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La isla de Caterus - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - Capítulo 2: Capítulo 1: La ciudad de Caterus.
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Capítulo 2: Capítulo 1: La ciudad de Caterus.

La ciudad de Caterus es una metrópolis tecnológica; los avances en el área de la ciencia se desarrollan en gran medida para esta ciudad. La razón de esto fue su separación clara de otros países. El lugar se encuentra precisamente en una gran isla que está entre el continente sudamericano y el continente africano, volviéndola una zona neutral para concentrar la existencia tecnológica más importante del mundo.

Esta ciudad existe con el esfuerzo de tanta gente que busca mejorar el mundo, pero también tiene mucha otra que viene en busca de explotar la tecnología a favor de su propio país.

¿Qué secretos esconde este lugar? Cualquiera que fuera, este es controlado por el centro de justicia de Caterus, un escuadrón que funciona como la policía de esta ciudad, encargado no solo de controlar los desastres internos por experimentos fallidos, sino de cualquier tipo de amenaza externa que busque los secretos de la isla.

————————————————————————————————–

“Qué aburrimiento, ¿no tienen algo divertido que contar?”, la pequeña figura de una joven se estaba columpiando en una silla mientras miraba a su amiga, que solo se encontraba sentada en un escritorio usando su computadora.

“……..”, un silencio secundó a la joven, pues la chica con lentes y ropa escolar la ignoraba sin una pizca de preocupación mientras seguía trabajando con la computadora.

“Oye, Eli, no me ignorarás el resto del día como si no importara, ¿verdad?”, la chica que parecía tener 13 años hizo un puchero mientras esperaba una respuesta de su compañera Elena, pero luego de no recibir una sola palabra, frunció el ceño y apuntó su mano a la chica.

“Sara, no lo hagas”. La chica con lentes parece que comprendió rápidamente la situación, pues algo muy malo pasaría, así que detuvo a Sara con sus palabras. La pequeña joven tenía ropa escolar igual que Elena y tenía un poco de su cabello atado con un doble tomate y la mayoría suelto hacia atrás. Era un cabello de color rosa melocoton con mechones rubios.

Alrededor de la pequeña joven comenzaron a moverse 2 esferas blancas con líneas rojas y un agujero negro que apuntaban a la joven de lentes, algo que parece poner a Elena de los nervios.

“Me estás ignorando”, Sara rápidamente expuso el problema en su mente mientras las esferas aún levitaban y se movían a su alrededor en forma de amenaza para la joven.

“No quiero aparecer en un lugar extraño, ¿podrías bajar esas cosas?”, Elena, una joven de cabello largo y negro solo tirado hacia atrás por un cintillo blanco, respondía mientras no quitaba la mirada de su computadora.

“Que grosera, tengo auto control, solo hubieras terminado en el techo”, Sara contestó para luego dar un suspiro pesado, pues en su cabeza no era la gran cosa, pero si le preguntas a Elena, para ella si era problemático que de la nada llegará al techo, ¿como bajaba luego?, estaban en un edificio de 4 pisos, aun si tienen experiencia en situaciones de riesgo no es útil perder el tiempo de esa manera, su trabajo las requería tener listas en todo momento.

“Sara, si estás aburrida, ¿por qué mejor no limpias?”, Elena le planteó una idea rentable para gastar su energía en otro lugar. Después de todos los dulces que se comió, no es de extrañar que tenga energía de sobra.

“Eli, no me trates como una niña, cumplí los 16 hace 2 meses, ya soy una jovencita”.

“Quizás, pero te sigues comportando como una niña mimada que solo come dulces”. Sara se tocó el pecho, herida por el comentario, pues Elena tenía un punto: Sara ha tenido un crecimiento retrasado producto de sus tratamientos médicos y parece una chica más joven de lo que realmente es. Peor aún, su comportamiento solo incrementa más las confusiones.

En el fondo Sara lo sabe; sus actitudes no son respetables si quiere dar una imagen más madura, así que se dio la vuelta para comenzar a recoger los dulces a regañadientes.

“¡Pum!”, un golpe llegó a la mesa y Sara se asustó, solo para ver una gran sonrisa en la cara de Elena. “Jajajajaja, lo conseguí, gané y me quedé con todo su dinero”.

“¡¿Me ignorabas porque estabas apostando?!”, Sara se sorprendió por lo que decía Elena y entendió que ella estaba en una página de casino.

“Esto es genial, nada mejor que un poco más de dinero para mi día a día; creo que podré pedir pizza a domicilio esta noche”. Elena no estaba para nada preocupada por la mirada molesta de Sara; se notaba que la felicidad era grande en ella.

