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La isla de Caterus - Capítulo 19

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Capítulo 19: Capitulo 13: Eventos que nos forman. Parte 2.

“¿Feliz?”, Migashi me lo preguntó mientras yo sostenía mi regalo en la mano.

“… No negaré que es útil…, pero creí que me odiabas”.

“Aun estoy molesta, pero eres de utilidad, eres ese empleado idiota que detesto, pero me da muchas ganancias, así que debo subirle el sueldo para no perderlo”, imagino que tiene sentido que me vea de esa manera.

Migashi me invitó a su habitación para entregarme un regalo.

Ella estaba sentada en la cama con un traje navideño muy atractivo, pero debo ignorar eso y ponerle atención a lo importante.

El regalo era un celular extremadamente tecnológico, lo último en tecnología actual y lo mejor es que supuestamente es indestructible; aguanta todo: balas, impulsos eléctricos, cortes, agua o incluso lava.

“Es un gran regalo, preferiría tener algo para darte a cambio”.

“No lo necesito, simplemente ¡contesta los malditos mensajes!”, sí, está molesta. “No puedo entender cómo rompes todos los celulares que tienes. Todas las semanas te llamo y cambias tu número; ya me cansé de tener que mandar a gente a tu oficina para pedirte el nuevo número telefónico”.

Tener un trabajo tan peligroso como muro frontal hace que yo y mis prendas estemos expuestos al peligro.

¿Ella sabe la cantidad de ropa que compro? Es mi segundo gasto mensual más grande, junto con el del celular.

“Entiendo, estaré atento, pero pudiste mandármelo, ¿por qué traerme hasta aquí?”

“Quería presumir”, ella se acostó en la cama de forma provocativa con sus prendas navideñas. “Quería ver tu frustración al ver a esta fruta madura que no puedes tocar”, ella lo dijo con orgullo y yo levanté una ceja.

“Si fueras tan linda por dentro como lo eres por fuera, pensaría en ti como alguien interesante, pero eres un desastre”.

“Sí, sí, di lo que quieras, ahora lárgate y no te toques pensando en mí, lo sabré”. ¿Ella puede saber eso? No, mejor no preguntar, sería raro si sabe sobre chicos que lo hacen… Heracles, por ejemplo.

Doy un suspiro y me retiro del lugar con un nuevo regalo, algo extremadamente útil para el futuro.

Comienzo a revisar el celular y me detengo antes de salir por la puerta, pues encontré algo que no me gustó.

“¿Por qué el fondo de pantalla es una foto tuya en traje de baño y tienes un cartel que dice ‘eres un gran tonto’?”

“¿Estoy mintiendo en algo? Ese cartel es muy honesto”.

“Elíminalo, aparentemente tiene una clave y no puedo hacer modificaciones”.

“No”, ella simplemente me dijo eso y tuve que retirarme algo molesto, sin mencionar que la galería está llena de fotos de ella con diferentes trajes, todas marcadas con un candado para no borrarlas; esa niña es un desastre.

————————————————————————————————

Regresé caminando a la oficina; fueron horas de caminata continua y ya estaba oscureciendo, pero fue un viaje que disfruté a mi manera.

Llegando a la oficina, ya puedo escuchar algo de ruido al interior; imagino que pasó algo y están molestas.

Abro la puerta y se escucha el fuerte ruido de una tela rompiéndose.

Un objeto vuela a mis pies y me percato de que es la cabeza de un muñeco de peluche… ¿no es el oso gigante de Sara?, se supone que lo usa para regular el estrés.

Miré al frente, pude ver a una chica que me llega al pecho en altura y con los ojos vueltos a una furia. Ella tenía un traje navideño parecido al de Migashi, pero la falda es mucho más larga; no existe mucha piel para apreciar en comparación con la otra chica… ¿su busto no está creciendo mucho estos últimos meses?

Cuando abrí la puerta, todos miraron en mi dirección, incluso la chica que aún tiene los restos del oso en la mano, pues debió despedazarlo en mitad de una pelea a muerte… Lamentablemente, el peluche perdió la batalla.

“Oh”, hablé sorprendido y me rasqué la cabeza. “Acabo de recordar algo, así que me retiro”. No queda de otra, debo hacer un escape táctico; ella está muy enojada por alguna razón, solo me queda escapar.

Traté de cerrar la puerta lentamente y, cuando estaba por terminar mi escape, una mano lo impide.

¡Qué rápida!

La puerta se abre de golpe y Sara está ahí con una cara molesta.

“No escapes, cobarde, ¿dónde estabas?”, ella lo preguntó con una molestia notable en su rostro y yo lo pensé lentamente.

“¿Celebrando la Navidad?”, ¿qué quiere que diga?, ¿y por qué siento que mi respuesta no le gustó?

Mire a Jaime al interior y negó con la cabeza, decepcionado; tal parece que fue una mala respuesta la que di.

Sara se acercó y me olfateó, todo para mirar en dirección a Elena con molestia.

“Eli, él está perfumadito, parece que fue muy bien arreglado para ir con ella”. En realidad quería estar presentable para estar aquí; se supone que tendríamos una fiesta navideña cuando regresara. “Además, puedo sentir un pequeño olor a sudor; lo agitaron mucho”, bueno, camine por unas horas bajo el sol, no es tan raro.

“Culpable, es culpable”, Adriana apoyó el caos y Elena asintió.

“No queda de otra, máta­lo, Sara, mata al traidor”. Elena dijo algo peligroso y Sara me miró con molestia, pues parece que estaremos en problemas.

