La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 795
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- Capítulo 795 - 795 Capítulo 795 – Lo siento, bebé (Parte 6)
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795: Capítulo 795 – Lo siento, bebé (Parte 6) 795: Capítulo 795 – Lo siento, bebé (Parte 6) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Púdrete!
—Song Huan estaba enfurecido.
—¿Por qué me pegaste?
—Zhong Yue ni lloró, ni gritó, sino que solo siguió sonriendo—.
¿Acaso no me engañaste también?
Esa niña nació meses antes que Qingchen…
Song Huan, ¿cómo pudiste hacerme eso…?
—¡Fue un accidente!
—eso lo tomó por sorpresa e intentó darle explicaciones con los dientes apretados.
Le habían tendido una trampa.
Después de haberse emborrachado esa noche, alguien metió a una niña en su cama.
Solo tenía 16.
Si hubiera estado sobrio, jamás habría hecho algo tan abominable.
Pero esa noche…
Lo que fue más inesperado fue que la chica se embarazó después de eso.
—Ah Yue…
—hincó una rodilla—.
No peleemos.
Te prometo que te lo compensaré…
Dame el castigo que quieras.
¡Todo es mi culpa!
Un hombre espectacular como él se había disculpado con tanta sinceridad que cualquier otra mujer podría haberlo perdonado por el bien de su hija y para mantener a la familia unida.
Pero Zhong Yue no era cualquier mujer.
—Lo siento —dijo lentamente—, pero tengo tolerancia cero con las infidelidades.
– Se fue sin dudarlo.
Encontró un lugar en el que vivir a solas y ni su familia, ni sus amigos sabían dónde estaba.
Vivió en paz así por tres años hasta que alguien la localizó.
Cuando pasó por Pueblo Atardecer, por su seguridad, dejó a An Xiaxia de mala gana afuera de una casa.
No llegó muy lejos antes de que la atraparan.
La drogaron y los medicamentos evitaban que pensara con claridad.
Hicieron que pareciera estar loca.
Entonces una joven se le acercó.
—Ahora estás loca.
Ya no te mereces al Hermano Huan.
Zhong Yue observó a la mujer con la mirada perdida.
Había logrado escupir en secreto algunos de los medicamentos que le habían estado dando y su cabeza por fin se había despejado un poco.
La joven frente a ella estaba a principios de sus 20 y era muy linda.
Su apariencia tenía algo seductor.
Era la chica con la que Song Huan se había acostado esa vez.
Sin embargo, Zhong Yue no sabía que era lo que la hacía sentir así, pero la chica parecía tener un carácter totalmente distinto al de la de la foto.
Tenía la misma cara, pero daba otra sensación…
La mujer le dijo su nombre y ella tomó nota mental de él.
Dijo que su nombre era Chu Zhiyun.
– La mandaron a un hospital siquiátrico.
Song Huan solía visitarla, pero, siempre que iba, ella estaba medicada.
No solo parecía estar loca, sino que también se ponía violenta.
Después de un tiempo, él dejó de ir.
Al vivir en un ambiente tan represivo, Zhong Yue poco a poco se dio cuenta de que su estado mental se estaba deteriorando.
Decidió ayudarse a sí misma con sus diarios.
Escribió todo lo que había pasado a lo largo de los años y los escondió bajo las tablas de su cama.
– Había marcas de agua en las páginas que hicieron que la tinta se convirtiera en manchas negras.
Cuando llegó a las últimas páginas del diario, An Xiaxia vio que la letra de Zhong Yue se volvió cada vez más ilegible.
Obviamente, había tenido cada vez menos periodos de lucidez.
En su última entrada, escribió esto: “No culparé a nadie por lo que me pasó.
Soy víctima de mi propia cobardía e incompetencia.
Mi única esperanza es que la bebé que abandoné pueda crecer alegremente y convertirse en una mujer mejor, más fuerte y dura de lo que su madre nunca fue.
Mi niña, ya no puedo seguir así.
Lo siento, mi bebé.
Te amo.” Inesperadamente, le cayeron lágrimas y An Xiaxia cayó al suelo, llorando como una niña.
—¿Qué ocurre?
—Sheng Yize se agachó a su lado y froto su cabeza de resignación.
—Sheng Yize…
me siento pésimo.
Mi mamá sufrió por tantos años y no fui capaz de salvarla…
—un dolor insoportable parecía haber florecido en su pecho.
Él la consoló con una voz suave.
—No fue tu culpa.
Bueno, bueno…
—¡Chu Zhiyun!
No, ahora deberíamos llamarla Chu Zhiqin.
¡No le pondré las cosas fáciles!
—una mirada determinada cruzó los ojos de An Xiaxia.
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