La isla de Caterus - Capítulo 14
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14: Capítulo 11: Trabajo en equipo.
Parte 1.
14: Capítulo 11: Trabajo en equipo.
Parte 1.
Luego de un agotador día en el colegio, me tocaba descansar un poco, pero imagino que ese trabajo solo está permitido para la noche; el día se pone atareado.
Hoy no fui a la oficina; en cambio, me moví directo al hospital para realizar trabajos y turnos extras.
La paga es alta, no lo negaré, me puedo dar un poco de gusto, pero al final todo esto viene más por querer cumplir con mis metas personales, sin importar qué, salvar a 20.000 personas debe ser una meta solucionada lo más pronto posible; eso me dicen mis instintos.
“Hola, necesito que me mires a los ojos, ¿ok?”, le estaba hablando a un niño pequeño mientras lloraba; necesitaba que se calmara, así que le sonreía mientras observaba su herida.
Su brazo estaba roto, no dejaba que fueramos a tocar la extremidad e incluso su mano giraba en dirección incorrecta.
Parece que cayó de golpe usando el brazo como apoyo; lloraba mientras afirmaba su hombro para evitar que se moviera el brazo lo más posible, aun cuando algunos raspones y cortes son notorios.
“¿Me puedes decir tu nombre?” “…..Soy Benjamin”, él chillaba un poco mientras trataba de hablarme, pues estaba en zona de espera mientras le consiguen espacio.
Llegó hace muy poco con una joven, así que me toca atender su herida lo más rápido que pueda.
“Bien, Benjamin, escucha, necesito tocar tu brazo…” “…No”, él se puso negativo; se nota que le duele.
“Tranquilo, trataremos de que no duela demasiado, así que no te tocaré mucho, solo será un poco de líquido”.
Él miró como saqué un bisturí para cortar mis venas y permitir que la sangre fluyera; este se movió en el aire y comenzó a tocar un poco de la herida.
Trato de detener un poco el sangrado y luego le entrego un paño al niño, esperando a que lo ponga en su boca.
“Muerde esto y necesito que te relajes”.
Le dije eso y mi sangre pasa por su herida y luego se mueve a mis mangas para que la limpie con un paño.
Su herida se infectó un poco, así que la sangre sacó la infección; ahora debo limpiar esa zona.
El niño relaja el brazo y trata de ignorar lo más posible el dolor, pero ajustar la extremidad no es fácil.
Mi sangre envuelve la extremidad para luego comenzar a moverla en la posición correcta, mientras sano el hueso lesionado en algunas áreas, permitiendo la unión con el otro, pero la mayoría de esto debe ser dado por el mismo.
Observo cómo el niño grita un poco mientras muerde el paño y luego lentamente lo fui dejando.
“¿Estará bien?”, la joven al lado lo preguntó y asentí.
“Faltan las radiografías; el hueso puede que se demore un tiempo en terminar de sanarse lo que le queda.
Para ello necesita comer, pero durante esta época, es mejor que use un yeso; eso le permitirá no mover la extremidad demasiado”.
Solo le ajusté la extremidad y sane un poco la pérdida de sangre; el trabajo real deben hacerlo los médicos capacitados.
Actualmente soy un simple ayudante, alguien que les permite aumentar su eficacia a la hora de hacer el trabajo.
Le di al niño una paleta y se retiró a una habitación para ser revisado.
Lo miré un poco y pude percatarme de que sus pantalones estaban algo rotos y en las piernas muestra una prótesis metálica como el brazo de Cristian.
¿Ese es un O.M.A?
Quizás el niño lo estaba probando y saltó tan alto que al caer terminó lesionado.
Es triste, pero siempre pasa: la gente se lastima más por sí misma que por otros; eso ocurre cuando una sociedad entera es armada hasta los dientes y sin conocimiento correcto de las armas.
Al menos en países con libre portación de armas, la cultura es más respetuosa, pero aquí nos incentivan a ser más arriesgados.