Ella rastreó mi rostro y luego suspiró.

“No puedo, ya gasté mucha energía, romper al oso me llevó al límite, me duelen los brazos, Shadow, sáname”. Bueno, eso sonó mucho más congruente.

“¿Eso es todo? Te escuché quejarte por horas, no se puede ir sin un castigo”, Adriana se quejó, pues esa niña quiere sangre, ¡sangre!

La situación alrededor se calmó de alguna manera. ¿Sara estará controlando su enojo?

Mire la cabeza cortada del muñeco que sigue en el suelo y creo que la respuesta más acertada es… No.

————————————————————————————————

“El nivel de descaro es muy grande, puede ser nuestra jefa, pero se comporta de una manera incorrecta, hace que nos hagamos historias alocadas en la cabeza”, Sara aún se quejaba, pero el resto de chicas negó con la cabeza.

“No, solo tú”. Elena dijo lo que todos pensaban y Sara me miró para que diera mi opinión, pero estaba haciendo otra cosa.

“Está listo”, lo dije mientras terminaba de coser la cabeza del oso, pero todos me miraron con rostros tristes.

“Está al revés”, Adriana habló y me percaté de que la cabeza del muñeco queda al revés. Qué desastre, voy a tener que comenzar del principio.

Di un suspiro cansado y comencé a cortar el hilo para hacer otra cosedura, aunque Sara me miró con preocupación.

“Oye, Eli, ¿no te preocupa que él fuera la persona que operó a tu hermano? Mira cómo cose un muñeco”. Qué comentario más grosero, lo dejé entero… bueno, tiene medio cerebro de bebé, ¡pero es arreglable!

“Bueno, no es malo y mi hermano se está recuperando bastante, eso ya es mucho más que cualquier otro tratamiento médico”.

“Si lo pensamos así, Shadow es muy eficiente”. Sara dijo eso y yo terminé de cocer rápidamente al oso, dejándolo en perfecto estado y poniéndolo en el suelo para acomodarme en el sillón.

Ahora mismo estamos todos sentados para conversar y comer un poco de lo que está en la mesa. Jaime está en un sillón individual al lado del mío, donde estoy sentado con Sara; al frente, otro sillón grande con Elena, Monika y Adriana.

Me acomodo para descansar, pero ahora Sara se acostó en el sillón para usar mi pierna como almohada. Podría regañarla, pero ya tenemos una situación tensa; la dejaré hacer esto.

“¿No es Sara muy mimada?”, Adriana lo dijo y quizás tiene razón, pero no me suele molestar realmente. Aun así, la pequeña chica no le tomó atención, solo miró a Elena mientras estaba acostada.

“Oye Eli, me lo estoy preguntando con seriedad, ¿qué te motivó a este año ser más agresiva?”

“¿Qué significa eso?”, le pregunté a Sara, pues no estaba del todo informado.

“Resulta que Eli siempre usa ropa normal, nunca tiene un traje de Navidad”. Ahora que lo mencionaba, Sara y Elena tienen un traje algo parecido al de Migashi, aunque estos son menos reveladores, simplemente un traje navideño con una larga falda y algo abrigador.

“¿Te sorprende eso? Yo estoy más dudoso por la presencia de ese individuo”. Yo no estaba muy sorprendido por Elena; lo que me preocupaba era otra cosa.

Apunté a la persona, pues Monika estaba ahí, comiendo un gran trozo de carne sin problemas mientras tenía un traje de venado de cuerpo completo; solo su cara sobresale y sus dientes afilados no le dan mucha pinta de ciervo, aun si tiene una nariz roja.

Ella agarraba una pierna de pollo y se la introducía en la boca, mordiendo toda la comida con hueso y todo; esa chica parece una hiena.

Por otro lado, solo Jaime, yo y Adriana estábamos con ropa común y corriente, pero todo esto es porque no conozco mucho las tradiciones.

“Ahora que lo pienso, ¿por qué huele a carbón?”, lo pregunté, pues pude sentirlo. Mis habilidades me dan la capacidad de mejorar algunos sentidos y, de la nada, Adriana frunció el ceño.

“Ya descubrieron su regalo”.

“¿Nos das carbón?”, Sara estaba indignada, pero Adriana no parecía muy molesta.

“Se portaron muy mal este año”.

“Error, fui a la iglesia el domingo y no mordí mucho a Shadow esta semana”. Sara trató de defenderse, pero no puedo sentir que eso compense tantos insultos y conducta indecente. Literalmente, la tuve que ir a buscar a la cárcel porque la detuvieron con un traje indecoroso en Halloween; a esta chica solo le falta pintarse un bigote y decir que es fanática del pintor austriaco.

“No creo que el joven que llegó hace unas semanas pensara que eras buena”.

“Solo fue un error de cálculos, quería prepararlo para las cosas malas de la sociedad; yo soy un ser hecho de amor, mucho amor y compasión”. Pareciera que Sara realmente lo cree, pero Adriana duda.

“Entonces, ¿por qué eres tan racista, clasista y por alguna razón que no entiendo, xenófoba? Se supone que eres extranjera al igual que muchos otros”, Adriana atacó con fuerza. Seré honesto, en alguna ocasión escuché a Sara cumplir con todas esas características y mucho más; creo que me salvé en su momento solo porque me atropellaron por su culpa.

“Jajajaja, sí soy”, Sara se rió, pero no sé hasta qué punto es para divertirse. “Además, como española ya conquiste estas tierras, ahora soy la especie dominante; todos son extranjeros menos yo”. Esta niña no para de decir tonterías para bromear; ya puedo sentir cómo la funa se acerca.