“Ah, ¿sabes qué?, me rindo, voy a seguir limpiando”. Sara decidió ignorarla y luego se movió a la sala de estar de la gran oficina que tenían, un lugar que sería llamado como su zona de trabajo, que solo las tiene a ellas.

El lugar estaba separado de la siguiente manera; en una esquina tenía los computadores, en otra una pequeña cocina para prepararse algo, mientras que la mitad del salón era una sala de estar que se usa para sentarse en los sillones y tener reuniones.

Al fondo de la habitación estaba la puerta que da al baño y no existe mucho que sea destacable, solo unas mesas o muebles algo separadas entre ellas, todo para poner documentos o conversar.

El lugar era un tanto grande solo para las 2, pero de igual manera les toca seguir trabajando.

Sara barría el suelo y luego se molestó por unos restos de basura que se pegaron a la alfombra.

“¿Quién se estaba comiendo una dona? Dejó un trozo tirado y parece que lo pisaron”.

“Esa fuiste tú”, Elena dijo eso y Sara asintió.

“……, ¡..!, Sí, es verdad”. Luego de decirlo, volvió a limpiar, pero Elena parecía estar feliz en la computadora.

“¿Quieres apostar mil dólares? La gente que apuesta es descarada, pero no importa, la cuenta de ahorros de Sara no teme a esa cantidad”.

“¡¿Por qué estás usando mi dinero en las apuestas?!”, Sara no lo entendió, pero Elena sonreía feliz ante lo que hacía.

“No te enojes, siempre te dejo un 1% de lo que gano”.

“Algunas veces siento que la retribución no vale el riesgo; yo estoy ahorrando para una nueva consola”, Sara suspiró al final para ignorarla y continuar con el trabajo.

Al final, su mañana transcurre sin tanta anomalía; Sara es juguetona, pero cuando se pone seria es muy trabajadora, sin olvidar que aun con su apariencia física, ella es una joven muy inteligente.

“Bien, queda lo último”. Sara tomó una gran bolsa de basura y se la lanzó a una de sus 2 esferas; ésta apuntó su agujero a la bolsa en el aire y una pequeña distorsión apareció en la bolsa como si fuera chupada para desaparecer. “Listo, con eso estamos perfecto”.

La esfera blanca restante entró por la ventana, pues para su funcionamiento se encontraba afuera, pero al igual que la entrada de la segunda esfera de Sara, alguien ingresó por la puerta.

“Hola, chicas, ¿cómo se encuentran el día de hoy?”, un hombre en sus cuarenta entró; este era alto, cabello castaño algo canoso y una barbilla con pelos por una mala afeitada. Su cuerpo se cubría por un abrigo café parecido al de un detective y soltaba un aire de ese estilo.

El hombre llegó con una sonrisa para luego levantar una bolsa y las chicas, al verlo, comenzaron a preocuparse.

“¿Qué hiciste?” x2

Las 2 chicas dijeron lo mismo al unísono, así que el hombre caminó para luego rascarse la cabeza con una sonrisa mientras usaba la bolsa como una ofrenda.

Sara no tardó en acercarse y tomar la bolsa para ver el contenido.

“¡¿Hamburguesas?!”, Sara no se lo creía, eran incluso extra grandes, pero antes que ponerse felices, fruncieron el ceño con más fuerza. “Esto debe tener un porqué, nunca traes algo tan lujoso”.

“Debió ser una metida de patas muy grande como para que nos compres algo así a nosotras”. Elena ya estaba preocupada; este hombre tenía la costumbre de comprarles regalos siempre que cometía un gran error y uno específicamente donde ellas tenían altas posibilidades de estar metidas.

El hombre trató de sonreír mientras trataba de encontrar las palabras exactas para comenzar a explicar.

“Bueno, resulta que ayer pagaron y, como era fin de mes, salí de fiesta a tomar, una de las razones por las que llegué tan tarde… y bueno, lo que ocurrió es que me mandaron en la madrugada un informe de nuevos reclutas para esta temporada; se supone que deberíamos revisar como jefes de cada estación el informe de cada recluta y luego elegir al candidato”, las chicas comprendieron a dónde estaba el problema, así que se tocaron el puente de la nariz en desesperación.

“¿No elegiste a uno?”

“Tal parece que seguiremos siendo nosotras 2 hasta el próximo reclutamiento, qué fastidio”.

