La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 743
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- Capítulo 743 - 743 Capítulo 743 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 9)
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743: Capítulo 743 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 9) 743: Capítulo 743 – Pero yo sí puedo dejarte (Parte 9) Editor: Nyoi-Bo Studio —Tonta —le pellizcó la nariz—, ¡regresa a tu habitación!
—Mm…
—An Xiaxia gimió y abrió sus húmedos ojos negros.
Sonaba muy borracha—.
Quiero dormir…
—¿Estuviste bebiendo?
—Sheng Yize se sobresaltó.
Se inclinó, la olió y frunció el ceño.
Ella se rio de él.
Esta vez no hizo una escena borracha, probablemente porque la bebida era más fuerte, sino que solo cerró los ojos y se quedó dormida.
Él suspiró.
Fue a buscar una toalla caliente al baño para limpiarla y luego se recostó a su lado.
Pese a su deseo, no quería aprovecharse de ella.
Solo la tomó en sus brazos y se quedó dormido con ella.
– Ella por fin recobró la sobriedad en medio de la noche.
Sintió un par de manos cálidas en su cintura y podía oler el refrescante aroma de la otra persona, lo que la puso tensa de inmediato.
No podía ser ese hombre, ¿cierto?
Le dio una patada, sin contenerse.
Pum.
Como lo pilló desprevenido, Sheng Yize cayó de la cama de una patada.
—¿Qué crees que estás haciendo?
—dijo entre dientes, encendiendo la luz.
—¿Qué haces aquí?
—ella se calmó al verlo, pero luego recordó donde estaba y lo fulminó con la mirada.
—Estoy de viaje —se estiró—.
¿Tienes algún problema con eso?
—Tú…
Me seguiste hasta acá, ¿¡cierto!?
—lo miró amenazadoramente.
—¿Eres dueña de esta ruta?
¿Cómo te podría estar siguiendo?
—resopló como un tsundere—.
Bueno, como despertaste, ¡regresa a tu habitación!
¡No te aprovecharás de mí!
Ella se ruborizó.
¿Era posible que fuera más explícito?
Luego se revisó a sí misma.
Todavía tenía toda la ropa puesta y todo parecía estar donde correspondía.
Todavía un poco nerviosa, se tocó el pecho.
Sheng Yize le lanzó una mirada antes de desviarla rápidamente.
—¿No te irás?
—Sí.
Claro que sí —se mordió un labio y miró a su alrededor.
En realidad…
estaba un poco asustada.
¿Y si ese tipo de ojos lujuriosos era un pervertido?
Tenía una habitación sola.
¿Y si en medio de la noche…?
Probablemente era paranoia…
Seguía afligida por ese pensamiento cuando, de repente, se le ocurrió algo.
—Sheng Yize, ¡vamos a encender linternas voladoras!
—¿Ahora?
—se sorprendió.
—Sip.
Te estoy dando una oportunidad de compensármelo —hizo puchero—.
¡Todavía no supero el que me hayas engañado para casarme contigo!
Él la miró con sospecha y luego recordó que había viajado hasta ahí solo para llevarla de regreso a casa.
—Bueno —aceptó rápidamente.
– En la hostería vendían linternas voladoras.
Compraron unas cuantas y las llevaron a un arroyo del pueblito.
An Xiaxia dibujó en una con un marcador.
Al ver que Sheng Yize seguía parado ahí, le dio un codazo.
—¿Por qué no escribes nada?
Había dejado de jugar con cosas tan infantiles cuando tenía tres o cuatro años.
Sin embargo, al ver que ella estaba de tan buen humor, tomó un marcador y garabateó una línea.
Luego encendieron las velas y soltaron sus linternas.
Una, dos…
todas se elevaron en el aire.
Después de elevar la última, An Xiaxia saltó a su alrededor y por fin vio lo que había escrito.
Las luminosas linternas ascendían lentamente, iluminando un área pequeña del cielo.
Su letra lucía elegante con la tinta negra.
“Deseo que la persona a mi lado cumpla todos sus sueños.” La persona a su lado…
estaba hablando de ella…
Las mejillas de An Xiaxia se sonrojaron lentamente.
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