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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 756

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  3. Capítulo 756 - 756 Capítulo 756 – Soy tu ángel guardián (Parte 4)
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756: Capítulo 756 – Soy tu ángel guardián (Parte 4) 756: Capítulo 756 – Soy tu ángel guardián (Parte 4) Editor: Nyoi-Bo Studio Las pupilas de Sheng Qingyi se contrajeron y se quedó en blanco.

Bajo la mirada amenazante de Sheng Yize, casi se rindió de inmediato.

Sin embargo, había pasado por varias crisis y de todas se había recuperado rápidamente.

—Solo es una expresión.

Te lo tomaste muy en serio.

—¿Sí?

—dijo entre dientes.

Lanzó una mirada a la pareja de ancianos aterrada y luego arrastró a Sheng Qingyi al estudio.

—¡Dime!

—Sheng Qingyi quebró un jarrón, tomó un trozo afilado y lo presionó contra el cuello de Sheng Qingyi—.

¿¡Dónde está Xiaxia!?

—No lo sé…

—dijo con tranquilidad—.

No tengo nada que decirte, aunque me mates.

—¿Y crees que no me atrevo a hacerlo?

—dijo con desprecio.

El vidrio roto cortó la piel de Sheng Qingyi, haciendo que brotara cálida sangre.

Él gritó de miedo.

—¡Bastardo!

¡Soy tu padre!

¡Cómo te atreves!

—Xiaxia se fue en mi avión privado y solo algunos sabían su ubicación —su cara era gélida—.

Esa isla también es de mi propiedad privada y aún menos gente sabe de ella.

Las cosas se estaban poniendo muy intensas en el estudio y cualquiera de los dos estallaría en cualquier momento.

—¿Estará todo bien?

—Abuela Sheng estaba muy preocupada afuera.

—No te preocupes.

Yize sabe lo que hace.

—¡Eso era antes!

Estamos hablando de la pequeña Xiaxia y ¿¡qué tan seguro puede estar!?

—estaba irritada.

Eso asustó al Abuelo Sheng.

Luego llamó a su mayordomo.

—¡Trae a todos los guardaespaldas!

—¡Sí!

En el estudio.

—La persona que hizo esto tenía que conocer la hora del vuelo y la ubicación de la isla, así como tener los recursos para secuestrarla o…

matarla.

Sheng Qingyi, cumples con todas las condiciones.

¿De verdad piensas que creeré que eres inocente?

—los ojos de Sheng Yize estaban inyectados de sangre y presionó con más fuerza.

Brotó más sangre.

—No, no, no fui yo…

—sus piernas comenzaron a temblar.

—¿¡Entonces quién fue!?

—levantó la voz.

Bang.

La puerta se abrió de una patada y una docena de guardaespaldas se lanzaron sobre Sheng Yize.

Con movimientos ágiles, los derribó en minutos.

No sabían si la sangre en su cara era suya o de otros.

De pie ahí, les recordaba a un demonio del infierno, tan distante, pero serio a la vez.

—Pequeño, cálmate…

—dijo con susto Abuela Sheng, que estaba en la puerta—.

Tu papá no podría haber hecho algo así.

¡Xiaxia es su nuera!

—¡Así es!

¡Prometo que no fui yo!

—dijo Sheng Qingyi, acurrucado en un rincón.

—¡Más te vale rezar por que Xiaxia regrese sana y salva, o te enterraré vivo!

—volteó a ver a Sheng Qingyi a los ojos, con una sonrisa escalofriante en la cara.

Esas palabras sobresaltaron a todos en la habitación.

– En el mar.

An Xiaxia se acurrucó, temblando de frío.

Escuchaba el sonido de las olas y algo que chocaba con la lancha.

No era posible que fuera…

un tiburón, ¿cierto?

Pensar en eso solo la aterró más.

Se secó las lágrimas y rebuscó en la lancha bajo la luz de la luna.

No encontró nada.

Podía sobrevivir un par de días sin comida, pero sin agua…

La habían secuestrado mientras dormía.

Además del camisón blanco que vestía, no tenía nada, ni siquiera su teléfono.

Aunque si tuviera un teléfono, probablemente ni siquiera había señal ahí.

Y también estaba su collar.

El collar de meteorito que Sheng Yize le había dado.

– —Sr.

Sheng, el collar personalizado que pidió tiene una función de GPS, pero primero tienen que ser encendida…

No estamos seguros de si la Sra.

Sheng la descubrirá…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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