La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 633
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- Capítulo 633 - 633 Capítulo 633 – Gracias por decepcionarme (Parte 6)
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633: Capítulo 633 – Gracias por decepcionarme (Parte 6) 633: Capítulo 633 – Gracias por decepcionarme (Parte 6) Editor: Nyoi-Bo Studio Se sintió un poco mareado, pero eso no lo detuvo para idear un plan para lidiar con An Xiaxia.
¿Secuestro?
¿Encarcelamiento?
Quería abandonarlo y él la detendría.
Costase lo que costase.
Incluso si…
hacía que lo odiara.
Tomó su teléfono, hizo algunas llamadas y dio algunas instrucciones.
De pronto, sonó un tono extraño.
“¡La, la, la!
¡Soy el Señor Xiaxia, el más atractivo del universo!
¡Soy genial!
¡Soy asombrosa!
¡Ja, ja, ja!” Ese ridículo tono era una grabación que An Xiaxia había hecho un día.
No se podía animar a borrarlo, así que lo había puesto como tono de llamada solo para ella.
Sheng Yize apretó su teléfono.
Todas esas ideas exageradas dejaron su cabeza de inmediato y solo se sintió débil e indefenso.
¿An Xiaxia regresaría con él si le suplicaba?
Ni siquiera le importaba si le gustaba otra persona.
Con el suficiente tiempo, eventualmente sería solo de él, en cuerpo y alma.
—¿Tienes tiempo?
—contestó y la voz suave de ella vino del otro lado.
Después de todo, él no podía abandonar su orgullo.
—¿Qué?
—dijo con ese usual tono indiferente y distante.
—Mm…
¿Podemos vernos?
—sonaba bastante tímida, como si la hubiera asustado.
Probablemente era así con lo que había hecho el otro día en el aeropuerto.
—¿Cuándo y dónde?
—él resopló arrogantemente, luego insistió, como si no pudiera esperar.
Recordó todo lo que ella le había dicho y se iba a ir de la casa sin siquiera cambiarse de ropa.
Cuando llegó a la puerta dudó y eventualmente dio una media vuelta, se dio una ducha rápida y se puso ropa limpia.
A An Xiaxia no le gustaban los chicos desaliñados.
No quería volverse el tipo de chico que no le gustaba.
– Ella le había pedido que se juntaran en su casa.
El café del primer piso llevaba tiempo cerrado, pero Papá An era un hombre ordenado y mantenía el lugar igual de limpio que siempre.
An Xiaxia tenía la mirada perdida en la ventana cuando Sheng Yize llegó.
Casi nunca la había visto con una expresión tan desanimada.
Hasta donde recordaba, ella siempre había sido una alegre parlanchina, en especial a su alrededor.
Era bulliciosa y cariñosa, y acurrucarse con él era algo de lo más natural para ella.
Una vez, un amigo le había preguntado si pensaba que una chica así era muy ruidosa.
Nunca pensó eso.
En su lugar, la había querido más de lo que podía imaginar.
Entró al café y se sentó frente a ella en la mesa, con el rostro inmutable, luciendo muy inasequible.
Ella le sonrió y luego puso una caja de cartón que tenía a su lado sobre la mesa, haciendo lo posible por mantener la voz relajada.
—Estas son todas tus cosas…
Pensé que podrías necesitarlas.
La frialdad se esparció desde el rostro de él hasta el aire que emanaba.
—Creo que es mejor dejar que tú te encargues de tus pertenencias —An Xiaxia aclaró la garganta ante su reacción—.
Llévate lo que necesites y el resto puedes botarlo.
—¿Y después?
¿Me vas a pedir una indemnización por la ruptura?
—preguntó con la voz rígida, con tanta seriedad que ella casi no podía soportar su presencia.
—Si es mucho problema, yo las botaré por ti —dijo cabizbaja y con una voz tan diminuta como el zumbido de un mosquito.
¡Plaf!
Sheng Yize le dio un puñetazo a la mesa y se puso de pie.
—Lo siento —su expresión era tan aterradora que ella se encogió.
¿Lo siento?
¿Pensaba que se podía deshacer de él con un “lo siento”?
—¿Crees que soy alguien con quien puedes estar y terminar cuando te dé la gana?
¿Qué soy para ti?
—¿Te gusto?
—An Xiaxia respondió con una pregunta.
Antes de que él pudiera responder, ella dijo—.
A mí ya no me gustas.
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