Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 723

  1. Inicio
  2. La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela!
  3. Capítulo 723 - 723 Capítulo 723 – Te acompañaré por el resto de tu vida (Parte 3)
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

723: Capítulo 723 – Te acompañaré por el resto de tu vida (Parte 3) 723: Capítulo 723 – Te acompañaré por el resto de tu vida (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio —Me estaba obligando a sonreír —el chico manipulador borró la sonrisa de su rostro y dijo con una voz seria—.

¿No te das cuenta?

—¿Sí?

—An Xiaxia pestañeó.

Al ver que Sheng Yize de verdad estaba muy serio, le dio una palmadita en el hombro con compasión.

—No estés tan triste.

¡Siempre hay recompensas por hacer cosas buenas y estoy segura de que una señora dulce como la Abuela Sheng se mejorará!

—…

Mm —dijo él.

Una vez tomada la foto, llenaron el formulario de inscripción.

—¿Qué debería poner en esta columna?

—no pudo evitar susurrarle a Sheng Yize.

Observó el formulario con confusión y no sabía cómo llenar bastantes espacios.

—Yo tampoco sé.

Es la primera vez que hago esto —dijo él con honestidad.

—…

—como si ella lo hubiera hecho antes.

Analizaron el formulario juntos y al final lograron llenar todo.

Luego se lo pasaron al personal en el mostrador.

El personal ingresó su información al computador antes de insertar dos libretas rojas en la impresora.

En breve, ¡dos certificados de matrimonio recién hechos estaban listos!

An Xiaxia tomó el suyo y seguía pensando que todo era irreal.

Así como así…

estaba casada…

Tenía que admitir que estaba un poco decepcionada.

Sin embargo, siempre y cuando Abuela Sheng se pudiera mejorar, ¡valdría la pena!

Estaba pensando positivo.

Volteó y vio que Sheng Yize había revisado la libreta roja una y otra vez antes de guardarla en su bolsillo cuidadosamente.

—¡Te la puedo guardar en mi bolso!

—le ofreció con entusiasmo, pero él la rechazó de inmediato.

—Creo que yo mismo guardaré un documento tan importante como este, gracias.

—Tch…

Como quieras —pensó que era ridículo.

Regresaron al hospital de inmediato.

—¿Consiguieron su certificado?

—preguntó débilmente al verlos entrar.

Abuela Sheng seguía acostada diligentemente.

—¡Sí!

¡Lo hicimos!

—An Xiaxia le mostró la libreta roja y dijo con tristeza—.

Abuela, mejórate.

—Por supuesto…

—estaba tan feliz que casi se enderezó.

Sheng Yize tuvo que lanzarle una mirada rígida para hacer que se quedara quieta.

—El doctor dijo que la abuela está mucho mejor ahora.

Déjame llevarte de regreso a casa para que descanses —Sheng Yize tomó su mano cuidadosamente y ella se despidió de la abuela, reacia a separarse de la anciana.

—Pequeño —cuando ella no los estaba viendo, Abuela Sheng le gesticuló con la boca a él—, ¡aprecia tu noche de bodas!

¡Éxito!

El borde de su boca se crispó.

La anciana era muy abierta al respecto…

– Después de regresar a casa, An Xiaxia siguió desanimada.

Se fue a la cama apenas se dio una ducha.

Dio vueltas por la cama, pero simplemente no le daba sueño.

Alteró a Sheng Yize, que tuvo que presionarla contra la cama.

—¡Deja de moverte!

¡Duerme!

—No puedo…

—pestañeó inocentemente—.

Me preocupa tanto la Abuela Sheng.

—Estará bien —dijo él con tranquilidad.

—¿Por qué no estás nada de preocupado?

—le preguntó con sospecha, pensando que su reacción era extraña—.

Estaba en un estado tan grave.

Eso lo dejó sin palabras.

Tuvo que sopesarlo por un momento antes de hablar.

—Nuestro hospital tiene a los mejores doctores del país.

Confío en ellos y sus habilidades.

—Está bien…

—frunció los labios.

Tal vez le estaba dando demasiadas vueltas.

Sheng Yize tomó su cara entre sus manos y la besó en las cejas, el borde de los ojos, los labios…

y todo lo que había hacia abajo.

Se detuvo cuando llegó a su pecho y dijo con una voz ronca: —Di mi nombre.

—¿Sheng Yize?

—No, dime “maridito”.

—…

Olvídalo.

—No…

—él tomó sus blandos pechos y los apretó.

A ella se le pusieron los ojos llorosos.

—Dilo o…

—suspiró de satisfacción—.

Lo haré de nuevo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo