La Impresionante Esposa Dragón - Capítulo 1
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1: Capítulo 1: Doctor de la aldea Zhang Xiaoshan 1: Capítulo 1: Doctor de la aldea Zhang Xiaoshan —¡Pequeño Shan, ponle más fuerza!
En pleno día, desde el consultorio del Pueblo del Dragón Blanco, llegaban estallidos de gritos.
Una mujer de unos treinta años, que vestía una falda larga de cuadros, estaba tumbada en una camilla mientras el médico del pueblo, Zhang Xiaoshan, le daba un masaje terapéutico.
—Tía, baja la voz.
Si alguien nos oye, ¡podría pensar que estamos haciendo algo indebido!
—dijo el joven y apuesto Zhang Xiaoshan, algo avergonzado.
—Je, je, je, yo soy mujer y no tengo miedo, ¿de qué vas a tener miedo tú, que eres todo un hombretón?
La mujer giró la cabeza para mirar a Zhang Xiaoshan, sonrió levemente, revelando dos encantadores hoyuelos, y dijo con coquetería.
—Muchos hombres del pueblo quieren aprovecharse de mí, ¿a ti no te gustaría que pasara algo conmigo?
La mujer se llamaba Luo Meili.
Su marido se había dedicado al negocio de productos de la montaña, por lo que gozaba de una buena posición económica, aunque había enviudado trágicamente cinco años atrás debido a un accidente de tráfico.
Se quedó sola, pero tuvo la suerte de heredar un patrimonio considerable en el humilde Pueblo del Dragón Blanco, lo que la convertía en una especie de viuda rica del lugar.
La figura y el aspecto de Luo Meili eran sobresalientes, en especial sus ojos oscuros y brillantes, que poseían un encanto cautivador.
A Zhang Xiaoshan le bastó cruzar una mirada con Luo Meili para ponerse nervioso y sentir pánico.
Temiendo perder el control y cometer un grave error, apartó la vista a toda prisa.
—Tía, deja de tomarme el pelo, no me atrevería a tener otras intenciones contigo.
Dejemos el tratamiento por hoy.
Vístete, por favor, te espero fuera.
El consultorio del Pueblo del Dragón Blanco constaba de dos estancias: la interior era la sala de tratamiento, y la exterior, la farmacia, fue a donde huyó Zhang Xiaoshan.
—Je, je, este muchacho es bastante mono.
Luo Meili rio por lo bajo, se levantó de la camilla y se arregló la ropa.
Luego, ella también salió.
—Je, je, Pequeño Shan, tu técnica para dar masajes es realmente increíble.
Últimamente siempre siento una opresión en el pecho, ¿podrías encontrar la forma de tratarme?
Mientras hablaba, Luo Meili agarró la mano de Zhang Xiaoshan y comenzó a apretarla contra su pecho.
Asustado, Zhang Xiaoshan retiró la mano a toda prisa, con las mejillas sonrojadas mientras hablaba.
—Bueno, Tía, mejor lo dejamos para otro día.
Hoy he quedado con la Pequeña Ru, tengo que…, tengo que cerrar ya.
—¿Has quedado con la Pequeña Ru?
Wu Xiaoru era el amor de la infancia y la prometida de Zhang Xiaoshan; ya estaban comprometidos, y además, Wu Xiaoru era sobrina del difunto marido de Luo Meili.
Luo Meili pareció recordar algo.
Un atisbo de preocupación brilló en sus ojos, dudó un momento y luego le dijo a Zhang Xiaoshan.
—Pequeño Shan, he oído algunos rumores de la familia Wu últimamente.
Parece que están pensando en romper el compromiso y casar a la Pequeña Ru con una familia rica de la ciudad.
—¿Cómo va a ser posible?
Zhang Xiaoshan pensó que Luo Meili le estaba tomando el pelo y respondió de inmediato.
—La Pequeña Ru y yo somos novios desde la infancia; además, ella ha dicho que no se casará con nadie que no sea yo, y ya estamos comprometidos.
No me traicionará, confío en ella.
La seriedad de Zhang Xiaoshan convenció aún más a Luo Meili, que, con la intención de ayudarlo, continuó.
—Pequeño Shan, reconozco que la Pequeña Ru siente algo por ti, pero el matrimonio no es algo que pueda decidir por sí sola.
Ya sabes cómo es su madre, no me extrañaría que fuera capaz de hacer algo así.
Te aconsejo que tengas cuidado.
Una punzada de ansiedad se instaló en el corazón de Zhang Xiaoshan.
—Bueno, anda, yo ya me voy.
Al ver la expresión preocupada de Zhang Xiaoshan, Luo Meili decidió marcharse con tacto.
Justo cuando llegaba a la puerta, se giró de repente.
—Por cierto, pillín, la Pequeña Ru y tú todavía no estáis casados, y yo solo te saco seis o siete años.
No puedes seguir llamándome tía, que me haces parecer una vieja.
Llámame «hermana».
—Y ven a mi casa esta noche a darme un masaje en condiciones, no me dejes plantado.
Mientras hablaba, llegó a darle una palmada en el trasero a Zhang Xiaoshan antes de marcharse finalmente.
—Esta mujer es tremenda.
Mientras Zhang Xiaoshan observaba la contoneante figura de Luo Meili alejarse, se sintió turbado y no pudo evitar pensar en su prometida, Wu Xiaoru.
Se quitó la bata blanca, cerró la puerta del consultorio con llave y se dirigió a toda prisa hacia las afueras del pueblo.
Al poco rato, Zhang Xiaoshan llegó a un pequeño templo.
Dentro del templo, en lugar de tablillas ancestrales, había un Mural del Dragón Blanco.
«Templo de la Chica Dragón»
En el pueblo siempre había existido la leyenda de que, muchos años atrás, un Dragón Blanco cayó del cielo.
Su cuerpo se convirtió en la tierra, sus garras en montañas y colinas, y su sangre en ríos, nutriendo y protegiendo a los aldeanos.
Para agradecer al Dragón Blanco, los antepasados construyeron este templo, que había sido custodiado y venerado a través de las generaciones.
Zhang Xiaoshan y Wu Xiaoru solían reunirse aquí en secreto.
Con el paso del tiempo, Zhang Xiaoshan se ponía cada vez más nervioso.
—¿Será que la Pequeña Ru no va a venir?
De repente, se oyeron unos pasos que se acercaban desde el exterior y entró una joven con una camiseta blanca de manga corta y unos vaqueros de color azul claro.
—Pequeña Ru.
Zhang Xiaoshan corrió inmediatamente hacia ella, rebosante de alegría.
Pero antes de que pudiera abrazar a Wu Xiaoru, un joven que apareció de repente a su lado lo apartó de un empujón.
—Apártate.
Le espetó el hombre con brusquedad.
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