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La hermosa esposa del matrimonio torbellino - Capítulo 66

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Capítulo 66: Capítulo 66: Estoy dispuesto a confiar en ti Capítulo 66: Capítulo 66: Estoy dispuesto a confiar en ti Editor: Nyoi-Bo Studio Lin Che y Yu Minmin se miraron con escepticismo.

Cuando se estaban yendo, Yu Minmin expresó: —¿Qué demonios?

Lin Che sacudió la cabeza.

—No lo sé.

En ese momento, Senmira le gritaba a Lin Che mientras irrumpía.

—Lin Che, ¿qué derecho tienes para sacar mi anuncio?

Por instinto, Yu Minmin dio un paso adelante y bloqueó el camino de Senmira.

—¿Por qué?

¿Ahora es el momento de que seas arrogante?

En este círculo, cada uno se cuida por sí solo.

Todos compiten contra todos.

Si haces eso con nuestro anuncio, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo?

Senmira apuntó furiosa con su dedo índice a Lin Che.

—Lin Che, ¿no sabes quién soy?

¿La mujer de quién soy?

Si te atreves a ponerte en mi contra, será mejor que… —Señorita Lin Che —interrumpió entonces una voz de atrás penetrando entre la multitud; era reservada pero correcta.

Algunos de ellos voltearon con sorpresa para ver a Qin Hao parado ahí.

Detrás de él había algunos guardias de Gu Jingze con un aire de poder.

La gente alrededor los observaba con asombro.

Senmira se mantuvo quiera y olvidó bajar su mano al observarlos.

Yu Minmin también observó sorprendida a la gente que acababa de llegar.

Lin Che vio a Qin Hao y preguntó de inmediato: —Asistente Qin, ¿qué lo trae por aquí?

Qin Hao era extremadamente cortés y educado con Lin Che: —El señor me pidió que viniera.

Lin Che lo reconoció y miró alrededor de ella.

Pensó que era extraño que lucieran temerosos de solo un asistente.

Senmira contuvo su ira y fulminó con la mirada a Lin Che.

¿Quién habría pensado que ella conocería a una persona así?

Además, al ver a Qin Hao tratarla con tanto respeto, ¿en qué trono de oro se sentó Lin Che?

¿De verdad se acostó con Gu Jingze?

Eso era imposible… Senmira se volteó y rápidamente mencionó: —Señor Qin, hola.

Soy Senmira.

Qin Hao le echó un vistazo a Senmira.

A pesar de ser una gran estrella famosa, él le fue indiferente.

Qin Hao miró a Lin Che y regañó a Senmira de forma indirecta con un tono despreocupado.

—Señorita Lin, el señor dijo que si alguien la hacía infeliz, él lo resolvería por usted.

Ya sea enterrar a la persona en la nieve, expulsarla del país o enviarla a Cambodia.

Él encontrará la manera de hacer que esa persona desaparezca de este país sin dejar rastro.

Senmira sintió escalofríos y observó el semblante oscuro de Qin Hao.

Los ojos de Qin Hao la miraron con frialdad antes de volver a mirar a Lin Che con mucho respeto.

Lin Che no se preocupó por ella y le preguntó a Qin Hao: —¿El señor también vino?

¿Dónde está?

Qin Hao contestó: —El señor está esperándola en la entrada.

Lin Che asintió.

Fulminó con la mirada a Senmira antes de girar para salir.

Qin Hao dejó que los guardias siguieran a Lin Che.

Al darse vuelta, él le comentó a Senmira: —Espero escuchar que confesaste tu culpa.

Todo el cuerpo de Senmira se estremeció.

Observando a Lin Che marcharse, le tomó mucho tiempo para entrar de vuelta en calor.

Pensó con furia: “¿Lin Che estaba realmente relacionada con Gu Jingze?

¿Por qué?”.

Aun así, sintió un toque de miedo.

Tomó su teléfono deprisa y llamó a Lin Li.

*** Después de escuchar lo que sucedió, Lin Li casi lanzó su teléfono, enojada.

Colgó y le dijo a Han Caiying: —Esta Lin Che está siendo muy arrogante.