“¿Ahora vas a ponerte de conquistadora?”

“Eso no fue para tanto, ni que fuera de Inglaterra… aunque no me molesta la colonización, sí Shadow es mi esclavo”. ¿Para dónde está girando esta conversación? Mejor no darle ideas; esta chica es muy agresiva cuando se le ocurre una travesura.

“¿No lo tienes como esclavo ya?, literalmente lo tienes dominado”. Adriana habló de más y yo comí algo fastidiado; ese comentario me molestó, no soy el esclavo de nadie, solo no me molesto en exceso con lo que hace y dice Sara.

Adriana dijo lo que pensaba y Sara frunció el ceño.

“No hables así de mi Robin, él trabaja de forma eficiente y juntos acabamos con los criminales”. ¿Es idea mía o acaba de llamarse a sí misma como Batman?

Tomo un vaso de gaseosa y descanso en el sillón mientras aún tengo a Sara apoyada en la pierna. No lo sé, pero por alguna razón no me molesta estar con ella, no importa cuánto me muerda o cuántas tonterías diga; creo que no lo hubiera aguantado de ninguna otra chica, pero tengo un sentimiento particular que me pide no abandonarla.

Cerré un poco los ojos y las escucho mientras me relajo; se nota que las celebraciones están apenas comenzando.

————————————————————————————————

La fiesta navideña continuaba; yo estaba descansando mientras Sara seguía en mi pierna. Nuestro objetivo era ponernos al día como grupo; al final no supe mucho que decir, solo agradecer que el año fuera muy efectivo. En realidad, luego de casi un año y todas estas experiencias que incrementan en gran medida los números de mi objetivo, pude decir sin mucha molestia que actualmente ya salvé a 6235 personas. Es un número alto, un logro por donde se quiera ver.

Una sonrisa se levanta en mi rostro al decirlo y todos aplauden sin mucha energía, que groseros, deben estar tan felices como yo lo estoy, se supone que es un logro enorme para mí, un orgullo, no me aplaudan como si estubieran viendo a un niño terminar un rompecabezas.

Doy un suspiro y luego de un tiempo compartiendo, llegó la hora de los regalos.

“Es hora, es hora, es hora”, Sara saltó feliz de un lado a otro, emocionada por los regalos que va a recibir; es imposible para ella no actuar de forma infantil algunas veces.

Miro el reloj y noto que son las 12 de la noche; es la hora de que surja la magia.

“Bien Sara, llegó la hora”

“Sí”, ella me respondió feliz y yo le apunté a la puerta.

“Es hora de que te vayas a la casa a dormir; los niños buenos se despiertan temprano para recibir sus regalos, así que debes ir a dormir”, se lo dije con seguridad y luego puedo ver que ella comienza a tener ojos húmedos.

Oh no, va a llorar.

“¡Lo siento, era broma!”, me disculpé rápido; si llora, me pondré triste.

Ella me escuchó y se rió un poco. Demonios, solo eran lágrimas de cocodrilo.

“Ahora quiero mis 2 regalos”

“Calma tu avaricia”, demonios, esta niña es peligrosa, ¿no se da cuenta de lo grave que es el hecho de que llore de esa manera solo para conseguir lo que quiere?

Ella se sentó feliz y me moví a una caja que tenía en la parte de abajo de mi mueble.

Saqué la caja y todos me miraron sorprendidos mientras del interior tomaba regalos que están ya envueltos.

“¿Tuviste mi regalo todo el tiempo al interior de la oficina?”

“Sí”, lo dije sin dudar y Sara se acercó para ver la caja y se molestó.

“Me engañaste, pensé que no eran regalos”. La caja tenía un escrito que decía “verduras”, así que dudo mucho que ella la abriera por miedo a tener una sorpresa como esa. “Peor aún, escondiste los regalos ahí, pero tienes otra caja en ese lugar que decía ‘regalo para Sara’ y estaba llena de verduras’”.

“¿Te das cuenta de que estás admitiendo tu crimen al intentar investigar cuál es tu regalo?”, literalmente puse en la oficina 2 cajas, una con los regalos y otra de mentira con verduras en el interior; Sara debió abrirla para encontrar las verduras, cosa que la molestó.

“No uses esos pequeños detalles en mi contra, es malo que lastimes a tu compañera con tácticas de ese estilo; por un segundo creí que me darías verduras de regalo”.

“Quizas te hacen falta”, lo dije y Sara se acerco mucho, demaciado.

Un mordisco llego a mi hombro y la deje ahí, pues parece que estaba realmente molesta por mi comentario.

Suspiro cansado y le entregó el regalo a Sara.

“Bien, pero que no se vuelva a repetir”, ella dijo eso y se movió feliz para abrir su regalo con total rapidez, mientras yo saco una gran caja del interior de la caja de los regalos.

“Toma, esto es para tí”, le entregue la caja a Jaime y el miro el contenido muy feliz para sacar una botella de vino.

“Qué bien, voy a ir por las copas, esto se celebra”. Él parecía muy feliz y Sara tenía ojos brillantes.

“¡Es el juego que tanto quería!”, ella lo dijo feliz y abrazó el juego con felicidad mientras sacaba una barra de chocolate que estaba al interior del regalo junto al juego.

Parece que los regalos les gustaron; eso me da más confianza para seguir.

Le entregué un regalo a Elena y ella lo miró un momento para luego abrirlo.

