La hermosa esposa del matrimonio torbellino - Capítulo 272
- Inicio
- La hermosa esposa del matrimonio torbellino
- Capítulo 272 - Capítulo 272 Capítulo 272 Presidente, déjeme ir
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 272: Capítulo 272: Presidente, déjeme ir Capítulo 272: Capítulo 272: Presidente, déjeme ir Editor: Nyoi-Bo Studio Gu Jingze se paralizó y observó a Lin Che.
Lin Che había hablado sin pensar y estaba comenzando a arrepentirse.
¿Por qué tenía que mencionar a Mo Huiling justo ahora?
Sin embargo, Gu Jingze reflexionó seriamente y le dijo a Lin Che: —En realidad, nunca pensé en hacer nada con Mo Huiling cuando estaba con ella.
Incluso me sentía extraño sujetando su mano.
Lo máximo que hicimos fue darnos unos besitos algunas veces.
Por lo general era ella quien tomaba la iniciativa, pero mi enfermedad podía ponerse muy grave.
Gu Jingze continuó con extrañeza: —No creo que haya tenido sentimientos por ella y nunca quise hacerle algo.
Cuando estaba con ella, siempre pensé aunque no pudiera tocarla por el resto de mi vida, no había problema.
Nunca tuve el deseo de poseerla.
Lin Che inclinó la cabeza y miró a Gu Jingze.
—Así que estás diciendo que… hacia ella… nunca tuviste ese tipo de sentimiento.
—Sí.
También estoy desconcertado, pero simplemente nunca tuve ese tipo de sentimiento.
Luego de saber que la distancia más cercana entre Mo Huiling y Gu Jingze fue estar tomados de la mano y besarse a pesar de todos sus años juntos, se sintió más tranquila.
—Pero no sé por qué te quiero desvestir rápido cada vez que te veo.
No quiero perder nada de tiempo y tenerte solo para mí.
—Oye, ese es tu problema, ¿o no?
Es tu culpa por ser tan lujurioso —aclaró Lin Che.
—Uno es juzgado por la compañía que tiene.
Nunca había sido así antes.
Solo me volví lujurioso después de conocerte.
Por lo tanto, todo esto es tu culpa.
Gu Jingze vio a Lin Che toda envuelta.
Las líneas de su clavícula eran tan evidentes y aún quedaban rastros en su cuerpo de todos sus actos de la noche anterior.
Gu Jingze de inmediato se sintió agobiado.
Se dio vuelta y la presionó debajo de él una vez más.
—No, no.
¿Gu Jingze qué estás haciendo?
Suéltame.
Aún debo ir a trabajar —le rogó Lin Che rápidamente.
—Por supuesto tienes que apagar el incendio que empezaste.
—De verdad no puedo, Gu Jingze.
Es temprano en la mañana.
Tú…¿No quedaste satisfecho anoche?
Gu Jingze también pensó que era extraño, pero él simplemente no podía controlarse a sí mismo cada vez que la veía.
Era como si su cuerpo ya no fuera de él.
“¿De verdad se había vuelto loco por reprimirse todos estos años?
¿Por qué era tan impulsivo?”.
—No lo suficiente.
No me he llenado, cosita.
Creo que moriré en tus manos algún día.
Voy a quedar seco y todo será por tu culpa —expresó de forma amenazadora.
Él todavía pensaba que era extraño.
Claramente odiaba esta forma, pero él seguía metiéndose en problemas todo el tiempo.
¿Cómo podía ser seducido por esta cosita?
Lin Che estaba sujetada por él.
A pesar de que él lucía exquisitamente tentador, de verdad tenía cosas importantes que hacer.
—Me duele, me duele… Me estás lastimando…—dijo rápido Lin Che.
Gu Jingze la miró con desconfianza.
Él sabía que no estaba usando nada de fuerza en absoluto, pero aun así no podía evitarlo.
Se detuvo.
—Déjame ver.
¿Dónde te duele?
Lo siento; seré más cuidadoso la próxima vez.
Lin Che aprovechó la oportunidad y saltó deprisa fuera de la cama.
—Necesito ir al trabajo.
Ya es muy tarde.
No tengo excusa.
Hmpf.
