La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 535
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535: Capítulo 535 – ¿Quieres que muera?
535: Capítulo 535 – ¿Quieres que muera?
Editor: Nyoi-Bo Studio —Ah.
¿Qué ocurre?
—no podía sentir más indiferencia con la noticia.
—¿Qué clase de actitud es esa?
—el Sr.
Song estaba furioso—.
Mi hija se va a suicidar y tú…
—¿Qué clase de actitud cree que debería tener?
—Sheng Yize pensó que su pregunta era increíble.
A Song Qingchen no le importaba nada más que su propio pellejo e indudablemente estaba planeando algo con este repentino intento de suicidio.
¿Acaso pensaba que era estúpido?
—¡Bastardo!
—el Sr.
Song lo insultó en voz baja.
Le brotaron lágrimas de los ojos mientras suplicaba—.
Songsong…
¡No!
¡Baja!
¡Por favor!
Sheng Yize podía escuchar un barullo de ruido al otro lado y frotó sus sienes.
—¿Qué pasó?
—preguntó An Xiaxia cautelosamente.
—Song Qingchen está amenazando con suicidarse…
—bajó la voz—, saltando al río…
—¿Qué?
—abrió los ojos de par en par.
El Sr.
Song había estallado en llanto al otro lado y An Xiaxia podía hasta imaginarse su rostro desconsolado.
Tenía que sentirse horrible viendo a su hija intentando quitarse la vida…
Pese a que había sido terrible con ella cuando le dio una cachetada a Song Qingchen, sabía que era porque se preocupaba de la otra chica.
Después de todo, él la había ayudado y era bueno con ella antes.
Ella sintió lástima por él.
—Creo que deberías ir a echar un vistazo…
—Solo está haciendo una escena —Sheng Yize ya había colgado y sonaba desinteresado—.
No va a saltar.
No podía importarle menos.
Ella suspiró y tiró de su manga.
—Ve a echar un vistazo.
¿Qué pasaría si Song Qingchen de verdad saltaba?
No quería que viviera con eso por el resto de su vida.
—¡Tontita!
—él apretó su mano y suspiró.
– Cuando llegaron al Río Atardecer, se había desatado el infierno.
Song Qingchen estaba de pie en la baranda de un puente de madera y no dejaba que nadie se le acercara.
Lloraba y gritaba.
—¡No me detengan!
Déjenme morir…
Al ver esto, An Xiaxia sintió que el borde de su boca se crispó.
De verdad estaba actuando…
Aquellos que de verdad querían morir lo hacían rápido y sin dudarlo.
Por otra parte, Song Qingchen había provocado un escándalo y había hecho que todo el mundo se enterara de su intento de suicidio.
La mayoría de las veces la gente así no saltaba al final.
Sheng Yize también se quedó sin palabras.
Sin embargo, el Sr.
Song lloraba a moco tendido.
Su asistente lo apoyaba y consolaba en voz baja.
Bastantes aldeanos ingenuos se habían reunido alrededor, todos intentando convencerla de no hacerlo.
—Señorita, no se haga esto…
—Baje de ahí.
¡Está asustando a su familia!
—Vea el lado bueno…
Todo pasa…
Song Qingchen los ignoró a todos.
Siguió despotricando acerca de querer morir.
Al ver que Sheng Yize llegó, lloró.
—Hermano Ah Ze, como ahora no soy nada para ti, no me queda nada más que suicidarme…
¡Aquí empezamos, así que aquí terminaremos!
El rostro de Sheng Yize oscureció y apretó los puños.
Este lugar era…
donde él y Songsong habían caído al río…
También era donde ella le salvó la vida…
Sin importar lo molesta que pensaba que era ahora, no pudo evitar flaquear un poco ante la escena.
—Conversemos.
Baja de ahí.
An Xiaxia estaba furiosa.
¿Song Qingchen seguía fingiendo incluso ahora?
—¡Song Qingchen!
¡Es suficiente!
¿De verdad lo conociste aquí por primera vez?
—preguntó indignada.
Sin embargo, ¡una cachetada del Sr.
Song la sorprendió!
—¡Cállate!
¡Ya está allá arriba!
¿La quieres ver muerta?
—gritó exasperado, sintiéndose totalmente decepcionado de ella.
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