La hermosa esposa del matrimonio torbellino - Capítulo 108
- Inicio
- Todas las novelas
- La hermosa esposa del matrimonio torbellino
- Capítulo 108 - Capítulo 108 Capítulo 108 No conducirás más en el futuro
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 108: Capítulo 108: No conducirás más en el futuro Capítulo 108: Capítulo 108: No conducirás más en el futuro Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras Lin Che era llevada, vislumbró a Gu Jingze acercándose.
Abrió la puerta y se bajó del auto.
El viento en el puente era fuerte y soplaba contra su ropa.
Su abrigo se abrió, revelando su camisa blanca.
El blazer azul oscuro ondeaba con el viento, luciendo muy relajado y cómodo.
Gu Jingze se acercó.
Algunas personas vieron a Gu Jingze y le abrieron el paso rápidamente.
En breve, estuvo justo al lado de Lin Che.
Lin Che acababa de escapar por un pelo de la muerte.
Por un minuto, pensó que nunca más volvería a ver a Gu Jingze.
Estaba llena miedo, pero al ver a Gu Jingze, comenzó a relajarse y le tembló el cuerpo.
De hecho, casi no volvía a ver más a Gu Jingze.
Casi muere.
Observando a Gu Jingze, estiró el brazo.
—Gu Jingze, yo… El rostro de Lin Che estaba por completo pálido, y sus labios se pusieron verdes.
Él sintió rabia y angustia al mismo tiempo.
Quería reprocharla, pero al mirar a Lin Che, solo pudo tomarla por la muñeca y acercarla a sus brazos.
Abrazando a Lin Che, pudo sentir que su corazón angustiado se calmaba de a poco.
A pesar de que fueron unos pocos minutos, se sintió como una eternidad.
Cuando él vio las noticias, no pudo soportar ver el auto colgar del puente.
Sin embargo, tuvo tantas ganas de saltar ahí y rescatarla él mismo.
Pero no era Superman y no podía volar.
Solo pudo llamar rápido por ayudar.
Tuvo que mantener la calma o acabaría siendo un lío.
No había tiempo para preocuparse o para temer.
En ese momento, solo tuvo una cosa en mente, y era salvarla.
Ahora que estaba sana y salva, el miedo comenzó a surgir lentamente.
Si hubiera caído desde ahí, la muerte habría sido inevitable.
Esta maldita mujer, ¿no sabía lo que eso implicaría?
De verdad se atrevió a conducir ella misma sin importarle su vida.
Si hubiera muerto… Gu Jingze no podía imaginar un mundo sin ella.
No podía imaginar cómo sería.
Observando el pequeño rostro de Lin Che, no podía soportar regañarla.
La abrazó y la llevó rápido al hospital.
En el auto, Lin Che se percató de lo asustada que estaba.
Ella lo abrazó por la cintura, sentándose en su regazo y agarrándolo con fuerza.
Esa sensación hizo que todo su enojo desapareciera.
Él miró abajo hacia la mano de ella que lo sostenía con fuerza, su cabeza se apoyaba firmemente sobre su pecho, tan vulnerable como un cervatillo.
Sonriendo, la sostuvo con firmeza y miró hacia adelante.
Hubo una estabilidad sin precedentes.
Luego, llegaron al hospital.
Gu Jingze llamó rápido al doctor para que la revisara.
El doctor examinó a Lin Che.
Tenía rasguños en su cuerpo, pero eran bastante grandes.
Gu Jingze observó y frunció el ceño, bajando la cabeza a medida que le decía al doctor: —No quiero que tenga ninguna cicatriz.
El doctor levantó la vista y respondió: —No se preocupe, señor Gu.
No habrá cicatrices.
Solo son rasguños superficiales.
Los trataremos con cuidado.
A medida que el doctor hablaba, parecía haberse puesto nerviosa y tensa.
Su mano se movió y sus muslos también.
El doctor se sorprendió y preguntó con un tono nervioso: —Perdón, perdón.
¿Usé mucha fuerza?
Gu Jingze frunció el ceño.
—Sea cuidadoso, ¿de acuerdo?
Lin Che se apresuró a decir: —Está bien, está bien.
¿Por qué eres tan violento?
Ella miró al joven y apuesto doctor.
—Tómese su tiempo; está bien.