Han Caiying preguntó incrédula: —¿De verdad está con Gu Jingze?

Lin Li resopló.

—Aunque lo estuviera, Gu Jingze solo está jugando con ella.

Lin Che no es nada.

—Sí, exacto.

Ella no es tan hermosa o elegante como tú.

No creo que Gu Jingze se enamorara de ella y no de ti.

Sin embargo, Lin Li se enfureció más al pensar más sobre ello.

Estaba celosa de que Lin Che tuviera a tan buen hombre protegiéndola.

Al pensar sobre la elegancia de Gu Jingze y su apariencia ese día, se sentía muy celosa.

Era un hombre inigualable.

¿¡Cómo Lin Che tuvo tanta suerte?!

*** Yu Minmin siguió a los guardaespaldas con curiosidad en su rostro.

Vestían trajes negro azabache y tenía un auricular en una oreja.

Yu Minmin pensó que incluso vislumbró armas colgando de sus cinturas.

Ellos formaron una línea alrededor de ellas mientras salían.

Fueron recibidas por una fila de autos negros junto con el de Gu Jingze en el medio.

Lin Che reconoció el auto de Gu Jingze y se dirigió directamente hacia él.

La puerta del auto se abrió y Gu Jingze salió.

Los ojos de Yu Minmin se iluminaron, pero recordó que él era el hermano de Gu Jingming.

Su rostro se sonrojó de vergüenza.

“Pero cómo Lin Che conoció a Gu Jingze…”.

Gu Jingze miró a Lin Che y frunció el ceño.

Lin Che se sintió un poco avergonzada.

—Acerca del anuncio y la estación de policía, ¿tú me ayudaste?

Gu Jingze respondió: —Solo los saludé.

Ven.

Te enviaré a casa.

Lin Che asintió e hizo a un lado a Yu Minmin.

—Hermana Yu, me iré primero.

Llámame si sucede algo.

Yu Minmin le echo un vistazo a Gu Jingze y le preguntó a Lin Che: —Tú y Gu Jingze… —Nosotros… Lin Che se sentía incómoda.

No sabía qué decir acerca de su relación.

Yu Minmin entendió que era mejor que algunas cosas no se dijeran.

Simplemente estaba sorprendida y miró a Lin Che.

Ella tenía mucha suerte de conocer a Gu Jingze, uno de los gigantes más importantes del país.

Sonrió y respondió: —Bien, adelante.

Yo también me voy.

Lin Che sonrió agradecida a Yu Minmin antes de darse media vuelta hacia el Porsche azul marino de Gu Jingze.

Gu Jingze observó a Yu Minmin.

Sintiéndose alagada, inclinó la cabeza y le sonrió.

Nunca pensó que llegaría a estar tan cerca de alguien tan superior y poderoso.

GuJingze, aun observándola, le devolvió la sonrisa a secas.

Yu Minmin se inclinó y se alejó rápido cuando lo vio subirse al auto.

A su orden, los guardaespaldas en fila se subieron con deprisa a los autos y se alejaron rodeando de manera protectora al Porsche azul marino que iba en medio.

En el auto, Lin Che lo miró con timidez.

—Gracias por ayudarme.

Gu Jingze contestó: —No te preocupes.

Eres mi esposa y es mi deber ayudarte.

—Sobre las drogas, nunca las he tomado.

De verdad.

Gu Jingze se volvió hacia ella y afirmó: —Confío en ti.

Lin Che hizo una pausa.

Se conmovió por su confianza incondicional.

Gu Jingze continuó: —A pesar de que seas inculta, maleducada, carente de conocimiento y floja, no creo que harías algo como eso.

—… “Gracias por el cumplido”.

Lin Che quería decirle que no confiara en ella.

Gu Jingze agregó: —Además, también fue mi culpa que tuvieras que pasar un día en la estación de policía.

—No fue tu culpa.

—Como tu marido, es mi responsabilidad ayudarte.

Sin embargo, estaba en el extranjero y no tenía idea de que te había pasado algo.

Perdí la noción del tiempo y, por eso, me disculpo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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