Me dirijo al próximo paciente en espera; tenía una tos particular, así que tomé un estetoscopio para escucharlo toser mientras colocaba la campana en la espalda del paciente.
Con el sonido en algunas partes de su cuerpo siendo claras, anote mis observaciones en un papel para luego pasárselo.
“Por favor, avance a la sala del doctor y entréguele el papel”.
Estas son observaciones hechas por mí; de esta manera el médico las analiza y puede trabajar mucho más rápido.
Sigo con otro más y presenta un aparente dolor en el estómago, no, quizás en solo una esquina… “¿Te golpeaste?” “No”, él respondió mientras le levantaba un poco la ropa para mirar, tocó la zona y se queja; sí, le duele.
De mis artículos saco una jeringa esterilizada y lo miro.
“Voy a sacarte un poco de sangre”.
Él asintió mientras realizaba mi trabajo, limpió con alcohol la zona y luego enterró la aguja para sacar algo de sangre.
El trabajo parece rápido y lo es; miro un poco el color de la sangre y hago que una gota caiga en mi dedo para meterla en mi boca.
Analizó la sangre y comenzó a sentir cómo me afecta.
Como sea, no es veneno como tal o un problema de intoxicación común, pero sí puedo sentir algo de infección… “Necesito que manden esta sangre a analizar y le realicen una prueba de orina para descartar una infección urinaria o un cálculo renal”, le dije a una enfermera cercana y acompañó al joven mientras yo miraba a otro enfermero.
“Necesito que se reserve en caso de emergencia una sala de operaciones; puede que tenga apendicitis y necesite ser operado”.
El compañero asintió y caminó directamente a la zona interior.
Parece poco lo que hago y lo es, pero muchos agradecen mi trabajo.
“¡Shadow!”, alguien gritó mi nombre en la entrada y parece que trajeron a alguien en la ambulancia.
Esto se puso grave de manera rápida.
En camilla estaban llevando a un joven acostado y no se movía por nada del mundo, así que llegué a donde estaban los enfermeros que me estaban pidiendo ayuda.
“¿Qué pasó?” “Una riña, aparentemente, sufrió un golpe en la cabeza y no se ha levantado ni responde a mis palabras”, me estaban informando y comenzaron a preparar el lugar.
Necesitábamos subirlo al piso superior, así que comencé a revisar su cuerpo: un gran moretón en la frente y el joven no presenta estado de conciencia.
Abrí su boca y tenía algo de sangre; parece que debió sufrir alguna herida que lo hizo escupir, ¿algo de daño interno?
“¿Dónde pasó esto?” “Él fue encontrado en la parte de abajo de una terraza marina, en medio de la arena y cerca del lago; aparentemente estaban ahí celebrando algo mientras se escondían.
Encontramos alcohol alrededor; quizás está mezclado todo con una intoxicación”.
Lo dudaba, no apesta a alcohol, ¿realmente tomó?
“¿Estaba solo?” “Aparentemente sí, una persona que pasaba lo encontró y llamó a las autoridades”.
¿Cuánto lleva así?
Era preocupante, quizás tenía demasiadas horas con este golpe encima.
“¿Alguna otra zona tenía heridas?”, lo pregunté y comencé a analizarlo, para ver qué tenía.
Parece que lo trajeron de manera inmediata, así que conectaron algunas máquinas en él para ver su estado y su cuerpo no presenta muchos problemas.
Tenemos conexión para ver su pulso y lo pusimos en una cama para revisarlo.
De manera inmediata no se ve mucho por encima.
“¿Qué hacemos?”, la enfermera preguntó y los médicos deben estar por llegar, pero todavía les falta.
“Si es un daño cerebral, quizás pueda abrir un agujero con un taladro y sanarlo”.
El tiempo apremia si sufrió un derrame interno en esa zona; mientras más tiempo me demore en ingresar para sanarlo con mi habilidad, más daño puede sufrir.
