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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 940

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940: 940 Él no regresó (Parte 1) 940: 940 Él no regresó (Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Adónde vas?

—Sheng Yize estrechó los ojos y se volvió amenazante al instante.

—¡No.

Es.

De.

Tu.

Incumbencia!

—dijo An Xiaxia, enfatizando cada palabra.

Luego lo sacó de su camino de un empujón y se dirigió a la puerta.

Frunciendo el ceño, ¡Sheng Yize la arrastró de vuelta, cerró la puerta de un portazo y la acorraló en ella!

—¡An Xiaxia, para con estas tonterías!

—había rabia en su voz.

Enterrando sus uñas en sus palmas, An Xiaxia se sentía acongojada y desamparada.

¿Por qué pensaba que estaba siendo ridícula?

Le había mentido y la había abandonado en un país extranjero ¿y pensaba que eso estaba totalmente bien?

Bueno.

Ahora sería razonable.

Pestañeó y decidió hacerse la tonta.

Dejó de hablar por completo.

—No te enojes conmigo, ¿sí?

—al ver que había dejado de forcejear, Sheng Yize se frotó las sienes.

An Xiaxia lo ignoró.

Él estaba un poco nervioso.

Sabía muy bien que esta vez él estaba equivocado, pero todo había pasado tan repentinamente y no había podido pensar en una forma mejor que esta.

—¿Tienes hambre?

—preguntó, frotándole la cabeza—.

¿Qué te gustaría comer?

Ella bajó la cabeza y se concentró en limpiarse las uñas, actuando como si él no estuviera ahí.

—En realidad…

Pepsi…

—antes de que pudiera continuar, su teléfono comenzó a sonar.

—Sr.

Sheng…

—dijo su asistente, con la voz temblorosa al otro lado—, recibió algo en su correo del trabajo…

Es sobre, bueno, no sé cómo describirlo.

Se lo enviaré a su correo personal.

Por favor, eche un vistazo…

Un par de segundos después recibió una notificación de un correo nuevo.

Lo abrió y leyó por encima rápidamente, con su cara ensombreciendo mientras bajaba.

—¿Alguien te ha dicho o enviado algo?

—tiró su teléfono a un lado, recordando la peculiar reacción de An Xiaxia.

¡No!

¡No hablaría con él!

—¿Sí?

—gritó él.

—¿Por qué me estás gritando…?

—la voz suave de ella sonaba acongojada.

—Lo siento —hizo una pausa y suspiró.

Es solo que estaba tan preocupado…

Si An Xiaxia se enteraba…

indudablemente lo abandonaría, ¿cierto?

Cuando esa idea cruzó su mente, agarró su muñeca y la lanzó sobre la cama.

Los ojos de ella estaban húmedos de lágrimas.

Quería escapar, pero no podía soltarse.

Sus dulces y ligeros besos cayeron en su cara.

Sheng Yize succionó su lóbulo y su voz era suave y cariñosa.

—Pepsi estuvo mal hace unos días…

Tuvo que pasar por una operación menor.

No quería que te preocuparas, así que te mentí…

y te mandé para acá.

El doctor dijo que tú tampoco estás en muy buena forma.

No quería alterarte.

Podrías haberte largado a llorar cuando vieras el procedimiento y haber colapsado antes que Pepsi…

—¡Tú…!

—abrió los ojos de par en par—.

¿Cómo está Pepsi ahora?

—Está espléndida.

Todo salió bien —le dio un beso en la frente—.

Si sigues enojada, ¿qué tal si te dejo golpearme?

A esa altura, ella ya no podía seguir enojada con él.

Era obvio que había hecho esto por su propio bien.

Ahora que todo estaba explicado, ella parecía ser la mezquina.

No obstante, eso que Lan Yu le había contado, ¿podría ser verdad?

—Sheng Yize, si un día te hiciera algo imperdonable, ¿me odiarías?

—preguntó con indecisión.

—¿Qué hiciste?

—arqueó las cejas.

—¡Nada!

¡Solo es un decir!

—gritó.

—Claro que necesitaría algún tipo de compensación —dijo con una voz pensativa, frotándose el mentón—.

Pagar con tu cuerpo es una buena opción.

Sugiero que lo consideres.

—…

—¡Animal!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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