La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 736
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- Capítulo 736 - 736 Capítulo 736 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 2)
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736: Capítulo 736 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 2) 736: Capítulo 736 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio Después de tantos años, Mu Li seguía rechinando los dientes al pensar en ese viejo rencor.
—An Xiaxia —en ese entonces, no pudo animarse a decírselos, pero ya no le importaba—, siempre le has gustado a Qi Yanxi, ¿o no?
¿Por qué no me dijiste?
Me lo ocultaste a propósito, ¿cierto?
Sabes perfectamente bien que me gusta…
¿¡Cómo pudiste guardártelo!?
—¡Para!
—An Xiaxia la interrumpió, perpleja—.
¿Te gusta Qi Yanxi?
¿Cómo se suponía que supiera eso?
No me dijiste nada.
—Exacto.
Antiguamente, apenas hablabas.
No te podíamos leer la mente.
¿Cómo se suponía que supiéramos quién te gustaba o no?
—Su Xiaomo le puso los ojos en blanco.
—¿Entonces por qué no me dijiste que tú le gustabas?
—preguntó, con una expresión espantosa.
—¿Por qué debería haberlo hecho?
¿Para alardear?
No veo por qué eso habría sido necesario —An Xiaxia solo pensó que sus acusaciones eran absurdas.
Cuando le gustaba un chico, se lo contaba a sus amigas.
Sin embargo, si no podía corresponder el cariño que alguien le demostraba, jamás le diría a nadie.
Pues, una vez, hizo algo tonto.
Durante la escuela media, alardeó sobre tener un pretendiente con su compañera de asiento comentando que pensaba que el chico no era tan apuesto como Rong Che.
Luego su compañera exageró sus palabras, diciendo que An Xiaxia pensaba que el chico era feo.
El rumor se difundió por todas las clases de su año y el chico eventualmente dejó la escuela.
Desde entonces, mantiene sus relaciones en privado.
Además, Mu Li siempre había deambulado con su complejo de inferioridad cuando estaba con An Xiaxia y Su Xiaomo.
No la quería hacer sentir peor hablando de sus pretendientes.
An Xiaxia sonrió burlonamente.
Lo había hecho por amabilidad, pero, para ella, bien podría haber cometido un crimen.
Mu Li apretó su taza de café con fuerza y sus ojos ardían de odio.
En realidad…
lo que le molestaba no era que An Xiaxia no se lo hubiera contado, sino que ella fuera quien le gustaba a Qi Yanxi.
Sus celos la estaban volviendo loca.
—¡Será mío!
—dijo ferozmente.
—Buena suerte —An Xiaxia le dio sus buenos deseos.
Al ver que ya no quedaba nada más que decir, se fue con Su Xiaomo.
Mientras las veía irse, Mu Li sintió una repentina punzada de arrepentimiento.
Ellas habían sido las únicas que la habían ayudado durante los años más oscuros de su vida.
Había escogido ir a la clase de arte, donde la aislaron e intimidaron.
Desde entonces, no hacía ningún amigo.
¿Se arrepentía?
Tal vez…
sí.
Bajó sus abundantes pestañas, luciendo abatida.
– La boda de He Jiayu y Su Xiaomo se realizó como estaba planeada.
Pese a los apresurados preparativos, He Jiayu hizo lo posible por que la ceremonia fuera espléndida y romántica.
Era una boda de estilo occidental que se celebró en el césped de un club de golf.
No había muchos invitados y todos eran familiares cercanos o amigos.
Todos se pusieron de pie y aplaudieron cuando He Jiayu puso el anillo en el dedo de Su Xiaomo.
Ella pestañeó y lloró.
An Xiaxia también se secó el borde de los ojos en su asiento.
Los padres de Su Xiaomo también estaban ahí.
Parecían muy reservados y no se atrevieron a decir nada.
También había un asiento vacío.
Solo An Xiaxia y Su Xiaomo sabían que era para un amigo que probablemente jamás volverían a ver.
Kang Jian…
Justo cuando la ceremonia iba a culminar, una figura en un vestido negro se les acercó.
Tenía una foto con un marco negro en las manos y parecía un alma errante que había salido de su tumba.
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