La hermosa esposa del matrimonio torbellino - Capítulo 267
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- Capítulo 267 - Capítulo 267 Capítulo 267 Su hermana también era muy capaz
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Capítulo 267: Capítulo 267: Su hermana también era muy capaz Capítulo 267: Capítulo 267: Su hermana también era muy capaz Editor: Nyoi-Bo Studio Lin Che escuchó esto y de inmediato pensó en Mo Huiling.
—¿E-estás hablando sobre la señorita Mo?
Gu Jingze solo había tenido una novia en el pasado.
Si no era Mo Huiling, ¿quién más podría ser?
Gu Jingyan vio a Lin Che mencionar a Mo Huiling con tanta gracia sin verse afectada en absoluto.
Ella sonrió y contestó: —Sí.
Cuando el segundo hermano estaba con Mo Huiling, él nunca venía con ella de esta manera.
Ni si quiera menciones acompañarla; ambos se sentaban juntos y tan derechos como un par de bloques de madera.
Ni siquiera se movían un poquito.
—¿En serio?
Supongo que sí.
Gu Jingze es tan anticuado, mientras que la señorita Mo es la hija de una familia adinerada.
Ella no es tan bulliciosa como yo.
Así que cuando ellos están juntos, es porque deben parecer tan elegantes que terminan siendo aburridos.
—¿Quién sabe?
De todas maneras, el segundo hermano nunca la cuidó o le dio de comer porque él nunca se sentó y conversó con ella por tanto rato.
Al segundo hermano en realidad nunca le gustó conversar con otros —explicó Gu Jingyan.
Lin Che escuchaba perpleja.
—¿De verdad?
Él es un hombre de pocas palabras.
Él era así cuando nos hicimos novios en un principio, pero mejoró después de hacernos más cercanos.
Gu Jingyan se echó a reír y sacudió la cabeza.
—¿Ves?
Es porque el segundo hermano está contigo.
Es por eso que está más conversador.
No tienes idea como lo llaman otras personas.
Le dicen el “Rey demonio de hielo”.
Siempre que no estés de acuerdo con él, te observará con frialdad y esa mirada puede matar a cualquiera.
¿Quién se atrevería a hablarle?
Justo entonces, Gu Jingze volvió.
Mientras se acercaba, miró a Gu Jingyan.
—¿Estás hablando cosas malas de mí?
—No, estoy hablando a favor de ti —aclaró Gu Jingyan.
Ella le giñó un ojo a Lin Che.
Lin Che se echó a reír y dijo: —Sí.
Está hablando de lo estricto que eres y cómo todos te temen.
Gu Jingyan escuchó las palabras de Lin Che y casi estalló de la risa.
Preocupada de poder delatarse, Lin Che rápido expresó: —Bueno, Jingyan, ¿en qué universidad estudias?
—Estoy en la Universidad de Pensilvania estudiando Negocios y Administración de Empresas —contestó Gu Jingyan.
—Guau, suena genial —dijo Lin Che parpadeando los ojos.
—Sí.
¿Crees que todos son cabeza hueca como tú?
Esa es la mejor escuela de negocios en Estados Unidos.
No es fácil ingresar ahí.
—Idiota, ¿por qué me insultas sin razón alguna?
De todas maneras, Lin Che estaba llena de admiración.
Los genes de la familia Gu son excelentes; cada uno es más competente que el anterior.
Lin Che se dirigió a su cuñada: —Jingyan, eres tan inteligente.
Eres mucho más competente que tu segundo hermano.
Gu Jingyan sonrió y observó a Gu Jingze.
—Solo soy mejor en lo académico.
El segundo hermano tiene mucha más experiencia en el verdadero campo de batalla y tiene un doctorado en varios campos profesionales.
No me puedo comparar con él.
Lin Che miró a Gu Jingze que sonreía con orgullo.
Lin Che lo fulminó con la mirada y luego le habló a Gu Jingyan: —Jingyan, debió haber mucha gente detrás tuyo cuando estabas en la escuela.
Eres tan linda e inteligente.
—No en realidad…—aclaró Gu Jingyan.
—Está bien, no tienes que ser humilde en frente de Lin Che —comentóél; bajó la cabeza y le dijo a Lin Che—: De hecho ella es muy capaz y no le faltan los pretendientes en la escuela.
Ella es la belleza del campus y la mejor estudiante de la escuela.