El taladro se preparó; solo necesitamos que llegue el médico de cabecera y nos dé autorización.
Prendieron el taladro para que sonara y probar su funcionamiento.
“¡Piiiiii!”, me sorprendí al ver la máquina; está marcaba que el pulso del individuo subió de golpe, era peligrosamente alto, se estaba alterando.
él comenzó a convulsionar y no pensé que se movería como loco de la nada.
“¿Shadow?”, la enfermera me miró, pero no sabía qué hacer; si llegara a abrir un agujero con su pulso tan alto y con movimientos, moriría desangrado.
Puedo sanarlo, pero si se altera demasiado, su sangre va a fluir de golpe; no seré capaz de frenarlo.
Es como un agujero en una manguera: puedo poner el dedo en el hoyo, pero seguirá chorreando.
Antes de terminar el trabajo, él morirá desangrado.
Trato de pensar en qué pasa y luego me acerqué a él para apuntar una linterna a sus ojos; las pupilas se contrajeron, eso quiere decir que no existe daño cerebral y no es la causa del desmayo… Aun así, algo pasaba.
“Oye, ¿puedes escucharme?”, le pregunté a la persona en la cama y luego cambié mi forma de dirigirme a él.
“Si estás consiente, necesito que sigas con tu mirada mi dedo”.
Puse un dedo al frente y lo fui moviendo, todo para recibir una respuesta; sus ojos se movían siguiendo mi dedo.
“¿Qué pasa?”, un enfermero preguntó y le pedí ayuda.
“Levántalo un poco, quiero revisar su espalda”.
Lo sentamos un poco y le quitamos la ropa; lo que estaba ahí era una gran marca morada.
“Se golpeó la columna”.
Esta persona no estaba inconsciente, simplemente no se puede mover o hablar.
Él escuchó que abriremos un agujero en él y se asustó al oír el taladro, por eso se alteró tanto.
Al entender esto, ya tenía una idea de lo sucedido.
“Él se encontraba en la zona alta de la terraza marina, cuando lo golpearon y cayó; debió golpearse la espalda contra el suelo y por eso sangró por la boca.
Como era arena, no nos percatamos mucho, ya que las extremidades tocaron el piso suave.
Lamentablemente, su espalda debió encontrarse con una roca”.
Él no estaba en la fiesta; quizás la tuvieron hace tiempo y ya estaba sucio cuando él cayó.
Sacamos conclusiones apresuradas al verlo cerca del alcohol; pensamos que ya estaba abajo de la terraza, pero no, estaba arriba y sufrió por la caída.
Anticipé que el daño era cerebral por el golpe en la frente; sin revisar todo el cuerpo, abrir ese agujero no solucionaba nada, el problema estaba en la espalda.
El médico llegó e informó sobre todo lo que sabía; al final será llevado a recibir unos exámenes y luego veremos cómo solucionamos su problema.
Aunque otro médico me dijo que las posibilidades de que vuelva a caminar son extremadamente bajas.
Era triste de ver, pero incluso yo con mis poderes tengo una limitación cuando se trata del cuerpo ajeno.
Miro mis manos algo molesto y me senté un poco.
Llevo moviéndome demasiado, tanto que estaba comenzando a sentir el agotamiento; el aire escapa de mi boca sin más.
Estoy trabajando en el hospital desde hace tiempo y no puedo evitar sentir la presión de estar en un lugar tan importante, siempre forzándome a dar mi mejor esfuerzo sin detenerme.
Parece que llamó la atención de un médico que pasaba, ya que se detuvo un poco para sentarse a mi lado.
“Buen trabajo”.
“¿Usted lo cree?
En realidad, me siento muy limitado; mi poder se siente en algunos sentidos como muy ineficiente o peligroso para la situación”.
El médico a mi lado era un caballero de unos 50 años; tenía canas, algo de barba y panza, pero una sonrisa en el rostro.