*** De vuelta en la habitación oscura, Yu Minmin sintió que la puerta se abría.
Estuvo encerrada ahí durante toda la noche.
En su estado, medio dormida, escuchó un ruido y de inmediato se puso de pie.
Gu Jingming entró y vio a Yu Minmin levantándose.
Su ropa estaba arrugada, pero ese par de ojos aún lo observaban con cautela.
Él entró, sin esperar que ella siguiera siendo tan terca después de toda una noche allí.
—Dime, ¿cuál es tu motivo?
—preguntóél.
Al estar encerrada toda la noche, Yu Minmin simplemente se sintió impotente.
Desde luego también estaba enojada.
Miró a Gu Jingming y pensó sobre cómo todos los demás podría sentir una inmensa sensación de honor al estar cara a cara con el presidente.
Pensó que esto era lo más desafortunado que le había sucedido en su vida.
Solo estaba viviendo su vida, pero él la alteraba sin ninguna razón.
Incluso asumieron que ella era astuta e ingeniosa.
Nunca había conocido a un hombre tan petulante.
Yu Minmin apretó los dientes y miró a Gu Jingming.
—Suficiente, presidente.
Así es, yo quise acercarme a usted con malas intenciones.
¿Es suficiente para una confesión?
Tengo un motivo secreto y quiero poner en peligro el estatus del petulante presidente.
Es por eso que me quería acercar a usted.
¡Cedí mi primera vez y caí en este estado!
¡Solo vine aquí para entregar algo y aun así fui encerrada por toda una noche y puesta en ridículo por usted!
El semblante de Gu Jingming cambió.
Yu Minmin lo fulminó con la mirada.
—Es correcto; todos somos gente sin importancia.
El bienestar de la gente común no es tan importante como el bienestar de nuestro presidente.
Yo nací en los barrios bajos con un padre que apostaba y una madre débil.
Todavía necesito cuidar de mi hermano.
No puedo compararme con alguien que es tan respetado por la gente y puede influenciar a una nación con cada movimiento.
No soy tan importante, pero sigo siendo humana.
Siempre sospecha tanto de mí y me encierra sin tener evidencia, usted…¡¿qué derecho tiene?!
Yu Minmin miró hacia la puerta cerrada y supo que había gente afuera.
Miro fijamente a Gu Jingming.
—¡Déjeme salir!
Los labios de Gu Jingming estaban sellados, mientras se mantuvo de pie en silencio.
Yu Minmin lo miró con firmeza y se lanzó hacia adelante sin importarle.
A pesar de que era pequeña, tenía temperamento.
A pesar de que era baja, no iba a ser maltratada de esta manera.
Gu Jingmin frunció el ceño.
Se dio vuelta y agarró la mano de Yu Minmin.
Yu Minmin se puso furiosa, levantó la mano y golpeó a Gu Jingming en la cara.
Fue una fuerte cachetada.
Gu Jingming y Yu Minmin se quedaron ahí de pie en shock.
Yu Minmin entró en pánico.
Miró a Gu Jingming y no pudo creer lo que acababa de hacer.
De verdad le pegó al presidente de la nación C… el presidente de la nación C que tenía millones de fanáticos.
El rostro claro de Gu Jingming tenía una marca roja.
Esta mujer… Gu Jingming sujetó a Yu Minmin.
Apretaba el cuello de su ropa, haciéndola ponerse de puntillas.
—Tú… Suéltame, tú… Justo en ese momento, la gente que estaba afuera pareció oír el bullicio.
Una fila de guardias armados abrió la puerta y entraron corriendo a la habitación.
Yu Minmin estaba extremadamente asustada.
Miró las pistolas negras y se quedó inmóvil, pensando en cómo acababa de abofetear al presidente… Si alguno de ellos le disparaba en ese momento, habría sido lo más lógico.
Sin embargo, el semblante frío de Gu Jingming volvió y su expresión cambió un poco.
Regañó furioso a las personas.
—¿Quién dijo que podían entrar?
Las personas que entraron se quedaron heladas al observar a Yu Minmin y al presidente.
Qué estaba haciendo el presidente… Estaba sujetando a una mujer con sus propias manos.
¿Qué… significaba esto?
Y en el rostro del presidente…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com