La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 747
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747: Capítulo 747 – Me casaré contigo (Parte 3) 747: Capítulo 747 – Me casaré contigo (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio Afuera, un trueno retumbó y llovía a cántaros.
Mu Li rompió en llanto.
Recordó una canción que Qi Yanxi se aprendió hace mucho tiempo, cuando quería conquistar a Li Fanxing.
Una línea de la letra seguía fresca en sus recuerdos.
“Sin importar lo desolador que sea este mundo, la soledad no me asusta porque te amo.” Pero hace tiempo que su mundo era un lugar desolador.
¿Por qué su amor por él no la había salvado, sino que solo herido?
—Lo siento, pero no podemos tener a este bebé —estaba decidido.
A diferencia de su actitud animada de siempre que estaba con An Xiaxia, la mirada que le dirigió a Mu Li ahora era feroz y determinada.
Siempre había sido despiadado consigo mismo y mucho más con cualquiera que no fuera ella.
—¿Y si digo que debo tener al bebé?
—dijo tercamente.
Él acarició su mejilla con las frías puntas de sus dedos.
—Mu Li, nos conocemos hace tanto tiempo.
No hagas algo tan indigno, ¿sí?
Bruuum.
Un rayo iluminó tanto el cielo que casi parecía ser de día.
Después de eso, un trueno comenzó a retumbar.
Mu Li temblaba descontroladamente, como si la hubieran electrocutado.
Le acababa de decir que era indigna.
—¿Habrías dicho lo mismo si el bebé fuera de An Xiaxia?
—sonrió burlonamente.
—¡Cállate!
—¡Pero ella no tendrá tu bebé!
¡Está casada con Sheng Yize!
Es lo mismo que pasó con Li Fanxing.
¡Las mujeres que amas están destinadas a querer a otra persona!
Qi Yanxi levantó una mano antes de bajarla rápidamente.
—Las mujeres no están prohibidas para mí.
¡Te estás excediendo, Mu Li!
Sacó su billetera y dejó una tarjeta negra y un cheque en blanco frente a ella.
—Escoge uno.
Desde ahora en adelante, somos extraños.
No te debo nada.
Regresó a su habitación después de decir eso, dejándola atrás en la sala de estar.
Ella observó sus dos opciones.
Si aceptaba cualquiera de las dos, podría pagar su deuda, deshacerse de sus padres y tener una vida nueva.
Pero también sabía que, si las aceptaba, perdería a Qi Yanxi para siempre.
– An Xiaxia se fue del pueblito dos semanas después.
Sheng Yize compró su pasaje en el mismo vuelo sin dudarlo.
El chofer lo fue a buscar al aeropuerto de Ciudad Yu.
Como todavía estaba enojada, An Xiaxia claramente no quería ir con él.
—Ey, esta es una grata sorpresa —alguien tocó su hombro y volteó para ver a Yin Qinghan, que se quitó los lentes de sol y dijo—: La firma de autógrafos es esta tarde.
Te daré un aventón.
—¡Genial!
—An Xiaxia asintió alegremente.
Después de subirse en su auto, Yin Qinghan miró hacia atrás, a Sheng Yize, que prácticamente tenía escrito en la cara “te haré pedazos”.
—La verdad, disfruto ver a tu maridito enojado —tronó los labios—.
Cada vez que lo irrito, me da una sensación de satisfacción.
—Je…
—quedó perpleja—.
Querida Princesa, que pasatiempo más peculiar tienes.
Hablando de eso, ¿cómo va tu vida amorosa?
—Rompimos.
Acabo de regresar de unas vacaciones —a Yin Qinghan parecía no poder importarle menos.
—¿Pero por qué?
—insistió.
—La mayoría de las veces, el amor no es suficiente para que las cosas funcionen.
Queremos cosas distintas y no tiene sentido que perdamos el tiempo del otro en una relación que no va a ninguna parte —era muy analítico al respecto, pero ella se percató de la sonrisa amarga en su rostro.
– En la firma de autógrafos.
El salón estaba lleno con un mar de gente y An Xiaxia pensó que se le iba a romper la muñeca de tanto firmar.
Cuando se le acercó el siguiente lector, preguntó por hábito.
—¿Qué le gustaría que escriba?
—Me gustaría “¡An Xiaxia es una burra!” —levantó la vista al escuchar esa voz fría y clara y se encontró con Sheng Yize de pie con una pila de sus libros y una cara impasible.
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