La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 685
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- Capítulo 685 - 685 Capítulo 685 – Llegó la heredera (Parte 3)
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685: Capítulo 685 – Llegó la heredera (Parte 3) 685: Capítulo 685 – Llegó la heredera (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando abrió la puerta, lo primero que Sheng Yize pensó fue: ¿ahora tenía permitido hacer pedazos a Qi Yanxi?
Ni siquiera con la gruesa capa de gasa que envolvía su cabeza se quedaba quieto.
Tenía tomada la mano de An Xiaxia y se quejaba.
—Duele…
mucho…
Me está matando…
—Hum…
—ella estaba impresionada de que todavía pudiera ejercer tanta fuerza aun después de recibir una lesión tan grave—, ¿podrías soltarme la mano primero?
—¡No!
—lloró, exasperado—.
¡No, no quiero!
Si hago eso, ¡escaparás con el bastardo de Sheng Yize!
—Hum, no hables así de él —dijo ella, con inquietud.
Al ver que ella estaba del lado de Sheng Yize, Qi Yanxi comenzó a chillar de nuevo.
—¡Auch!
¡Me duele tanto!
¡Rompiste mi pobre corazón!
—Qi Yanxi, córtala…
—lo empujó hacia abajo con mucha dificultad.
Aprovechando la oportunidad, él estiró la boca—.
Duele.
¡Necesito un beso cariñoso para recuperarme!
—¿Quieres un beso?
—ella no podía acostumbrarse a su actitud tierna.
Justo en ese momento, una voz resentida vino desde atrás.
—Puedo conseguirte uno.
—¿Dónde lo quieres?
—ella volteó y vio a Sheng Yize entrando con toda tranquilidad, sonriendo radiantemente—.
¿En la cara o…
en la boca?
Arrastró las palabras deliberadamente, lo que asustó mucho a Qi Yanxi.
¡Su pálido rostro perdió aún más el color!
—¡No, no lo hagas!
¡No lo quiero!
Mierda, ¿no se supone que estés en Ciudad Ye?
¿Qué haces aquí?
—gritó.
—Porque tú estás aquí, mi querida flor —le siguió sonriendo y, al final, Qi Yanxi se apoyó en el borde de la cama para vomitar.
—Por favor, para…
—se rindió.
—Vamos —Sheng Yize tiró de la parte de atrás del cuello de An Xiaxia—.
El paciente necesita descansar.
—Pero está vomitando…
—El vómito es asqueroso.
No lo veas.
Te dará una infección ocular —intentó engañarla para irse.
Qi Yanxi puso los ojos en blanco de frustración.
«¡Está bien, Sheng Yize!
¡Sé que no estoy a tu altura!» – Sheng Yize la llevó de regreso a su habitación para tomar una siesta.
Más tarde ese día, el Sr.
Song los visitó, declarando que llegaría al fondo de esto.
—No se moleste…
—An Xiaxia sonrió como burlándose de sí misma—, o terminaré siendo forzada a disculparme de nuevo.
¡Esto olía a Song Qingwan por todas partes!
Ese chofer había trabajado para el Sr.
Song por muchos años.
¡Nadie más habría sido capaz de comprarlo!
Él parecía avergonzado.
De hecho, también había adivinado que probablemente había sido obra de Song Qingwan…
Pero, después de todo, ella también era su hija…
—Te prometo que te lo compensaré —dijo esas palabras una y otra vez.
A ella no podía importarle menos.
Él se fue de la habitación sintiéndose derrotado.
Las espléndidas luces neón de afuera solo lo entristecieron más.
Tenía los días contados, razón por la que quería traerla de regreso a la familia.
Quería que fuera la princesa con más privilegios del mundo y darle una vida despreocupada.
Era lo único que podía hacer por ella.
En cuanto a Song Qingwan, era hora de que le diera una lección.
– Una semana después.
Qi Yanxi se recuperó en un santiamén, sin mencionar a An Xiaxia, que había pasado la semana durmiendo y comiendo.
Hasta había ganado algunos kilos.
Un día, Sheng Yize la llevó de compras después del trabajo.
—¿A los hombres también les gusta salir de compras?
—estaba desconcertada.
—Nop.
Estamos comprando para ti.
En tres días, el Sr.
Song dará un banquete para presentarte a toda Ciudad Yu como su hija —escogió algunos vestidos para ella, pero An Xiaxia sacudió la cabeza.
—¡Son demasiados!
—Llevaremos todo, además de estos —ordenó a la vendedora, después de mirar a An Xiaxia de reojo.
—Tú…
¡perdiste la cabeza!
—Me gusta comprarte cosas —respondió con determinación el chico manipulador.
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