Se sorprendió un poco, pero estaba feliz; el objeto en sus manos es un marco para fotografías y me expliqué.

“Puede que perdieras mucho tiempo con tu hermano, pero creo que es bueno que los recuperes y los enmarques con una foto; eso ayuda bastante”, al menos eso escuché en una ocasión, pues ahora puede disfrutar el tiempo con su hermano y enmarcarlo.

“Muchas gracias, Shadow”. Ella se mostró muy feliz, eso es bueno, pero creo que mis palabras le recordaron algo a Sara.

“Shadow, necesitamos comenzar a dejar registro en tu celular nuevo. Es hora de que dejes registrada a esta princesa en esa herramienta. Dámelo”. Sara me pidió mi celular y se lo pasé; dudo que lo rompa, supuestamente es indestructible.

Sara tomó mi celular para prender y su sonrisa se cambia por una mueca de enfado. ¿Qué le pasa ahora?

Ella miró mi celular y luego comenzó a morderlo muy molesta.

¡¿Qué le pasa a esta chica?! Agradezco que el celular sea resistente.

“Sara, ¿qué se supone que haces?”

“Traidor pervertido, infiel mal nacido, ¿cómo te atreves a engañarme con mi jefa?”, eso sonó como una teleserie de los años 90 y ella mostró la pantalla de mi celular para mostrar la imagen de Migashi posando en el fondo de pantalla. Demonios, me olvidé de eso.

Elena miró la foto y se molestó también. ¿Por qué ahora parece que le molestan mucho más estas cosas? Antes se reía de las tonterías de Sara, ahora parece que no soporta que pasen estas cosas.

Di un suspiro y expliqué el problema de la clave, lo que terminó con Elena tomando el celular y luego eliminando todas las fotos de Migashi.

Cielos, cualquier cosa tecnológica la controla a su perfección; ese es un poder peligroso.

Pensé eso un momento, pero luego el fondo de pantalla fue cambiado por una foto de Sara en traje navideño, una foto que se acaba de tomar y esta también tiene clave. Qué problema, volvimos a lo mismo.

Al final, Sara se emocionó y comenzó a sacar fotos para guardar nuestros momentos; solo espero que esas fotos tengan una utilidad a futuro y no solo ocupen espacio.

Parecía que la emoción aumentaba; llegaron algunas pizzas que Elena pidió.

Era raro que ella pidiera cosas para nosotros, pero asumiré que ahora ya no tiene tantos gastos como antes, lo que supone un aumento en sus reservas económicas.

La fiesta seguía en lo alto, así que continué con la partición de los regalos.

Monika hasta ahora solo había estado comiendo y ella me miró para tomar su regalo.

Lo abrió rápido y se sorprendió.

Lo que estaba en sus manos era un hueso de plástico.

“¿La estás tratando como un perro? Esto es mucho peor de lo que esperaba de ti”. Adriana dijo eso, pero me hace preguntar qué tanto mal piensa de mí, pero mejor no preguntar, seguro dirá algo grosero.

Monika vio su juguete para perros y lo mordió, todo para que sus ojos brillaran, pues era muy resistente y no parece que lo pueda romper fácil.

La chica se emocionó mientras giraba la cabeza y tiraba un poco del juguete para sentir el tirón. Esto debe de ser un buen masajeador de encías para ella; es como los bebés que tratan de tomar chupete para sentir esa sensación en la boca.

Me alegraba que le gustara, pero Sara levantó una ceja.

“Shadow, ¿no tenían de otro diseño?”

“No se venden estas cosas para humanos, con suerte para perros grandes o felinos enormes en los zoológicos”, era ese hueso o un pescado; solo escogí el que vi primero.

Miramos que Monika estaba muy contenta mientras mordía su juguete y luego miré a Adriana, quien me observó con dudas.

“Bien, ¿ahora qué?, ¿tienes algo interesante para mí?, vamos, muéstrame cuánto puedes complacerme”. Ella lo dijo con algo de dudas en la cara; tal parece que no está segura de que escogiera algo que le gustara, pero es mejor que se quite ese pensamiento; yo estoy feliz con la decisión.

“Adriana, te estuve observando mucho tiempo y te compré algo especial que seguro apreciarás”. Ella se sorprendió y recibió un regalo; todos la miramos un tiempo y ella sacó una tela blanca del paquete. Ese es su regalo.

“¿Qué es esto?”

“Una faja”. Todos me miraron dudosos cuando lo dije y me expliqué. “Me di cuenta de que te tocabas el estómago en más de una ocasión, cosa que me hizo pensar en que quizás tenías un problema con él. Mis amigas me dijeron que las mujeres cuidan mucho su figura, así que seguro tu asunto es porque estás un poco insegura de tu peso. Por eso te compré una faja para que puedas esconderlo”, lo dije sonriendo y Adriana se levantó de su asiento para estar al frente de mí. “No necesito muestras de afecto o abrazos como agradecimiento, eres mi compañera y no me molesta que estés un poco subida de peso”.

Lo dije y Sara con Elena tenían los ojos bien abiertos mientras se mostraban muy sorprendidas.

Sí, soy un genio, lo sé.

Miré un poco al lado y Jaime tenía un rostro adolorido mientras se agarraba la frente… ¿acaso dije algo malo?

Monika, que se mantuvo tranquila tanto tiempo, pero dejó el juguete en la mesa y miró al techo unos segundos.

“Parece que esta noche alguien morirá”. ¿Por qué sonó como una de esas viejas adivinas que predicen los problemas?