Elena y Sara dijeron sus opiniones, pues el punto de Sara era importante; como no se eligió a ninguno, tendrán que quedarse sin nuevo recluta. Si no respondiste a tiempo, la empresa asume que no tienen problemas de gente.

Ya llevaban medio año trabajando para este señor, cosa que era un desgaste para ellas hacer el trabajo de 10 personas; si no fuera por lo meticulosa que es Elena y el excelente trabajo que realiza Sara, no sobreviven a este lugar, pues su grupo aguanta con logros mínimos en comparación a otros distritos.

“En realidad no es tan así, tenemos nuevo recluta”.

Cuando el hombre dijo eso, las chicas lo miraron con dudas, pidiendo que se explicara.

“Hoy desperté con la llamada del administrador. Cuando respondí, él me dijo que bajo la orden de la señorita Migashi, cada grupo tendría un nuevo recluta; por esa razón me llamó para que aceptara al nuevo que entraría. ¿No es bueno eso? Tenemos nuevo personal”.

Las 2 chicas lo miraron y luego se golpearon la frente con fuerza, mientras ellas se molestaban más que antes.

“Esto nunca había pasado. Si la señorita le dio tanto interés a cada grupo, seguro nos realizará una revisión en poco tiempo. Eli, ¿qué hacemos?”

“No lo sé, lo peor es quién sería el nuevo, Jaime, ¿quién es la persona?”. Elena miró al hombre que se movió a la cocina y luego él trató de pensar.

“No lo sé”. Otro golpe llegó a su frente y las 2 chicas se agarraron la cabeza desesperadas.

“¿Cómo que no sabes?, ¿te mandaron una lista o no?”, Sara lo instigó para que hablara y él.

“Resulta que esta persona es particular, quizás viene de una instalación lejana y no pudieron darme información real sobre él, así que no pude saberlo y cuando me pregunto, “¿está realmente seguro de que quiere aceptar este recluta?”, solo me tocó decir que “sí”, no quedaba de otra”.

Las chicas lo miraron con enojo y luego suspiraron; era nuevamente un problema que tendrían que solucionar ellas.

“¿No pensante en lo peligroso que era traer a alguien de quien no tienes información?”. Sara fue ruda con la pregunta y él terminó de prepararse el café para sonreír.

“No se preocupen, se arreglará, me aseguraré de eso”. Él sonaba seguro, pero ellas estaban nerviosas por un nuevo recluta de quien se tiene poca información; es una apuesta arriesgada.

Elena suspiró y tomó la bolsa con hamburguesas; Sara, por otro lado, miró el reloj en la pared.

“Eli, nos toca salir a trabajar; debemos comenzar a movernos pronto”.

“Sí, comamos hamburguesas mientras lo hacemos”.

Ambas se pusieron un brazalete verde y grande en el brazo derecho que tiene el símbolo de la ciudad; este parecía un protector para el antebrazo, hecho de un material metálico y ligero.

Elena se coloca unos guantes de cuero café y luego salen por la puerta, mientras Jaime se despide con la mano.

“Les deseo suerte, voy a buscar algo de información y las llamo”, ellas asintieron para luego bajar las escaleras del edificio.

De esa manera, ellas continuaron caminando recto a su objetivo.

————————————————————————————————–

Un gran mordisco llegó a la hamburguesa y Sara asentía feliz ante la comida.

“Estoy enojada, pero no negaré que estas hamburguesas son deliciosas”. Sara lo dijo feliz, pero comienza a entender que ese hombre ya está aprendiendo a cómo mantenerlas tranquilas solo con comida, eso quiere decir que él era un peligro más grande de lo que pensaron en un primer momento.

“Exacto”.

Sara y Elena se sentaron en la banca de una calle concurrida mientras disfrutaban de su deliciosa comida, un descanso no estaba mal.

“Demonios, Jaime siempre nos mete en problemas cuando toma alcohol; ahora tendremos que trabajar el doble de duro para no ser el hazmerreír de todos los distritos una vez más. Ya recibo críticas por mi tamaño; si lo hacen por mi trabajo, ¡no lo soportaré!”. Sara estaba muy preocupada por lo ocurrido; desde hace un mes los crímenes en la ciudad habían incrementado demasiado, algo que significaba más trabajo para ellas.

“No negaré que me tiene preocupada este tema. Como miembros de la unidad de justicia especial de la ciudad, muchos esperan resultados de nosotras; es lo que aceptamos al formar parte de la compañía OMA”, Elena comía de su hamburguesa mientras analizaba los pasos a seguir.