“Puede ser, todo es peligroso en cierta medida, incluso cuando operamos, nuestras manos pueden tanto salvar como quitar vidas; lo único que lo diferencia es un movimiento incorrecto en el momento incorrecto.
Al final del día, no somos diferentes”.
Sí, imagino que ha sentido esa presión en más de una ocasión; puedo leer la experiencia en su rostro.
“Puede ser, aunque pensé que al tener esta habilidad podría hacer las cosas correctamente y sin errores”.
“Todos piensan eso en un principio, pero la realidad es cruel; al final debes tener muchos errores para poder mejorar”.
“¿Aun si esos errores se llevan una vida inocente?” “Sí, lamentablemente sí, ese sentimiento de no querer cometer otro, es lo que te permite salvar más vidas”.
Suena difícil, no quiero fallar, más si eso se lleva a alguien, pero asiento, esperando que esto me diera más experiencia para el futuro.
Una vez llegué, entendí que no era simplemente conocimiento; estoy tratando con gente, gente que necesito saber atender y escuchar, no simplemente darles un medicamento y mandarlos a la casa.
Trato de respirar profundo y el médico a mi lado se levanta para pedirme que descanse; ya llevo mucho moviéndome.
Hago caso a la petición de un doctor y me acomodo, pero por mi rabillo del ojo alcanzo a ver a alguien.
Cabello negro y lentes, una chica joven y de medidas ideales, no queda duda, esa chica es Elena.
¿Se enfermó?……
¿Y yo no estoy enterado?
Eso no puede pasar, mi deber es la seguridad de este grupo.
Mis ojos se agudizan y camino en dirección a la chica, siguiéndola lentamente mientras ella pasaba por los pasillos del hospital y la observé con detenimiento.
Parece una experta, quizás ya sabe a dónde ir.
Veo directamente a dónde se dirige, notando que va rumbo a una zona compleja del hospital, y me empiezo a preocupar.
Cuando ella entra a una habitación, las sospechas en mi cabeza comienzan a tomar forma, pues la zona en la cual entró no era una cualquiera; el lugar se caracteriza por el cuidado continuo de personas particulares.
Caminé en dirección a la habitación, para ver a Elena al interior sentarse al lado de una cama particular, que tiene a un joven a quien solo mira con tristeza.
El joven estaba acostado mientras sus ojos no se abrían, algo normal; ya lo conocía y era un paciente particular que actualmente solo se mantenía vivo gracias a las herramientas del hospital.
Entré en la habitación para acercarme a la cama, tomando la carpeta con datos del y Elena escuchó como entré, solo para sorprenderse de que era yo.
“¿Shadow?” “Hola, ¿vienes de visita?”, traté de no mostrar muchos conflictos en mi rostro, algo que la puso tensa, pero solo miro al joven un momento para asentir.
“Sí, necesitaba venir a verlo; la semana pasada me encontraba ocupada y no pude venir”.
Ella simplemente se sentó con cuidado mientras lo miraba, aunque se nota que para ella era triste ver a esta persona que no parece reaccionar a nuestra conversación.
Algo normal.
“Seguro eso lo hace feliz”.
“Lo dudo, no parece que reaccione”.
“Aun si no lo ves, él seguro que al escucharte puede imaginarte; su cerebro aún genera algunas respuestas, así que las actividades al exterior crean un estímulo en su cabeza, aun si para él es solo un sueño”.
Traté de decirle eso, pero no creo que sea lo que ella quiera escuchar ahora.
“Yo…… solo quiero saber que estará bien”.
Elena tenía un rostro frustrado en su cara; es raro ver esa cara en ella y algunas dudas se resuelven en mi cabeza.
Hace tiempo me enteré de que Sara y Elena trabajan mucho.
Nunca quise preguntar sobre sus problemas económicos, pero ahora puedo tener una idea.
Este lugar no es muy económico; mantener a alguien en estado de coma puede ser difícil.
