterró la cara en sus manos.

Él suspiró.

—Solo te estaba molestando.

No me puedo animar a hacerle nada a una chica ignorante como tú.

¡An Xiaxia se sintió mucho más humillada con esas palabras!

¿¡Por qué lo hacía sonar como si ella fuera la insaciable!?

¡Aah!

Sheng Yize la soltó y la mujercita rodó por la cama sola, enterrándose en el edredón.

Él sonrió.

Aunque terminó dándose una ducha fría de todas formas, su humor había mejorado considerablemente.

Cuando salió del baño, la mujercita se había quedado dormida.

Levantó una esquina del edredón, se acostó a su lado y le dio un beso en la frente.

—¿Exactamente qué recordaste?

¿Por qué no me dices?

—murmuró.

Su teléfono vibró.

No quería despertarla, así que fue a contestar silenciosamente al balcón.

—¿Qué?

¿Qué está haciendo en Pueblo Atardecer…?

Bueno…

Ya veo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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