Ellas miraron alrededor y observaron a la distancia una torre gigante; esta es la compañía central de la ciudad, la compañía OMA, una que fabrica objetos tecnológicos avanzados como las esferas flotantes de Sara.

Elena miró las esferas que se supone son manejadas por Sara y por eso orbitan cerca de ella.

Mientras observaba, nota que una esfera se mueve y órbita en un ángulo incorrecto, golpeando la cabeza de Sara por error.

Elena casi se ríe a carcajadas y Sara se toca la cabeza.

“Qué dolor, solo me despisté un poco por el sabor”.

“¿Por qué no los tienes en tu mochila?”

“Ya estamos haciendo una vigilancia, deben estar listos en todo segundo, no te preocupes, esto solo fue un pequeño error de cálculos, suele pasar. Lo único malo es que a diferencia de otra extremidad, deben moverse o caerán al suelo”. Esto era como mover una extremidad continuamente mientras haces todo tu trabajo normal, algo pesado para muchos, pero luego de mucha práctica, no es tan malo.

“Bueno, imagino que ese es el precio de tener uno de los OMA más fuertes de toda la ciudad”. Elena lo dijo con una sonrisa y Sara asintió al ver las esferas orbitar alrededor, aunque en ella surgió una duda al ver a su amiga.

“Hablando de otra cosa… ¿vas a ir al hospital?”, Sara lo preguntó nerviosa, a lo que Elena trató de pensar con cuidado.

“Sí, pero sabes que tengo mucho que trabajar ahora, así que posiblemente haga un poco de tiempo el fin de semana… aunque me preocupas tú, ¿ya te llegó la carta que esperabas?”

“No es necesario asustarse, solo fueron unos días de retraso; mi padre responderá pronto y me llamará apurado, con su típica sonrisa y la frase de “ya estás muy grande mi princesa, ¿comes bien?’”. Cosas por el estilo”.

Al final la conversación no se movía mucho; ambas parece que quisieron cambiar de tema para no hablar del problema actual que tenían, así que ya no existía mucho más que hablar.

Ellas se quedaron en su lugar un tiempo, hasta que la comida se había terminado; el trabajo debía comenzar.

“Está terminado, era delicioso, pero mejor nos ponemos serias”. Sara terminó su comida para luego botar el papel mientras su mirada se centraba en un árbol. En este, una niña lo miraba preocupada desde abajo, pues un gato blanco estaba arriba y no parecía ser capaz de bajar.

Sara miró la escena y chasqueó los dedos para que sus esferas blancas se movieran en dirección al gato y la niña.

Mientras la niña trataba de llamar al gato para que bajara, se percata de la esfera blanca que levitaba a su lado y la otra que se puso al lado del gato para luego absorberlo.

Cuando el gato desapareció, la esfera al lado de la niña distorsionó el espacio al frente de ella para que el gato saliera y llegará a los brazos de la niña.

Esta joven se mostró sorprendida por las esferas que se movieron con calma por los alrededores, permitiéndole recuperar a su gato.

“Primer trabajo de la mañana listo, soy genial, ya puedo sentir que me gané esa hamburguesa”, la pequeña chica se mostró feliz por su trabajo y Elena sonrió ante sus palabras.

“Sara, no te pongas engreída, el día está recién comenzando”.

Elena terminó de comer, botó su basura y luego se ajustó el guante para tocar un poste cercano. Una corriente eléctrica pasó de su guante al poste y luego este se comunicó con todos los postes de los alrededores.

Las cámaras de seguridad en cada poste comenzaron a moverse con rapidez y miraron en diferentes direcciones mientras Elena cerraba los ojos. Se colocó un auricular en la oreja y Sara hizo lo mismo; con eso estaban comunicadas para hablar sin importar la distancia entre las 2.

“Sara, a 2 cuadras al éste acaba de ocurrir un robo”. Elena dijo eso y Sara corrió a una de sus esferas.

“Lo tengo”, solo dijo eso y su esfera la absorbió para salir por la otra esfera, que se adelantó a la zona volando a una increíble velocidad.

Una vez Sara llegó y vio el lugar, encontró al criminal, lanzó su esfera y esta se movió entre la gente para llegar al ladrón, lo absorbió para luego teletransportar su cuerpo a donde estaba la otra esfera, que flotaba a 3 metros del suelo, haciendo que este ladrón cayera de cara contra el asfalto. Cuando recibió el golpe, se quedó quieto y fue teletransportado de regreso mientras estaba inconsciente.

Sara mostró el brazalete en su brazo y la gente asintió con respeto mientras agarraba al ladrón para inmovilizarlo y regresaban las pertenencias a la persona afectada.