En esta ciudad, eres valorado por tu capacidad para poder usar un O.M.A; si estás inconsciente, no puedes dar resultados favorables en la investigación, así que estas personas suelen ser abandonadas y desconectadas luego de un tiempo.
Tener una cama disponible para ellos es muy caro; no me sorprendería que Elena gaste el 70% de sus ganancias en este lugar.
Leo un poco el informe médico y Elena toma la mano del chico con algo de preocupación.
“Shadow… ¿él podrá despertar?”, su pregunta era muy obvia, pedía mi opinión sensata y, según el informe, lleva 2 años en este estado; después de meses viéndolo, tenía que ser realista.
“En los 4 meses que lleva siendo mi paciente, no pude ver mejora en él; en este estado, puede que pase por años y no mejore nada.
Su estado no es fácil de solucionar”.
No podía mentirle, era una realidad al leer el informe, cosa que no es agradable de decir.
“¿Es de esa manera?” “Según el informe, sufrió un accidente que terminó con él perdiendo mucha sangre.
Esto terminó con la muerte celular de una parte de su cerebro; las posibilidades de que se recupere con los métodos convencionales son muy bajas… lo lamento, Elena”, me disculpé con ella.
No existía mucho que se pudiera hacer con la tecnología actual, se intentó todo; eso era un hecho que me dijeron cuando tomé posesión del para cuidarlo dándole terapia física.
Elena estaba a punto de llorar, mientras acariciaba el rostro del chico que seguro lleva cuidando mucho tiempo.
¿Tanto esfuerzo para que termine de esa manera?
Debe ser muy frustrante.
“Yo… solo quiero que mi hermano vuelva a abrir los ojos”.
La persona en la cama era su hermano mayor; tal parece que ambos sufrieron un accidente, donde los padres de Elena murieron en el proceso.
El informe dice que él cayó en coma mientras sus padres murieron… qué raro, no veo nada de que tuviera una hermana.
Quizás pasa algo aquí, pero no puedo investigar ahora; es grosero con ella.
“Elena, ¿te llegó el correo?”, le pregunté, pues si es quien cuida del chico y paga su estadía, debe ser la persona a quien trataron de contactar.
Ella se quedó en silencio unos segundos y luego asintió.
“Quieren realizar un trabajo experimental con él, uno que consiste en abrir su cabeza mientras informan que las posibilidades de éxito son menores al 20%”, sí, lo leyó.
Yo asentí ante sus palabras y ella apretó el puño, no molesta, pero se nota que quiere aliviar la frustración.
“Se me pidió permiso para realizar dicha operación… pero… ¿Cómo puedo aceptarlo?
Una parte de mí piensa que él podrá recuperarse, pero no sé si estoy dispuesta a que un fallo me arrebate todo lo que llevo haciendo por años.
Soy incapaz de pensar en mi hermano siendo tratado como un conejillo de indias para probar una teoría”.
Tiene todo el sentido del mundo, puede perderlo todo, solo un error es suficiente.
El médico lo dijo: en nuestras manos existe un poder demasiado grande; un movimiento incorrecto en el momento incorrecto puede destruir una vida para siempre.
Trato de respirar con tranquilidad y proseguir.
“El procedimiento lo pedí yo”.
Elena se sorprendió, pues no parecía que el responsable de eso fuera yo mismo.
“Todo fue una idea mía.
Lo que tengo pensado hacer es usar mi poder; cortaremos la zona dañada y la extirparemos, luego usaré una conexión directa con la herida para permitir la reconstrucción y generaremos nuevo tejido.
En teoría, reconstruiremos su cerebro”.
“¿Pueden hacerlo?”, Elena me lo preguntó con los ojos bien abiertos, quizás esperando una respuesta favorable de mi parte.
“Recibí la aprobación de 40 médicos que pidieron participar; 20 de los mejores de todo el mundo vendrán para estar presentes.
