La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 824
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- Capítulo 824 - 824 Capítulo 824 – Perdimos al bebé (Parte 3)
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824: Capítulo 824 – Perdimos al bebé (Parte 3) 824: Capítulo 824 – Perdimos al bebé (Parte 3) Editor: Nyoi-Bo Studio La caída produjo un ruido tan fuerte que todos en el salón lo escucharon.
Voltearon en esa dirección al unísono y se encontraron con las dos mujeres en el suelo, ambas sudando frío del dolor.
An Xiaxia estaba mareada y su vista borrosa.
Le costó mirar a Mu Li, que también estaba adolorida.
Sin embargo, cuando hicieron contacto visual, Mu Li soltó una risa frenética.
Era la risa de alguien que estaba desahogando su rencor.
—Si tengo que vivir siendo miserable, tú también.
¡Caeremos juntas!
—su risa era siniestra.
An Xiaxia se mordió el labio con fuerza y cerró los ojos.
—Xiaxia —una figura caminó hacia ella, emanando un aire escalofriante mientras avanzaba.
Llegó a su lado rápidamente y la tomó en brazos.
Su voz estaba temblorosa—, quédate conmigo.
Solo aguanta un poco.
¡Los médicos llegarán pronto!
Ella rompió en llanto con la voz de Sheng Yize.
Los bebés…
sus bebés…
—Xiaxia…
—Qi Yanxi también estaba a su lado y la miró con inquietud.
—¡Piérdete!
—rugió Sheng Yize.
Qi Yanxi apretó los puños y Sheng Yize pasó a su lado sin detenerse.
Luego volteó hacia Mu Li.
Había un charco de sangre debajo de ella y, sin pensarlo, reaccionó por instinto y la tomó en brazos.
Ella envolvió su cuello con sus brazos.
El dolor físico que sentía no era nada en comparación con su alegría actual.
Era la primera vez que la abrazaba así…
—Yanxi…
—miró enamoradamente la atractiva cara rebelde que estaba tan cerca de ella.
Luego tocó su ceño fruncido.
—¡Si An Xiaxia muere, te mataré!
—dijo con frialdad.
Cayeron lágrimas por la cara de Mu Li mientras sonreía con tristeza y desesperación.
Su suposición era correcta.
Sin importar de quién era la culpa, él también se pondría del lado de An Xiaxia.
—No la quieras.
Quiéreme a mí, ¿sí?
—lloraba vehementemente—.
¡Te trataré cien, no, mil veces mejor que ella!
¿Por qué no me puedes querer?
¿Por qué?
¿¡Por qué!?
—Porque no eres ella —considerando que era una mujer embarazada, contuvo las ganas de tirarla a un lado.
«No eres An Xiaxia.» Una razón tan simple y directa como esa había hecho imposible que pasara algo entre ellos.
Los labios de Mu Li temblaron y palideció por completo.
Antes de desmayarse, pensó, ¿no sería un alivio tremendo para ella si muriera?
– En el hospital.
El doctor le dio una inyección a An Xiaxia y luego salió de la habitación con la cara seria.
—¿Cómo está?
—Sheng Yize se le acerco de inmediato.
—Los bebés están bien por ahora…
Solo que su esposa está mostrando síntomas de parto prematuro y necesita tiempo para recuperarse.
Además, dada la situación actual, creemos que sería mejor no darle calmantes…
—dijo con indecisión.
Sheng Yize echó un vistazo a la habitación.
An Xiaxia estaba gimiendo del dolor.
Su cara estaba cubierta de sudor y lágrimas y parecía que había pasado por un infierno.
—¿¡Así que solo la dejarán sufrir así!?
—agarró al doctor del cuello y lo levantó del suelo.
—¡Cielos!
Hermano, ¿¡qué estás haciendo!?
—Chi Yuanfeng, que había recibido la noticia y llegado al hospital, lo detuvo y dijo con inquietud.
—Cálmate, hermano.
Ahora tienes que ir a ver a Xiaxia.
La mención de su nombre hizo que soltara al doctor.
Entonces entró a la habitación.
—Xiaxia —le secó las lágrimas, sintiendo dolor por lo que estaba pasando—, no llores…
Prefería que lo apuñalaran en el corazón.
—Sheng Yize —An Xiaxia tuvo que usar toda su fuerza para sacar una sonrisa—, ¿los bebés están bien?
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