Es solo una pequeña lesión, así que no me duele.
Mientras más nervioso esté, peor lo hará, ¿cierto?
Gu Jingze la fulminó con la mirada.
¿De verdad era una pequeña lesión?
Lin Che continuó: —¿Ve?
La manera con la que presiona ahora está mucho mejor.
Esta pequeña herida es como una que me hice cuando estaba aprendiendo a andar en bicicleta cuando era pequeña.
A menudo la frotaba así.
Estará bien.
Formará una costra dentro de unos días.
Luego de un año, será invisible.
—Un año…—comentó Gu Jingze y se le apagó el rostro—.
Doctor, no quiero que esto tome un año en sanar.
El doctor miró a Gu Jingze preocupado.
—Esto… es imposible que esto sea completamente invisible.
Habrá al menos un tono desigual de piel alrededor de la herida, pero no debería haber nada más grande que esto.
Lin Che insistió: —Puedo tapar el tono de la piel con algo de base y estará bien.
OK doctor, tómese su tiempo.
Gu Jingze fulminó con la mirada a esta mujer bocona.
Ni siquiera era capaz de callarse en un momento como este.
Gu Jingze la miró y afirmó: —No nos llevaremos de vuelta el auto.
—… Lin Che lo miró sin poder creerlo.
—¡¿Por qué?!
Gu Jingze la miró y contestó: —¿Aún te atreves a preguntar por qué?
No tienes permitido volver a conducir.
—Yo-yo… Simplemente fue descuidada esta vez.
Gu Jingze pensó que era muy extraño.
Ella era muy diferente de Mo Huiling.
Una pequeña herida y Mo Huiling estaba chillando y gritando.
Aquí, Lin Che casi muere, pero estaba impasible.
De verdad no sabía cómo creció su corazón.
—Compraste el auto para mí; ¡no sería bueno si no lo manejo!
—exclamó Lin Che y tiró con cuidado de su manga—.
Seré cuidadosa la próxima vez… Es tu regalo para mí y no puedo dejar que tu regalo se deteriore.
Escucharla hablar hizo que el corazón de Gu Jingze se ablandara.
No obstante, cuando pensó sobre lo que había sucedido, mantuvo su postura.
—Te encontraré un chofer.
En cualquier caso, no pienses en manejar por el resto de tu vida.
—… Lin Che hizo puchero.
—Qué mandón.
Gu Jingze la fulminó con la mirada.
—No debí haberte comprado ese auto.
Quizá el siguiente regalo debía ser algo más apacible.
De otra forma, esta mujer podría llevarse hasta la muerte sin darse cuenta.
—Tú me dejaste comprarlo —rebatió Lin Che.
—Juzgué mal entonces.
Sobrestimé tus capacidades.
Ahora sé que no solo eres una conductora asesina, eres una psicópata en la calle.
—… Al instante, Lin Che se quejó: —No soy tan peligrosa.
—¡No tan peligrosa!
Lin Che pensó: “¡Bien!
Quizá fui un poco peligrosa, pero él no necesita ser tan estricto”.
—Me emocioné por un momento y olvidé que no puedo contestar llamadas mientras manejo.
—… Gu Jingze consideró buscarle un asistente personal para que le recordara lo importante de forma constante.
Con un cerebro como el de ella, podía olvidar cualquier cosa.
Lin Che recordó: —Necesito llamar a la hermana Yu.
Oye, ¿Por qué no está mi teléfono?
Justo entonces, recordó que el paradero de su teléfono ya era desconocido hace mucho.
Gu Jingze le pasó su teléfono a Lin Che.
—Usa el mío.
—Oh, está bien.
Lin Che tomó el teléfono y se dio cuenta de que no sabía el número.
Gu Jingze la miró sin decir nada y luego le preguntó a Qin Hao que estaba afuera: —¿Tienes el teléfono de Yu Minmin, cierto?
Qin Hao era una persona muy versátil; Lin Che lo admiraba muchísimo.
Lo que sea que quisieran, él lo tendría.
Qin Hao escuchó el pedido de Gu Jingze y les envió rápido el número.
Usando el teléfono de Gu Jingze, Lin Che muy pronto llamó a Yu Minmin.
Yu Minmin contestó el teléfono y preguntó con extrañeza: —¿Hola?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com