Miré a Adriana y estaba apretando los dientes con la cara roja; estaba furiosa.

“¡Maldito idiota!”

“¡Pum!”, un golpe me llegó al estómago y todo el aire de mi cuerpo se fue. Demonios, este golpe me dolió, ¿de dónde saco tanta fuerza?

Yo caigo de rodillas al suelo y desde abajo veo la cara molesta de Adriana.

“¿A quién demonios llamaste gorda?”, ella lo preguntó molesta y creo que realmente la cagué con mi comentario.

————————————————————————————————

“Bien, toca hacer algo de limpieza, Monika, ven”, llamé a nuestra compañera, quien se paró a mi lado y se preparó para comer, así que todo lo que quedaba de comida era metido en su boca para ser rápidamente triturado.

“Es increíble que se pueda comer todo eso”, Sara se sorprendió y yo asentí.

“Sí, es increíble cómo se come los huesos, ¿no te dañas el estómago?”, le pregunté directamente y Monika negó, pues parece que todo su O.M.A. es una herramienta para que ella se coma todo lo que se encuentra; creo que incluso puede comer acero, es increíble.

Sara me miró y negó; creo que no está de acuerdo con mi pensamiento.

“No hablo de los huesos, hablo de cómo se pueden comer todas esas verduras y bordes de la pizza”.

“¡Eso es porque no es mañosa como tú!”, tuve que regañarla, pues tal parece que a Sara no le gustan los bordes, menos si está quemado.

Nos sentamos para disfrutar de un poco más de calma, pero Jaime puso unos vasos al frente y me sirvió un poco de vino.

“Vamos, Shadow, te dije que tomaríamos un poco de alcohol juntos”.

“Aún soy menor de edad”.

“Yo a tu edad me despertaba crudo en las mañanas”.

Demonios, ¿cómo puede decir eso con una sonrisa?

Las chicas me miraron un momento; parece que solo era yo en esto y suspiré.

“Bien, solo será un poco”. Miró el vaso con alcohol y tomó un poco; en realidad, el sabor del vino no fue lo mejor, no fue tan agradable como lo esperaba.

No me gustó y las chicas lo notaron en mi cara.

“¿Rico?”

“No, la verdad es que no”, le respondí a Sara y luego me tomé todo el vaso de un trago; quería terminar esto rápido.

“Debes tranquilizarte Shadow, puedes emborracharte muy rápido si lo tomas sin cuidado”.

“Lo dudo”, lo dije con simpleza y todos inclinaron un poco la cabeza.

“¿A qué te refieres?”

“Soy inmune a todos los tipos de veneno, así que esto no me puede afectar”.

“¿Qué chiste tiene entonces?, si no te emborrachas no puedo tomar fotos tuyas y pedirte cosas vergonzosas”. Sara confesó lo que pasaba por su cabeza y menos ganas me dan de caer ebrio, aunque no negaré que el exceso de alcohol en mi cuerpo puede ser un problema. Necesito tomar agua o puedo intoxicarme a la larga.

Jaime me miró un poco sorprendido y luego me sirvió otro vaso.

¿Más?

“Shadow, ¿por qué no intentas detener tu habilidad un momento?”

“¿Me estás pidiendo que deje de neutralizar un veneno nocivo para mi cuerpo? Es como pedirme que deje de respirar; podría morir”.

“Dudo que sea mucho si solo es un momento”. Él lo dijo como si fuera simple y traté de concentrarme en negar todo ese sistema en mi cuerpo, así que voy por un pequeño sorbo.

“…….”

Mierda, esto fue una mala idea.

“Pum”

“¡Ah, se desmayó!”, Elena gritó en pánico y yo caí inconsciente, pues todo sistema de defensa base fue totalmente restringido en mi cuerpo, así que mi sistema de defensa era peor incluso que el de un humano normal.

————————————————————————————————

¿Cuál fue el resultado de todo? Sara se rió de mí durante horas; apenas recupere la compostura luego de un tiempo y terminamos dando por terminada la fiesta navideña. Fue una experiencia divertida.

Lo mejor fue despertar en las piernas de Elena; parece que ella me cuidó luego de mi desmayo.

Supuestamente, Sara me estaba cuidando mientras dormía, pero creo que sus piernas no aguantaron 2 horas de mi cabeza apoyada en ellas, así que cambió y luego me desperté.

Los días siguientes fueron lo normal, viajando al hospital para hacer mi trabajo o realizando vigilancia con las chicas; lo mejor es que ahora los niños no lloran.

Antes los niños tenían miedo de Monika, pues sus dientes eran de miedo, pero ahora está peinada y arreglada gracias a Elena, sin mencionar que tiene un hueso de juguete en la boca todo el tiempo, así que la gente la ve como si fuera una chica rara y adorable más que un monstruo devorador de gente.

Como es natural, los días pasaron y el año nuevo también lo fue. Estábamos celebrando el hecho de que un año pasó; es un evento muy importante para la gente, se nota.

La vida humana es corta en comparación con todo el planeta y contar los años nos da un registro acertado de cómo mejora nuestro día a día…

Bueno, me gustaría que así fuera, pero al frente se puede apreciar una marcha para protestar.

Todo mi grupo fue traído a este lugar que está totalmente limitado por soldados, quienes evitan que esto escale a algo malo; nosotros, por otro lado, estamos a cargo de detener cualquier problema si esto escala a algo peor.