Serán 61 personas en el quirófano, manteniendo vivo a tu hermano en una operación larga y tortuosa”.
No era tan simple, era una operación de alto nivel; muchos médicos consideran esto como una revolución en toda el área de la medicina.
Una reconstrucción celular del cerebro a cabeza abierta; muchos están revisando continuamente los informes médicos y sus libros.
Una vez que el permiso se dé, van a ir con todo.
“¿Tan importante es?” “Para nosotros, cualquier vida tiene un valor alto”, lo dije sin dudar y ella miró a su hermano unos momentos para luego volver a mirarme.
“Shadow……”, ella quizás tenía muchas cosas que decir, se nota su preocupación, pero luego me miró con seriedad.
“Confío en ti; si me dices que puedes salvar a mi hermano, aceptaré”.
El resultado es difícil, ni siquiera yo sé si tengo la capacidad de superar esta barrera; puede que me demore mucho, puede que todo se vaya al demonio en un momento.
Todos los médicos tendrán el deber de asistirme y evitar la muerte del chico; incluso ellos dudan de que esto salga bien.
Cualquier error y no solo el hermano jamás despertará; puede que muera en mis manos.
Por mucho que diga 20%, la realidad es mucho menos esperanzadora; esto supera con creces cualquier límite normal que alguna vez puse en mi habilidad y no solo depende de mí.
Miro al joven en la cama, pues todo depende de sus ganas de vivir.
Necesito que me apoye en esto; si él no puede, entonces no importa lo que intente, será inútil.
Cerró los ojos unos momentos para pensar y luego miró a Elena.
“No dejaré que tu hermano muera”.
“Entonces aceptó”, ella lo dijo sin dudar y miró al joven.
Esto es importante para todos nosotros, no puedo fallar.
Le dije a Elena que me acompañara y leyera todas las cláusulas del contrato; era algo muy importante para hacer.
Caminamos un poco por el pasillo y nuestro celular sonó; había llegado la hora de trabajar.
Informé rápidamente a una enfermera de que me estaban llamando y vi al médico de antes mirar en mi dirección.
“Señor, tengo que irme, ocurrió una emergencia”.
“Sí, muchos equipos de ambulancias están moviéndose rápidamente; tal parece que es un problema grande”, asentí con la cabeza y corro a las afueras del hospital, directamente al estacionamiento.
Elena me siguió sin dudar y, mientras nos movíamos por el lugar, nos encontramos con un vehículo particular.
“¿Una motocicleta?”, ella lo preguntó dudosa y asentí, incluso le di un casco; era mi vehículo.
“Sí, lindo, ¿verdad?” “¿De dónde sacaste el dinero para esto?” “Luego del festival deportivo me quedaron gustando y el hospital paga mucho; es bueno darse un pequeño lujo”.
“Esto es más que ‘un pequeño lujo’, ¿lo entiendes?” “Qué amargada eres, solo ponte el casco y súbete”.
Me puse mi casco y luego me siento, mientras ella lo hace detrás de mí, abrazándome para no soltarse.
“Espera, ¿tienes licencia?” “Sí, tengo licencia de practicante”, le dije eso feliz y ella miró mi licencia con el ceño fruncido.
“Esa licencia solo dice que puedes conducir si tienes cerca a un adulto responsable”.
“Esas son cosas menores”, lo dije sonriendo y ella tembló de miedo, todo para que la moto emitiera un ruido fuerte y comenzara a moverse a una velocidad demencial.
Me gusta la velocidad.
“¡Ahh!, ¡estás infringiendo la ley!, por un demonio, somos el sistema de justicia, esto es vergonzoso”.
“Para de llorar, Elena, llegaremos pronto”, sonrió mientras lo digo y comienzo a conducir a toda velocidad entre los vehículos, pues debemos llegar a nuestro destino rapidamente.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES ShadSword Proximamente: Trabajo en equipo.
parte 2.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com