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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 550

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550: Capítulo 550 – Ídolo manipulador, contrólate (Parte 4) 550: Capítulo 550 – Ídolo manipulador, contrólate (Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio —De verdad era una niña que se portaba muy bien.

Nunca lloraba ni hacía pataletas.

Cuando otros niños le quitaban sus cosas, nunca los acusaba ni lloraba, pero hacía que se te rompiera el corazón solo al estar ahí…

—como si estuviera recordando algo, la expresión de An Yibei se suavizó.

Sheng Yize tragó.

Recordó a la albondiguita de ese entonces.

En realidad, había sido una chica tan apacible.

Cuando se burlaba de ella o la mandoneaba, se enojaba con él por un tiempo cortísimo antes de lanzarse a sus brazos de nuevo.

Era un rayo de luz que había dispersado el frío y la soledad de su mundo.

An Yibei levantó un vaso de cerveza y lo chocó con el de él.

Luego aflojó su corbata y rio como burlándose de sí mismo.

—Me has disgustado desde que te mudaste a nuestra casa.

Sabía que tenías una razón para hacerlo…

pero no sabía lo que era.

—¿Solo por eso?

—Sheng Yize tomó un sorbo de su cerveza y rio también—.

¿En serio?

—Supongo que no debí ser así —luego An Yibei cambió el tema y dijo entre dientes—.

Xiaxia nunca fue a la escuela cuando estaba en Pueblo Atardecer, ¿cierto?

—No, no fue —sacudió la cabeza lentamente.

Él fue quien le enseñó pinyin y aritmética básica.

—Después de que ese animal la adoptó, solo fue a la escuela por unos meses.

Luego perdió la memoria…

Cuando le envié a la escuela, no sabía nada.

La profesora le pidió que escribiera su nombre ¿y sabes qué escribió?

Sheng Yize frunció el ceño e intento adivinar un par de veces, pero no acertó.

—’Ze’ era el único caracter que podía recordar…

—enfatizó cada palabra.

La mano de Sheng Yize se sacudió y derramó su trago.

Aun cuando había perdido la memoria, todavía recordaba su nombre.

Él mismo le había enseñado a escribirlo.

No era tan brillante y solía desconcentrarse cuando le estaba enseñando.

Le tomó una eternidad que lo recordara.

Y esa tontita nunca lo había olvidado.

Los bordes de sus ojos se sintieron húmedos y su respiración se volvió irregular en ese momento.

Luego An Yibei lo tomó del cuello.

—¡Responderás ante mí si no la tratas bien en el futuro!

—su amenaza era directa y fría.

—No —Sheng Yize no pudo evitar reír—, antes de ti, responderé ante mí mismo.

¿Cuán afortunado era en esta vida para ser capaz de conocer a An Xiaxia, enamorarse de ella y ser correspondido?

No se molestaba en preocuparse de muchas cosas en este mundo, pero An Xiaxia era la única a la que no podía decepcionar.

Los dos hombres estaban tan borrachos como una cuba cuando regresaron al hospital, apoyándose mutuamente.

Mientras An Yibei fue a dormir a la sala de espera, Sheng Yize entró a la habitación de An Xiaxia.

Ella seguía dormida cuando sintió que alguien subió a su cama.

Aterrada, su primera reacción fue gritar.

—Soy yo —su voz, por lo general clara, estaba un poco ronca esa noche.

—¿Has estado bebiendo?

—ella se calmó, frotó sus ojos y bostezó.

Estaba emanando un olor fuerte a alcohol, que la hizo fruncir la nariz.

—Mm…

Sí…

—dijo en voz baja.

Luego su gran mano se metió en la bata de hospital de ella, acarició su piel y luego la sacó antes de que las cosas fueran muy lejos.

Hasta cuando estaba borracho se preocupaba de su salud.

Abrumado por el cariño, su reunión y todos esos recuerdos dulces, sentía que le ardía el cuerpo.

Siguió frotándose contra ella, intentando descargar sus deseos.

—Cuidado…

—ella lo empujó con inquietud y le advirtió—.

Seguimos en el hospital…

Se quedó quieto, por lo visto, aceptando su consejo.

Ella soltó un suspiro de alivio.

Sin embargo, luego él tomó su mano y la movió a un lugar por debajo de su cinturón…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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