“No los entiendo, ¿por qué es la protesta?”. Estábamos al frente del gran edificio de Migashi, pero si no ha salido ella, es porque no existe algo que ella deba decir o hacer; simplemente todo terminará gracias a nosotros que estamos aquí.

“Es por el precio de la vivienda, por eso se está reclamando”, Sara lo dijo sin más y yo miré a todos protestar, pero no lo entiendo.

“¿Y qué exigen?”, lo pregunté y Elena a mi lado suspiró.

“Que bajen los precios de la vivienda”.

No entendía el punto, la vivienda es cara, sí, es un problema que discutí con mis amigos mucho tiempo, pero no entiendo cómo pueden pedir esto.

Es como marchar y exigirle al gobierno que baje el precio del pan. ¿Cómo hace eso? No puede decidir el precio. ¿Alguna vez el control de precios sirvió de algo? Solo causó crisis en el lugar que se usó; incluso los nazis lo hicieron durante la guerra y su economía se fue al hoyo.

Di un suspiro, pues parece que esta gente se mueve a un ritmo que mi bajo intelecto no comprende.

“¿Qué proponen para bajar los precios?”, lo pregunté para entender cuál era la solución, pero ellas solo negaron con la cabeza.

“Control de precios”

“¿Son idiotas?”, era inevitable para mí no pensarlo; eso no era una solución y Sara asintió.

“Estas marchas se hacen todo el tiempo, todos los años ocurren, pero solo tuviste suerte de que esta sea la primera vez para tí, pues el precio del arriendo siempre fue un problema por donde se viera”, Sara me lo explicó y podía entenderlo.

“Esto debe ser a causa de los precios que tienen los seguros”.

“Sí, es exactamente eso”, Elena asintió y explicó. “Resulta que nuestras peleas pueden minimizar mucho los daños, pero todos los lugares se destruyen mucho. Para reparar todo se necesita mucho dinero. Es por esta razón que los seguros de las casas son tan altos e incrementan el precio a uno que es abismal”.

Puedo entenderlo, todas nuestras peleas terminan con daño colateral alrededor; las reparaciones deben ser continuas, esa es la razón por la que los precios aumentan, para asegurar que se tenga dinero para las reparaciones.

Aun así, puede que no esté de acuerdo con los métodos que tienen de simplemente exigir la bajada de precios, ya que no soluciona el problema, pero esta es una crisis que debe ser atendida.

El problema es claro: las reparaciones suponen una cantidad grande de dinero, por eso se contratan seguros, empresas que se encarguen de reparar tu casa en caso de un accidente, pero estos seguros son caros.

“Una solución sería que el dinero se moviera para construir más viviendas; muchos más departamentos incrementan la oferta y, por ende, disminuyen la demanda, bajando los precios”, en un entorno donde los departamentos son limitados. Solo los que paguen más pueden arrendar; eso pasa cuando existen muchos más compradores que casas.

“Sí, es una idea, pero no soluciona mucho; los seguros son altos y cada año son mayores, porque más estudiantes pierden el control a diario”. Sara tiene razón, ese es el gran cuello de botella en este lugar.

Los precios de la vivienda son caros; eso aumenta el estrés de todos, lo que genera que más estudiantes pierdan el control y causen más daños alrededor, lo que se traduce en un aumento de los precios en los seguros.

Demonios, estamos en problemas, es un círculo vicioso, ¿cómo controlamos esto?

Me gustaría ayudar a la gente, pero no se me ocurre nada.

Las grandes empresas del lugar dedican más empeño en mantener sus industrias o realizar reparaciones que en construir nuevas casas; eso es un problema.

Puedo recordar ese edificio a medio construir donde salvé a esa chica de la pandilla, la hermana de Heiden; en ese lugar, una banda criminal se la había tomado y la construcción se detuvo supuestamente por falta de ingresos. Si esos edificios terminaran, podría ser una solución temporal mientras pensamos en algo.

Traté de analizar todo y luego una persona salió del edificio. Pensé por un segundo que era alguien que Migashi mandó para calmar al tumulto, pero no lo reconocí.

La persona parecía ser un poco mayor que nosotros, pero tenía una tela blanca en todo el cuerpo como una túnica y un turbante en la cabeza. ¿Será un árabe? Si sale de ese edificio, debe ser alguien importante.

“Elena, ¿quién es él?”, se lo pregunté a mi compañera y lo miro un rato para luego responder.

“Bueno, hoy llegaron al edificio muchos representantes de los países al exterior para hacer tratos comerciales con la ciudad de Caterus, es posible que sea uno de esos representantes”

“¿Tendrá algo que ver con la marcha?”

“Como Sara lo dice, es normal que siempre protesten, pero en efecto, una de las razones para que la gente proteste justo hoy, es porque muchos están más preocupados en crear otras empresas que en solucionar el problema de vivienda”.

“Entiendo”, imagino que si sientes un problema apretarte y los líderes están priorizando algo más, te molestas.

“Además, escuché rumores por las calles; parece que algunos árabes llegaron en grandes cantidades el último tiempo”, Elena parece que recordó algo y mi interés se va muy rápido a ese tema.

“¿Y eso?”

“Parecen interesados en comprar zonas de nuestra ciudad, especialmente edificios en construcción. Según escuché, muchos parecen preocupados por la crisis de los jóvenes en la ciudad, así que intentan proveer con nuevos alojamientos más baratos para albergar a la gente, no se si el quizas entiende los problemas de la marcha y por eso salió para mirar, mostrando ser apoyador de la causa”.

