La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 741
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- Capítulo 741 - 741 Capítulo 741 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 7)
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741: Capítulo 741 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 7) 741: Capítulo 741 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 7) Editor: Nyoi-Bo Studio —Gracias, abuela —la voz de Sheng Yize era increíblemente humilde.
—¿Para cuándo puedo esperar su boda?
—Abuela Sheng rio cálidamente.
—Dejaré que Xiaxia lo decida…
Le pediré su opinión cuando sea el momento adecuado.
An Xiaxia estaba muy molesta.
¡Se sentía horrible que le mintieran!
—¡Eso no será necesario!
—bajó las escaleras, puso a Esperancita en los brazos de la niñera y miró a la Abuela Sheng con los puños apretados—.
Abuela Sheng, ¿cómo te sientes del corazón ahora?
—Pequeña Xiaxia…
—dijo la abuela, con inquietud—, esto solo es un gran malentendido.
Solo lo hice por tu bien…
—Mm —le sonrió a medias—.
Lo sé.
Su expresión era demasiado serena como para entender qué pasaba por su cabeza.
—Ahora me gustaría ir a casa.
¿Está bien?
—desvió la mirada hacia Sheng Yize.
—Déjame llevarte —por alguna razón, estaba nervioso.
—Bueno —no lo rechazó.
En el camino de vuelta, permaneció perfectamente tranquila todo el tiempo, como si nada hubiera pasado.
Él le lanzaba miradas de tanto en tanto, sin estar seguro de lo que estaba pensando.
En efecto, era su culpa por engañarla para que se casara con él…
¿Xiaxia…
estaba enojada?
—Xiaxia, ¿estás enojada?
—le preguntó cautelosamente.
—¿Por qué debería estarlo?
—sonrió lindamente—.
¿Quién soy para hacer eso?
—Tú…
—lo interrumpió antes de que pudiera continuar—.
¿Cuánto falta para que lleguemos?
—Poco.
Una vez más, el auto se sumió en silencio.
Cuando llegaron a casa, An Xiaxia encendió la TV y encontró un programa de variedades que ver, ignorando por completo a Sheng Yize.
—¿Escuchaste todo?
—él dobló las rodillas y se agachó a su lado, hablando con un tono resignado—.
Bueno…
fui muy impaciente…
Xiaxia, haz lo que quieras para castigarme, pero, por favor, no me ignores así.
Ella actuaba como si él no estuviera ahí.
—¡An Xiaxia!
—levantó la voz.
—Ah, eras tú.
Pensé que solo había aire a mi alrededor —su voz era imperturbable.
—En el aire hay oxígeno y todos lo necesitamos para vivir…
—dijo él—, así que por favor, no me hagas esto.
—No, no podemos vivir sin aire, pero sí puedo vivir sin ti —sonrió un poco—.
Compré un pasaje para tomar un descanso en otra parte.
Desde ahora en adelante, ¡no me hables porque estoy muy, muy enojada!
Sheng Yize se sintió muy desamparado.
Ahora sabía perfectamente bien lo que significaba “cavar tu propia tumba”.
– An Xiaxia se fue esa misma tarde.
Conociendo su carácter, él se dio cuenta de que no podría obligarla a regresar.
Solo le quedó comprar un pasaje en el siguiente vuelo y seguirla en secreto.
Ella había escogido un pueblito al norte como su destino.
El pueblo tenía una cualidad simple y serena sin estar sobre desarrollado.
Era un lugar ideal para que vivir por un tiempo.
Después de encontrar un hotel, se quedó en su habitación y no salió durante los siguientes días.
No tenía idea de que Sheng Yize estaba viviendo justo al lado y estaba agobiado por esta crisis.
Un día, el clima estaba perfecto.
An Xiaxia se sentó en el balcón con su laptop y terminó la última historia que estaba escribiendo.
Poco después de que terminara su trabajo, Princesa Hanhan le mandó un mensaje: “Parece que para la próxima firma de autógrafos de nuevo estaremos juntos.” Quedó perpleja por unos segundos.
La firma de la última vez había sido sumamente incómoda para ella y Yin Qinghan, pues todo el tiempo fingieron no conocerse.
Luego cerró su laptop y bajó a comer.
La temporada de lluvias acababa de terminar y las escaleras de madera seguían húmedas.
Se resbaló y casi cayó desde el segundo piso.
Un par de manos grandes la tomaron por la cintura.
—Señorita, ¿está bien?
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