Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 826

  1. Inicio
  2. La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela!
  3. Capítulo 826 - 826 Capítulo 826 – Perdimos al bebé (Parte 5)
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

826: Capítulo 826 – Perdimos al bebé (Parte 5) 826: Capítulo 826 – Perdimos al bebé (Parte 5) Editor: Nyoi-Bo Studio En el pasillo, Sheng Yize apretaba y soltaba sus puños reiteradas veces hasta que eventualmente le dio un puñetazo muy fuerte en la cara a Qi Yanxi.

—¡Mantén a tu mujer bajo control!

Qi Yanxi sonrió amargamente y se limpió el borde de la boca.

Había sangre.

Tsk, lo decía en serio.

Apoyándose en la pared, Qi Yanxi sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo encendió.

Sheng Yize frunció el ceño cuando vio su actitud desanimada.

Estaba a punto de irse cuando él le preguntó: —¿Quieres uno?

No dio otro paso.

Los dos fumaron en un rincón oculto del jardín, al igual que cuando eran adolescentes.

—No te deprimas mucho.

Siguen jóvenes y podrán tener más bebés —solo pensó que estaba malhumorado por perder al bebé e intentó reconfortarlo.

Su sonrisa solo se volvió más cansada.

La chispa de sus ojos había desaparecido hace tiempo y había sido reemplazada por algo más estático.

—Ah, ¿sí…?

Tienes razón —dijo de la nada, sin pensarlo.

En realidad, perder al bebé no era lo que lo había molestado.

Lo más que sintió por el niño fue un sentido de responsabilidad; ni hablar de amor.

Sheng Yize le dio una palmada en el hombro, botó la colilla del cigarro y sacó un trozo de chicle.

—¿¡Desde cuándo eres tan quisquilloso!?

—Qi Yanxi resopló.

—No le gusta el olor de los cigarrillos —dijo.

Lo olió un poco y no dijo nada.

—Dame uno también —un momento después, estiró la mano.

—Mu Li parece cambiada.

La recuerdo como una chica amable y tímida.

¿Qué le hiciste para que terminara así?

—frunció el ceño.

—No tengo idea —Qi Yanxi se hizo el tonto.

Tenía más que una idea.

Le podía ofrecer muchas cosas: ropa, bolsos, maquillaje, estatus, prestigio…

pero lo único que no le podía dar era amor.

Y eso era precisamente lo que ella quería de él.

Él solía pensar que el amor era algo tan fácil.

Te gustaba alguien si lo encontrabas agradable de ver.

Con el tiempo suficiente, esa emoción terminaría siendo amor.

Sin embargo, se acababa de dar cuenta de que había perdido la habilidad de amar a una persona.

—Quiero divorciarme —dijo lentamente, pateando una piedrita a sus pies.

—¿Qué dijiste?

—Sheng Yize entrecerró los ojos.

– En la habitación.

El dolor despertó a An Xiaxia después de que durmiera solo por un rato.

Abrió los ojos y se encontró con una figura alta de pie a un costado de su cama.

—¿Mm?

¿Kang Jian?

—no estaba muy segura.

—Mm —respondió él, con un tono lleno de remordimiento—.

Lo siento…

No fui capaz de atraparte.

—Está bien…

Eres un hombre, no un dios.

No puedes estar conmigo todo el tiempo —pensó que era entendible.

—La persona que me salvó…

—Kang Jian no podía animarse a ver su rostro que había palidecido del dolor, pero al final dijo—, ahora me necesita para algo.

Xiaxia, me voy.

—Entonces cuídate —se sorprendió y luego asintió—.

Ten un buen viaje…

—Sí —la miró, sin pestañear, como si intentara grabar su imagen en su mente.

—¿No verás a tu familia antes de irte?

—No —dudó un poco antes de sacudir la cabeza.

Esta vez había una alta probabilidad de que no regresara.

No había necesidad de hacer que sus padres pasaran por ese dolor de nuevo.

—Dame tu mano —susurró ella.

Confundido, le pasó su mano.

Ella ejerció toda su fuerza y tiró de su dedo.

—Hemos hecho una promesa de meñiques.

¡Esta vez tienes que regresar a salvo!

—Lo prometo —respondió, después de un largo rato.

Lo que de verdad quería preguntar era: «si no regreso, Xiaxia, ¿me…

extrañarás como una vez yo te extrañé?»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo