La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 930
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930: 930 Soy el futuro esposo de Pepsi (Parte 13) 930: 930 Soy el futuro esposo de Pepsi (Parte 13) Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Por qué vamos para allá?
—Su Xiaomo frunció el ceño.
—¿Por qué no?
—preguntó He Jiayu pausadamente.
—Bueno…
por nada —fingió una sonrisa.
La cara de él se puso seria y fueron hasta la Galería Qingqing sin intercambiar otra palabra.
La decoración de la galería era bastante única y el interior tenía un aire exótico.
—Bebé Mo, viniste —apenas Su Xiaomo entró, la saludó una voz frívola.
¡Mierda!
¡De verdad era él!
Sintió escalofríos por todas partes.
He Jiayu escuchó la voz y volteó a verlo.
El tipo tenía el pelo hasta los hombros y no lucía mal.
Era bajo, cerca de 1,70 cm, y tenía un puro en la mano.
La imagen que creaba era del estilo poco convencional y artístico.
—¿Se conocen?
—preguntó amablemente.
—¿Este es tu esposo?
—Su Xiaomo vaciló y no pudo dar una respuesta coherente.
El tipo, por otra parte, sonrió con superioridad—.
Diría que es de clase baja.
—¡Púdrete!
¿Qué te pasa?
—gritó ella.
—¿Eh?
—el hombre succionó su puro y exhaló a través de sus fosas nasales—.
A juzgar por tu reacción, no fuiste la que contestó mi llamada anoche.
¿Su llamada?
A He Jiayu nunca le habían interesado las galerías y había pensado que era extraño que quisiera traerla aquí.
Así que no fue algo del momento, sino que…
para ver a este tipo.
Estaba un poco molesta.
—Vamos —tiró de la manga de He Jiayu.
A diferencia de su usual carácter tranquilo, hoy estaba siendo muy obstinado.
Le levantó una ceja al fumador.
—¿Y tú eres?
—Shangguan Qing.
—Jamás he escuchado de ti —hizo un gesto de desdén.
—¿No conoces mi nombre?
—eso borró la sonrisa de la cara de Shangguan Qing de inmediato.
Sobresalieron venas de su frente cuando preguntó.
¡Era un joven pintor de renombre en el país y tenía un valor de, por lo menos, decenas de millones!
—Nop —dijo con indiferencia—.
Supongo que eres muy basura para que te note.
—¡Tú…!
—Shangguan Qing estaba enojado y luego le sonrió con superioridad a Su Xiaomo—.
Ya veo.
Viniste para que tu esposo pudiera humillarme, ¿cierto?
¡Solo es un repugnante doctor!
¿Qué es tan genial en eso?
Su Xiaomo, te invité solo para decirte esto: en el pasado, me ignoraste, pero ¡he llegado tan alto que no puedes alcanzarme, aunque te pares en el edificio más alto!
…
Este tipo tenía que estar loco.
—No dejes que te afecte —le susurró a He Jiayu.
Estaba totalmente avergonzada—.
Está loco.
—¡Hablaremos de esto cuando regresemos!
—He Jiayu sonrió dócilmente.
—Cariño —encogiéndose, se apoyó en sus brazos y dijo con un tono empalagoso—, le puse el ojo a algunas pinturas.
¿Me las puedes comprar?
—Claro, cielo.
¿Cuál quieres?
—estaba siendo igual de dulce que siempre.
—¡Ey!
—Shangguan Qing pensó que le iba a dar un derrame—.
¡Sigo aquí!
—¡Cállate!
—le lanzó una mirada rígida, lo que lo silenció de inmediato.
—Quiero esta, esta y esa…
—apunto hacia algunas pinturas al azar, lo que hizo que Shangguan Qing pusiera los ojos en blanco.
—Estás abarcando más de lo que puedes apretar.
Esas tres son mías y valen más de un millón en total.
¿Cómo podría un lindo doctor pagarlas?
—Je —He Jiayu sonrió y sacó una tarjeta.
Shangguan Qing echó un vistazo y su expresión cambió.
Era una tarjeta de débito, no de crédito.
¡Lo que significaba que el tipo tenía, por lo menos, más de un millón en efectivo en su cuenta bancaria!
¡Dios!
¿Quién era este hombre con el que Su Xiaomo se había casado?
Pensándolo bien, puede que haya usado todos sus ahorros para hacer este espectáculo…
Al cabo de un instante, no pensó eso.
—Además de las pinturas de este caballero, me llevaré todo lo demás que hay en esta galería —dijo en voz baja He Jiayu.
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