La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 758
- Inicio
- La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela!
- Capítulo 758 - 758 Capítulo 758 – Soy tu ángel guardián (Parte 6)
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
758: Capítulo 758 – Soy tu ángel guardián (Parte 6) 758: Capítulo 758 – Soy tu ángel guardián (Parte 6) Editor: Nyoi-Bo Studio Los ojos del hombre estaban inyectados de sangre cuando la atrajo a sus brazos.
—Mientras viva, jamás tendré otra esposa.
El latido de su corazón y su cálido y firme abrazo hicieron que todo fuera real de nuevo.
An Xiaxia sentía que acababa de despertar de un sueño.
Estiró un dedo y le pinchó la cara.
Una, dos…
continuó.
Él esperó pacientemente.
Al ver sus grandes ojos inocentes, su lúgubre corazón se sentía lleno de nuevo.
—¿Estás disfrutando?
—¿¡De verdad eres tú!?
—eso la trajo de vuelta a la realidad y gritó a todo pulmón—.
Sheng Yize…
por fin viniste a salvarme…
¡T-te esperé por tanto tiempo!
Pensé que nunca te volvería a ver y que los tiburones se comerían mi cadáver…
—Tenía que encontrarte viva o muerta.
¿Cómo no iba a venir?
—no sabía si reír o llorar.
Acariciando sus mejillas visiblemente macilentas, le preguntó—: ¿Cómo te sientes ahora?
—Tengo tanta hambre y sed…
—sollozó pesarosamente.
—No soy tu comida —dijo él, tosiendo, cuando notó su mirada ilusionada—.
¿Por qué me miras?
—¿Entonces tienes comida?
—Nop.
Parecía decepcionada.
No había comido ni bebido nada en dos días y pensó que moriría de inanición.
A poca distancia, un yate enorme navegaba hacia ellos.
Sheng Yize lo había mandado.
—Comida…
—An Xiaxia tenía una mirada anhelante.
—¡Quédate quieta!
El médico te revisará primero.
¡Tu estómago no puede aguantar mucha comida en este momento!
—la reprendió.
—Ah…
—estaba demasiado hambrienta para quejarse y respondió con los ojos llorosos.
—Pero creo que estaría bien darte algo de agua —al ver su expresión lastimera, sonrió un poco.
Fishhh.
La cara de ella se iluminó, pensando que traía agua.
Sin embargo, al cabo de un instante, sus delgados labios presionaron los de ella.
Su lengua separó sus dientes y le dio un apasionado beso francés…
¿La saliva contaba como agua?
¡Mentiroso!
– En el yate había un médico.
Después de revisarla, le recetó unos medicamentos y le dijo que comenzara con una dieta líquida.
An Xiaxia vació tres tazones de congee seguidos, hasta que Sheng Yize ya no pudo soportarlo.
—¡Has comido suficiente!
—Solo…
¡Solo uno más!
—sus ojos llorosos le recordaban a un cachorro y casi no pudo decirle que no.
Sin embargo, por el bien de su salud, se mantuvo firme y le arrebató el tazón de las manos.
—Todavía no puedes comer mucho.
Lo miró con rencor.
Después de mirar a su alrededor, se acurrucó en sus brazos y lo aduló con una voz dulce y suave.
—Maridito… —Eso no funcionará —frunció el ceño y la sentó en su regazo, preguntando—.
¿Recuerdas quién te hizo esto?
—Estaba dormida…
—sacudió la cabeza con honestidad—, y cuando desperté, ya estaba aquí.
Sheng Yize entrecerró los ojos, lo que le daba una apariencia amenazante.
Esa persona tenía que ser muy hábil para llevársela sin alarmar a los guardaespaldas de la isla.
—¿Ha pasado algo fuera de lo común últimamente?
—insistió.
¿Fuera de lo común?
¿Contaba la llamada misteriosa?
—A-algo así…
—se mordisqueó los dedos.
—¿Qué pasó?
—preguntó él.
—No te lo puedo contar…
—le costó hablar.
—Je…
No necesito que me lo cuentes.
¿Alguien te amenazó?
—¿Cómo sabías eso?
—abrió los ojos de par en par.
—Porque lo que hay aquí es distinto a lo que tienes tú —apuntó a su cabeza.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com