Esa noticia suena buena, viene como anillo al dedo para el problema actual, no lo negaré, pero por alguna razón Elena y Sara no estaban felices.

“¿Algo más ocurre?”, Elena lo pensó y luego continuó.

“La isla tiene políticas complicadas para la entrega de propiedad privada a manos de extranjeros”.

“¿Es así?”

“Sí, solo las personas que son ciudadanos, estudiantes que participan en los experimentos o familiares cercanos de ellos, pueden tener propiedad privada sin problemas; cualquier otra persona debe pasar por muchos protocolos”.

“¿Tan complejo es?”

“Piensa que hace casi 11 años exactos sufrimos un ataque problemático en la ciudad; desde entonces no se permite que gente de países extranjeros pueda tener viviendas suyas aquí, ya que supone un problema si son usadas como base de operaciones para ataques terroristas”. Demonios, esto suena serio.

Los problemas externos que tiene la isla con los otros países generaron una limitación clara; esa es de las pocas restricciones que se tienen y nos están ahorcando.

“Que él se encuentre en este edificio significa que…”.

“Sí, seguro fue para hablar con Lady Migashi y llegar a un acuerdo con ellos”, imagino que esa chica entiende que la oferta es necesaria. Debemos abrirnos un poco a los comercios exteriores; lamentablemente, eso supone exponer nuestro estilo de vida al mundo, cosa que puede ser un problema.

Las palabras de la madre de Sara aún viven en mi cabeza. No sé qué países buscan un ataque; puede que estos sean aliados o no de esos países, pero es obvio que la información, aun si es simple, puede filtrarse. Si los países externos entienden que tenemos tantos problemas para mantener a raya organizaciones criminales al interior, sabrán que defendernos de ellos será difícil; nuestro trabajo se complica.

Me cruzo de brazos; esto puede ser tanto bueno como malo. Lo mejor será acercarnos a estas nuevas culturas y llevarnos bien con ellos, evitar más enemigos.

Analizando ya el punto que me dijo Elena, vino ahora Sara, quien tiene una cara molesta.

“Sara, ¿tienes algo que decir?”

“No soy fanática de la cultura arábica”. Bueno, debí esperar un comentario como ese. “¿Has visto cómo tratan a sus mujeres?”

“Es su cultura, no podemos hacer más. Piensa que para ellos es sucio y asqueroso comer cerdo, pero no por eso se supone que vendrán a decirnos a nosotros que no comamos”. Si lo hacen, los golpearé; me gusta comer la carne de cerdo.

Le dije eso y Sara se quedó de brazos cruzados.

“Solo me preocupa que gente con costumbres problemáticas llegue a mi ciudad”. Imagino que para ella esto puede ser malo, pero yo le acaricié la cabeza.

“Tranquila, no voy a dejar que te metan en un matrimonio arreglado, voy a dar 3 cabras y 2 gallinas por ti en la subasta”. Lo dije en broma y con una sonrisa, pero ella, aun si no parecía molesta, trató de refunfuñar.

“¿Tan poco valgo para ti?”

“Ofrecería a una Adriana, pero los árabes no comen carne de cerdo… “¡Pum!”, una piedra voló en mi dirección y me golpeó la cabeza. Olvidé que teníamos los transmisores encendidos y Adriana con Monika estaban en el otro lado de la manifestación escuchando nuestra conversación.

Demonios, podría reclamarle, pero me lo merecía; solo quería molestarla un poco por su complejo con el peso y me lanzó una roca que movió con su telequinesis.

Me agarré la cabeza para tratar de sanar mi herida y me percato de que la persona árabe miraba a la manifestación con una sonrisa. Puede que le parezca divertido lo que sucede; me pregunto incluso si sabe nuestro idioma, quizás no entiende las pancartas y lo que la gente reclama.

Mi mirada se mueve en dirección a la manifestación y puedo ver a un joven dejar su puesto para correr en dirección al edificio.

¿Eh?

Esto nos tomó por sorpresa a todos, se supone que era una manifestación pacífica, ¿qué diablos hace un manifestante corriendo en dirección a un invitado extranjero?

Comprendiendo que el problema era serio, Sara desplazó una esfera a donde estaba el árabe y otra me absorbió a mí.

Aparecí frente del extranjero que estaba viendo a un estudiante enojado correr en su dirección.

“Quédate atrás de mí”, le dije eso al joven árabe y me crucé de brazos para hacer fuerza y detener un golpe del manifestante usando el brazalete metálico en mi brazo derecho.

El golpe fue muy alto, puede que tenga un O.M.A. como Heracles, aunque aún no puede alcanzar su nivel, pues el golpe no me hizo retroceder, pero puedo asumir que también es porque mi fuerza era mayor a la del.

Detuve el ataque del estudiante enloquecido y lo agradezco, pues puedo ver en su cara que no estaba del todo cuerdo. ¿Puede que sea otro estudiante que perdió el control por medicamentos mal recetados?

El golpe lo aguanté, pero dudo que el joven árabe saliera ileso si fuera golpeado. Aún así, hice fuerza para hacer retroceder al estudiante y, con un golpe, se fue inconsciente al suelo.

3 manifestantes más se salieron de su lugar en la marcha y se movieron en mi dirección; estaban claramente yendo en dirección al joven.

Esto es raro, no parece que sea solo algo de locura, ¿son conscientes de lo que hacen al atacar a un representante extranjero?

Los oficiales de los alrededores apuntaron a todos los jóvenes en la manifestación y esto parecía malo.

