La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 846
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- Capítulo 846 - 846 Capítulo 846 – No soy la asesina (Parte 5)
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846: Capítulo 846 – No soy la asesina (Parte 5) 846: Capítulo 846 – No soy la asesina (Parte 5) Editor: Nyoi-Bo Studio Nadie la escuchaba.
La arrestaron de inmediato y la arrastraron a la patrulla.
Los guardaespaldas que Sheng Yize había dejado atrás para ayudarla se apresuraron a ayudarla, pero la policía los detuvo a todos.
Luego se llevaron a An Xiaxia a la estación de policía totalmente desconcertada.
—No maté a nadie —la apuntaron a los ojos con una fuerte luz incandescente.
Estaba pálida mientras decía reiteradas veces en inglés—.
Era mi hermano.
No tenía motivos para matarlo.
Los policías interrogándola intercambiaron miradas y, como si fuera a propósito, dijeron algo en ese idioma de nuevo, que ahora ella se dio cuenta de que era árabe.
No sabía ni una sola palabra en árabe y no tenía ninguna forma de comunicarse con ellos.
Al ver que insistía en su inocencia, el jefe de los interrogadores gesticuló con su mano y los dos policías robustos se acercaron a ella con bastones policiales.
Ella intentó proteger su vientre, pero, con las manos esposadas, no podía moverse en absoluto.
—No…
no…
—abrió los ojos de par en par, muerta de miedo.
Bang.
El bastón cayó con fuerza sobre su cabeza.
Brotó sangre.
Todo oscureció y estaba tan mareada que pensó que se iba a desmayar.
Otro golpe llegó en su brazo.
Gritó de dolor y comenzó a sudar frío.
—¿Lo mataste?
—preguntó uno de los policías en inglés, por fin—.
¿Por qué lo hiciste?
—N-no lo hice…
—se mordió el labio y sacudió la cabeza reiteradas veces.
El policía con el bastón sonrió y luego lo movió hacia su vientre, con un gesto amenazador.
Como si percibieran el peligro, los bebés se movieron repentinamente en su interior, lo que aceleró su corazón…
No podía arriesgarse…
Ahora tenía siete meses de embarazo…
Si de verdad le pegaba en el vientre con ese bastón…
—Fui yo…
—le cayeron lágrimas por las mejillas.
No tenía más opción que decir—.
Yo lo maté.
Después de obtener la confesión que querían, los policías detuvieron el interrogatorio.
Luego sacaron un trozo de papel y la obligaron a poner su huella del pulgar.
Después de eso, la tiraron a una celda con las manos todavía esposadas.
Cayó al suelo y solo logró pararse con mucha dificultad.
Luego se sentó, apoyándose en la pared.
Le empezó a doler el vientre y tuvo que acurrucarse lo mejor que pudo, intentando mantenerlo caliente.
El pánico la abrumó.
¿Qué rayos estaba pasando…?
– La familia Li.
Li Fanxing estaba tranquilamente sentada en el sofá de la sala de estar, bebiendo una taza de té.
—Fanxing, solo deja que Canxing tenga a Song Shi por el bien de la familia y mío, ¿sí?
—dijo su padre, con inquietud—.
No me importa cómo, pero ¡tienen que casarse lo antes posible!
—Bueno, papá —bajó la cabeza y una mirada maliciosa cruzó sus ojos.
«Lo siento, pero eso no pasará.» Song Shi estaba muerto y arrestarían a Li Canxing por eso, mientras ella podría meter las manos al negocio de la familia Song como la prometida de Song Shi y obtener la inversión que la familia Li necesitaba.
Todo era tan perfecto.
Había ocurrido en un país extranjero y nadie lo investigaría.
Li Fanxing sonrió y miró a su padre de forma obsesiva.
«Papá…
de ahora en adelante, soy la única que te queda.
Ahora soy la única que puedes querer.» —Papá, estoy de vuelta —una voz familiar e indiferente vino de la entrada.
Li Fanxing parecía haber visto un fantasma mientras observaba a Li Canxing con incredulidad.
¿Cómo era posible?
¿Cómo llegó hasta aquí?
Dejó caer su taza, que se hizo añicos en el suelo, y el té se desparramó por todas partes, manchando la cara alfombra de Hermes.
—Hermana, ¿por qué pareces tan triste de verme?
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