La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 706
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- Capítulo 706 - 706 Capítulo 706 – Todavía no termino contigo (Parte 8)
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706: Capítulo 706 – Todavía no termino contigo (Parte 8) 706: Capítulo 706 – Todavía no termino contigo (Parte 8) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡La vida es muy corta y quiero aprovecharla al máximo!
¿Qué tiene de malo ser una idiota?
¡Solo quiero vivir para mí misma!
—dijo arrogantemente Su Xiaomo.
Justo entonces sonó una voz en su cabeza.
“¡Harás exactamente lo que se te ordena o te quedarás de rodillas en el estudio toda la noche de nuevo!” Se tambaleó un poco antes de arrastrarse de vuelta a la realidad.
La puerta de su habitación privada se abrió y chicos guapos de todos los tamaños y formas entraron.
Robustos, maduros, jóvenes…
Hasta había un travesti que les guiñó el ojo…
—Momo…
—An Xiaxia estaba avergonzada.
Le susurró a Su Xiaomo—, ya te divertiste lo suficiente.
Vamos a comer algo…
—¡Pague dinero real por esto!
—sonaba muy honesta.
Luego apuntó a un par de chicos en el grupo—.
Tú y tú, quédense.
El resto se puede ir.
—Señoritas —los dos chicos que parecían adolescentes intercambiaron miradas y se arrodillaron a un costado de la mesa, sonriendo tímidamente—, ¿en qué podemos servirlas?
—¿Cuántos años tienen?
—preguntó cautelosamente An Xiaxia.
—18.
—16.
“…” ¡Mierda!
¡No eran más que niños!
¡Se sentía tan mal siquiera tenerlos ahí!
—Pueden hacer tantas cosas más aparte de esto —An Xiaxia intentó convencerlos de irse vigorosamente—.
Con su apariencia, pueden ser modelos o trabajar como extras en películas.
Pueden ganarse la vida de muchas otras formas…
—¡Bah!
Xiaxia, ¿qué estás haciendo?
¿¡Intentas hacer que renuncien a su trabajo!?
—Su Xiaomo sonrió y les hizo una seña a los dos chicos con un dedo—.
¿Puedo hacer lo que quiera con ustedes ahora que pagué?
—Sí…
—dijeron con inquietud.
—Bien —ella asintió.
Un par de minutos después, los otros podían escuchar quejidos como “duele…”, “¡no!” y todo tipo de sonidos extraños a través de la puerta.
El encargado sacudió la cabeza y suspiró.
¡El deterioro moral de esta generación!
¡Las jovencitas de hoy en día no tenían límites!
—La cena del Sr.
Sheng en el salón VIP ya casi termina —un mesero se apresuró—.
¿Le gustaría presentar sus respetos ahora?
—Está bien.
– De regreso en la habitación.
Los dos chicos lloraban en sus brazos, con la cara llena de moretones.
—Hacía tiempo que no disfrutaba de una buena paliza —dijo con holgazanería Su Xiaomo, flexionando los brazos—.
Eso fue genial.
—Cubrirá la factura médica —sacó todo el efectivo de la billetera de An Xiaxia y lo puso en las manos de los chicos—.
Sean buenos chicos y regresen a la escuela.
¿Trato hecho?
An Xiaxia observó la escena, boquiabierta.
Así que Su Xiaomo había ido a buscar una bolsa de boxeo.
Mm…
Eso parecía tan doloroso.
Su Xiaomo se sirvió un trago y comenzó a balbucear sobre su historia.
—¿Saben?
Ni siquiera me gusta dibujar…
No tengo talento, pero me obligaron a hacerlo…
Cuando era pequeña, me hacían pasar hambre y me golpeaban si no dibujaba…
Un invierno me salieron sabañones en las manos, pero aun así me hicieron dibujar por más de 16 horas al día en el estudio…
Pensé que moriría ahí…
Rompió en un llanto descontrolado.
An Xiaxia sacó unos pañuelos y secó sus lágrimas precipitadamente.
Cuando eran pequeñas, ella siempre lloraba mientras que Su Xiaomo era su polo opuesto.
Podía contar con los dedos de una mano las veces que había llorado.
Pero ahora lloraba con tanta tristeza.
—Por fin me deshice de ellos y conseguí un novio…
¡pero no me entendía en lo absoluto!
Y se juntó con ellos a mis espaldas…
Es tan frustrante…
¡Esa escoria!
¡Es cruel!
¡Descarado!
¡Hijo de perra!
¡Jum!
—Señora —los dos chicos lloraron con ella y hasta le devolvieron el dinero después de pensarlo un poco—, este es el dinero que se ganó con trabajo duro.
¡No podemos aceptarlo!
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