Es una leyenda entre las escuelas secundarias de la nación C, pero es una lástima… Él miró a Gu Jingyan y agregó: —Hiciste que todo fuera muy fácil para ese chico de la familia Lu.
Por cierto, ¿por qué aún no llega?
Gu Jingyan miró su reloj y dijo: —Le preguntaré enseguida.
Se levantó, sonrió y se fue.
Lin Che la observó mientras se marchaba y le preguntó a Gu Jingze: —¿Jingyan va a casarse?
—Así es —contestó Gu Jingze asintiendo.
—¿No te agrada el chico?
—preguntó Lin Che.
Ella pudo notar que Gu Jingze no se veía contento.
—Acabo de enterarme por mi madre que el chico es el hijo de la familia Lu.
La familia Lu pertenece a la realeza y la monarquía constitucional de la nación M.
Debes saber que, al ser parte de la realeza de la nación M, tiene el mismo estatus que nosotros.
—Oh, ¿entonces no es bueno?
Es justo tener el mismo estatus.
Gu Jingze, si no me hubieras conocido, también tendrías que haberte casado con alguien del mismo estatus.
—Qué mal.
Ya estoy casado así que no hay vuelta atrás.
—No realmente.
Si nos divorciamos algún día, aún puedes seguir buscando a esa compañera —aclaró Lin Che.
Al escuchar que Lin Che aún pensaba sobre el divorcio, Gu Jingze de inmediato le lanzó una mirada asesina.
—No hables estupideces —mencionó con frialdad.
—¿Qué?
Si te hago enojar algún día y quisieras que me fuera, podría ser una posibilidad.
—Me haces enojar todos los días.
¿Y cuándo he hecho que te vayas?
—recalcó Gu Jingze.
Lin Che lo miró.
—Bueno, todos los días eres arisco conmigo.
¿Quién sabe?
Quizá algún día, te pases de la raya.
—¿Cuándo he sido arisco contigo?
—Claro que lo has sido.
Siempre has sido arisco conmigo.
Aún recuerdo que, al principio, no querías que me acercara a ti.
Me denigrabas cada vez que teníamos un desacuerdo.
Gu Jingze pensó sobre sus interacciones en un comienzo.
Parecía ser así.
Solo que, en ese momento, Gu Jingze de verdad la odiaba.
La odiaba por arruinar la paz en su vida e interrumpir su vida de esa manera.
Sin embargo, él no sabía que un día se acostumbraría a un tipo de vida diferente.
Su odio hacia ella no era del tipo de odio repulsivo.
Él simplemente sintió que ella apareció de la nada en su vida.
No podía deshacerse de ella sin importar qué.
Al final, se convirtió en una sensación de impotencia.
—Bien, me disculpo.
De hecho fui arisco contigo al principio, pero no eras nada buena para mí.
—Ja, fuiste muy arisco.
¿Cómo esperabas que reaccionara?
—Al menos podrías haber intentado acomodarte a mi vida.
No solo no lo hiciste, sino que deliberadamente te paraste en frente de mí.
Claramente, no lo pude soportar.
Sin embargo, al final igual la aceptó.
No solo la aceptó sino que él incluso comenzó a acostumbrarse a sus acciones.
Cuando se acostumbró, ya no era tan insoportable.
*** Yu Minmin fue llevada a algo que parecía una oficina.
Bajo sus pies había baldosas grises de mármol y frente a ella unas cortinas opacas bloqueando la luz del sol.
Solo un pequeño rayo de luz se asomó e iluminó débilmente la habitación, dejando que las sombras danzaran en el suelo.
Yu Minmin aún trataba de descifrar dónde estaba cuando escuchó la puerta abrirse desde atrás.
Una persona entró.
Ella no pudo notar de qué marca eran los zapatos de cuero hechos a mano.
Los pasos resonaron en el aire.
Ella se dio vuelta y se encontró con un par de ojos oscuros.
El presidente.
A Yu Minmin se le cayó el corazón.
Gu Jingming observó a la mujer en frente de él.
Ella lo observaba con cautela.
Su rostro era pequeño y ella no era del tipo que lucía impresionante con solo un vistazo.
Sin embargo, lo que llamaba la atención eran sus ojos centelleantes.
Cuando ella lo observó, a él le dio la impresión de que ella podía ver a través de todo.
Imperiosa.
Exacto.
Le dio una sensación imperiosa.
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