La Indomable Maestra de Elixires - Capítulo 151
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151: El Clan de Sangre (4) 151: El Clan de Sangre (4) El pequeño murciélago retrocedió unos pasos tambaleándose.
Como estaba demasiado asustado, su trasero fue a parar a la mesa.
Con una garra aferrada a esta y la otra cubriéndose la cara, el murciélago tenía una expresión de estar a punto de llorar.
«Pfff…».
Ji Fengyan no pudo controlarse y se rio de la hilarante reacción del pequeño.
—Solo estaba bromeando contigo.
No te preocupes, no me interesan tus ojos.
Solo tengo algunas preguntas que hacerte —dijo Ji Fengyan.
Sacó un platito, exprimió unas gotas de sangre y lo colocó delante del murciélago, que estaba muerto de miedo.
Con un par de ojos llorosos, el pequeño murciélago miró a la cruel jovencita que tenía delante.
Era obvio que le tenía verdadero pánico.
Ji Fengyan se rio.
—Está bien, no tienes por qué tener miedo.
Ya he visto a alguien de tu clan antes, e incluso he tratado con él durante bastante tiempo.
Ha desaparecido, así que me gustaría preguntarte si sabes cómo puedo encontrarlo.
Ji Fengyan dejó de bromear y preguntó con seriedad.
El pequeño murciélago sollozaba mientras miraba a Ji Fengyan.
Tras meditarlo un momento, se inclinó hacia el plato y lamió hasta la última gota de sangre.
Con el hambre saciada, el pequeño murciélago se frotó la barriga, complacido.
Luego levantó la vista hacia Ji Fengyan y, ante sus ojos, saltó al suelo.
Con un fuerte «puf», una capa de niebla rodeó al pequeño murciélago.
Cuando la niebla se disipó, el delicado niño apareció una vez más frente a Ji Fengyan.
En cuanto aterrizó en el suelo, se escondió instintivamente en un rincón y se pegó a un pilar.
Mirando a escondidas a Ji Fengyan, dijo: —¿De verdad que no me vas a sacar los ojos?
Ji Fengyan se apoyó la barbilla en una mano y asintió.
—Yo tampoco soy un hechicero, así que ¿para qué iba a necesitar tus ojos?
El niño frunció los labios y reveló dos afilados dientes que sobresalían entre sus labios rojos, lo que le daba un aspecto realmente adorable.
—¿De verdad viste a alguien de mi clan?
Ji Fengyan emitió un sonido de asentimiento.
—¡Cómo voy a saber si no pretendes exterminarnos a todos!
Los humanos sois todos malvados, así que ¿por qué debería confiar en ti?
—dijo el niño con atrevimiento.
Con una leve sonrisa, Ji Fengyan miró al niño.
No dijo nada más y se limitó a agitar un brazo en el aire.
Un rayo de luz plateado salió de la punta de su dedo y al instante arrancó al niño de detrás del pilar para ponerlo frente a ella.
—¿Si de verdad quisiera hacerte daño, crees que podrías escapar?
El niño ahogó un grito de sorpresa.
Esta humana era, en efecto, muy aterradora.
—Pórtate bien.
Mientras me lo cuentes, te trataré bien.
Tampoco tendrás que beber la sangre de esas bestias.
¿A que mi sangre es más sabrosa?
—sonrió Ji Fengyan mientras frotaba la cabeza del niño e intentaba convencerlo.
El niño no pudo evitar recordar el sabor de la sangre de Ji Fengyan.
Al instante, la expresión de miedo fue sustituida por una de deleite.
¡Era la sangre más sabrosa que había bebido!
—¿A que tengo razón?
A esa persona de tu clan también le gustaba mucho mi sangre, así que ¿por qué iba a haceros daño?
Solo me preocupa que lo capturen otras personas —dijo Ji Fengyan con amabilidad, sin importarle añadir otra deuda a la cuenta del pequeño Liu Huo.
El niño miró a Ji Fengyan, perplejo.
A su corta edad, le resultaba difícil reflexionar sobre algo tan complicado.
Sintió instintivamente que lo que había dicho aquella humana de sangre sabrosa era correcto.
—No estoy seguro, pero si tienes algo que él usara antes, quizá pueda ayudar…
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