La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 831
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- Capítulo 831 - 831 Capítulo 831 – Mi mamá es un hada (Parte 2)
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831: Capítulo 831 – Mi mamá es un hada (Parte 2) 831: Capítulo 831 – Mi mamá es un hada (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio —Qué grata sorpresa —la pareja en la cama se enderezó de inmediato y He Jiayu sonrió cuando los vio.
—Ey, chicos —dijo tranquilamente Su Xiaomo—.
¡Digan lo que quieren y déjennos en paz!
—Puf…
—An Xiaxia ya no pudo contener la risa—.
Ya dejen de actuar.
Bueno, me alegra verlos igual de cariñosos que siempre.
Vuelvan a hacer lo que sea que estaban haciendo…
Los dejaremos en paz…
Luego se llevó a Sheng Yize a rastras rápidamente.
La pareja en la cama suspiró de alivio.
Su Xiaomo estaba avergonzada, lo que era muy extraño de su parte.
Luego se escondió bajo el edredón y no salió sin importar lo que le dijera.
—Te vas a asfixiar ahí…
—dijo él, resignado.
—Déjame sola —su voz sofocada vino de debajo del edredón.
He Jiayu le dio una palmadita.
—Iré a hacernos almuerzo.
¿Qué quieres?
—¡Quiero trozos grandes de carne y algo de licor para que bajen!
—dijo, sacando la cabeza del edredón.
Se animó al escuchar hablar de comida.
—…
—él empujó su cabeza de vuelta lentamente—.
Creo que puedes hacerte la muerta por un rato más.
¿¡Siquiera se dio cuenta de que estaba embarazada!?
– Pese a burlarse de ella por dentro, aun así, fue a la cocina en la habitación de al lado.
Rápidamente hizo dos platos de salteado y el aroma llenó todo el piso.
Además de ellos, solo una actriz joven vivía en este piso.
Con el olor de la comida, abrió la puerta de su habitación y caminó hacia la cocina.
—Sr.
He, veo que de nuevo le está cocinando a su esposa —Ning Jinxin lo saludó con una sonrisa.
—Hola, Señorita Ning —He Jiayu inclinó la cabeza.
Ella no estaba acostumbrada a su indiferencia.
En casa, los hombres no dejaban de caer a sus pies, pero este chico dulce de aquí, por alguna razón, siempre lograba mantener la distancia.
—En realidad, me gusta mucho la gastronomía china —dijo, echando su pelo hacia atrás de forma seductora.
No iba a aceptarlo—.
Me estaba preguntando si el Sr.
He me podría hacer algo.
—Hay un barrio chino justo al lado del hospital —su sonrisa no flaqueó para nada—.
Creo que su mánager le puede comprar lo que quiera ahí.
Ning Jinxin maldijo por dentro la indiferencia del chico y luego se inclinó hacia adelante ligeramente, presumiendo su abundante pecho 36D.
Sin embargo, He Jiayu actuaba como si ella no estuviera ahí, manteniendo toda su atención en la sopa que estaba cocinando.
—Sr.
He…
—apretó los dientes y suplicó con un tono patético—, mi mánager tiene que regresar a casa por unos negocios y estoy sola aquí.
¿Puedo buscarlo si tengo algún problema?
—Este hospital tiene un servicio excelente —sonrió de nuevo—.
Estoy seguro de que estarían encantados de cumplir todas sus peticiones.
—Siempre me habían dicho que el Sr.
He dejó el mundo del espectáculo tan joven por una mujer —después de dos rechazos seguidos, Ning Jinxin se dio cuenta de que el hombre no estaba para nada interesado en ella.
No obstante, con lo orgullosa que era, no podía dejarlo ir.
Miró de un lado a otro y habló con un tono rebosante de ácido—, pero las fotos de los paparazzi que salieron después revelaron que estaba casado con una mujer mandona y que no tenía ni voz ni voto en los asuntos domésticos.
Ahora veo que decían la verdad.
Ser calificado como sumiso no era precisamente algo de lo que muchos hombres quisieran alardear.
Sin embargo, He Jiayu no era uno de ellos.
Solo sonrió.
—La amo y por eso quiero consentirla.
Si creen que eso es tenerle miedo a mi esposa, que así sea.
En otras palabras: ¡cuanto más decían que le tenía miedo, más la amaba!
—Por cierto, Señorita Ning —su cara se paralizó.
Él torció el cuchillo y añadió—, veo que su mentón es disparejo.
¿Debería arreglarlo?
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