“¡No disparen!”, grité la orden para detenerlos y luego un basurero voló en nuestra dirección, golpeando a 2 manifestantes lunáticos y al tercero lo detuve yo.

Adriana lanzó un basurero para controlarlos y Elena llegó para golpear con sus armas a uno de los manifestantes idiotas, mientras que otro fue recibido de frente por Monika, quien le dio una patada para hacerlo retroceder.

¿No es esa chica demasiado atlética? Pensé que Monika solo era una chica relajada que muerde todo, pero se movió rápido para patear lejos al agresor.

El idiota al frente de mí intentó usar una habilidad de telequinesis en mí al tocarme, pero me resistí; no podía afectarme con su habilidad y lo pateé lejos de mí.

Él fue absorbido por una esfera de Sara y lanzado al aire para caer de unos 4 metros. Pude ver su cuerpo estrellarse contra el suelo y no moverse; la debió pasar mal.

Elena golpeó con sus cachipollas a uno para dejarlo inconsciente y Monika golpeó al último para llevarlo al suelo.

Una vez estaba en el suelo, Monika lo inmovilizó colocándose encima y abrió la boca para acercar sus colmillos a él.

¿Qué demonios?

“¡Monika, detente!”, Elena gritó para que se detuviera; estaba cerca de abrirle la cabeza de una mordida a ese chico.

Corro y pongo mi brazo para que lo muerda y la tiro hacia atrás.

Sara usó una de sus esferas en el chico y lo teletransportó al aire, al igual que el otro, para estrellarlo contra el suelo.

“¡….!”, detuve a Monika, pero entré en pánico; mi brazo en su boca fue no solo mordido, estaba siendo triturado, atravesó todo el hueso en un segundo.

Sus dientes son demasiado filosos y peligrosos, demonios, esto duele.

Yo estaba sentado en el suelo y Monika estaba al frente de mí mientras yo la sujetaba por la espalda con mi brazo en su boca. Traté de pensar en qué hacer, pero solo pude levantar mi brazo sobrante y acariciar su cabeza.

“Ya está bien, ya es suficiente”, traté de no ser muy agresivo; mi sangre escurre por la boca de ella y trato de no perderla mientras la regreso a su lugar. Aun así, puedo sentir que Monika lame mi brazo en su boca; quizás está saboreando la sangre.

Luego de unos segundos su boca se abrió y pude sacar mi brazo. Traté de que la herida se curara, pero tomará un rato. Por otro lado, Monika estaba quieta en el suelo con una mirada en la nada.

Adriana caminó en nuestra dirección y luego le metió el hueso de juguete en la boca para que se calmara mordiéndolo.

“Shadow, ¿estás bien?”, Sara llegó a mi lado preocupada. Esto se vio mal, incluso el cómo la sangre escurrió de golpe por la mordida.

“Sí, estoy bien”, mostré las marcas de mordida en mi brazo, pero ya es casi todo, pues la mayor parte ya fue curada. En realidad, para evitar que me arrancara el trozo de brazo, tuve que curarme a la misma velocidad del daño.

Mire a Monika, que estaba calmada y no parecía muy desesperada. La actitud que tuvo antes y el cómo lamió mi sangre, ¿acaso no es la primera vez que muerde a alguien?

“¿Te encuentras bien, joven?”, una persona caminó en nuestra dirección; era el chico árabe de antes. Él nos miró con curiosidad y me paré entre él y Monika; no quería que la viera, quizás aún tiene algo de sangre en la boca y ropa.

“Sí, no debe preocuparse”. Él me miró un momento y nota que tengo una herida, pero ahora no debe ser muy profunda o realmente problemática.

“Entiendo, si ese es el caso, entonces permíteme darte las gracias por lo que hiciste justo a tus amables compañeras”. El joven tenía una sonrisa amable en el rostro; no parecía mala persona, aunque Sara se escondió detrás de mí con algo de precaución.

“No se preocupe, solo cumplimos con nuestro deber”.

“Aun así, no puedo evitar pensar que su actitud fue perfecta para la situación. Por un momento me preocupó que le apuntaran a los jóvenes del lugar, pero los detuviste justo a tiempo”. Lo que dice es verdad.

Los oficiales se prepararon para disparar dardos tranquilizantes a todos; eso hubiera sido malo. Posiblemente, muchos inocentes hubieran recibido un disparo y luego se hubieran despertado para maldecir a todos los oficiales que cumplían su trabajo.

Evite que simplemente escalara a peor en un futuro, ya que este número era controlable para nosotros.

El joven, que debe tener unos 20 años, nos miró mientras sonreía; parece que realmente está conmovido por nuestro actuar.

“No esperaba un incidente como este; estaba feliz de que Lady Migashi nos diera el permiso para poder construir en la ciudad de Caterus, así que vine a ver qué pasaba, solo para terminar en un pequeño incidente. Aun así, su control de la situación fue grande”.

“Gracias”, solo respondí así y él asintió.

“Mi nombre es Fadi Azizzadeh, pero pueden solo decirme Fadi”.

“Mucho gusto”, extendí mi mano y espero que no me pida recordar ese apellido.

Nos dimos un saludo de manos y luego me sonó mi celular; Migashi me había mandado un mensaje. Este decía: “Lo hicieron bien”.

Miré al edificio y pude verla cerca de una ventana mirando en nuestra dirección.

Parece que hicimos lo correcto al proteger a esta persona y, si Migashi le dio el visto bueno, puedo asumir que no es alguien malo.

Próximamente:

Capitulo 14: Inicio de clases.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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