“Sara, posible falla a 2 calles al sur”. Elena le habló por el comunicador de su oreja y Sara nuevamente se teletransportó con su esfera para llegar a una zona de construcción donde unos palos apoyados en una pared estaban a punto de caer con fuerza, así que los absorbe con una esfera y las suelta en otra zona menos poblada de gente donde no afectó a nadie.

Sara mira lo que ocurrió y luego escucha a Elena dar otra orden, así que se mueve a otra zona.

Sara, al iniciar el trabajo, se comenzó a esforzar para dar resultados deseables. Sus esferas le permiten absorber y luego expulsar por la otra el objeto absorbido; incluso tienen la capacidad de hacerlo a la inversa. Ella controla de tal manera las esferas que incluso es capaz de moverse por los aires y techos. Sus esferas son extremadamente rápidas, llegando de una calle a otra sin problemas.

Por otro lado, Elena tenía unos guantes que le permiten conectarse a cualquier artefacto tecnológico y, en algunos casos, tomar control de ellos, pues usa las cámaras de seguridad para monitorear toda la zona sin problemas.

Las esferas de Sara y los guantes de Elena son solo el principio de la gigantesca cantidad de OMAS que la gente utiliza, pues los “Órganos de Mejora y Apoyo artificial” ya no son solo el reemplazo de un miembro faltante o un tercer brazo de apoyo como en la antigüedad; se convirtieron en armas que pueden ser usadas para cambiar la naturaleza del mundo mismo.

En una isla donde los peligros acechan, usar armas contra ellos es una solución para mantener el orden y la paz.

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“¿Nos puede repetir la tonalidad de piel que tiene el sospechoso? ¿Era así o así?”, Sara mostró 2 papeles con 2 colores y Elena levantó una ceja.

“¿Por qué una es de color marrón claro y otra marrón oscuro?”, ella no entendía por qué solo estaba usando esos 2 colores, pero la señora, al mirar la imagen, apuntó a un color.

“Era ese, estoy segura”.

“Ves, Elena, puedes criticarme, pero sé hacer mi trabajo”. Sara sonrió y Elena frunció el ceño mientras ve a su compañera seguir. “Además, la persona hablaba con rimas de hip hop o decía cosas como ¿marhaba kayak?”

“¿Por qué tus preguntas son tan estereotipadas?”

“¿Por qué todos nos representamos con un estereotipo? ¿Crees que eres inocente, chica de lentes?, seguro eres inteligente”

“No porque tenga lentes soy inteligente”

“Pol Pot no pensaba lo mismo”, Elena frunció el ceño al comentario de Sara y siguen con su trabajo.

La señora pensó en las palabras de Sara y luego trató de responder.

“En realidad, sí sonaba como que hablaba con rimas”.

“Listo, eso era todo lo que necesitaba escuchar; vamos a agregarle 2 tonalidades más de oscuro a la piel y estamos al otro lado”. Sara lo dijo sin más y Elena suspiró.

Luego de tomar los datos de la mujer y guardar todo, parecía que ya habían estado mucho tiempo afuera.

“Qué agotador”, Sara se sentó en una banca para poder respirar apropiadamente luego de su duro trabajo, moverse demasiado y atender a mucha gente para solucionar problemas solo muestra lo experimentada que se encuentra, pero aun así una mirada de enojo se reflejó en su rostro.

“Fuera de todo, hiciste un gran trabajo, Sara; tómatelo con un poco de calma”. Elena se sentó a su lado con una lata de gaseosa, pero Sara seguía enojada.

“Me sorprende lo laboriosa que se vuelve nuestra área de seguridad”. Sara estaba fastidiada por todo el trabajo que realizaron en tan poco tiempo, algo que solo refleja los problemas del entorno.

“No se puede evitar, seguro esto pasa a diario, pero no podemos estar siempre en guardia, sin mencionar que deseas solucionar cualquier pequeño problema, aun si es algo que la gente puede arreglar por su cuenta”. Elena le informaba a Sara por cualquier problema que pudiera atenderse, pero muchos de estos, si bien eran un caos, podrían ser resueltos por robots limpiadores o la gente del alrededor.

“Lo sé, pero me molesta que nuestra área se considere de las más inseguras; los criminales pasan más tiempo por nuestra zona que por muchas otras, incrementando nuestro trabajo inevitablemente”.

“Sí, es verdad, pero no se puede evitar, tenemos horarios desordenados y no somos muchos para hacer rotaciones significativas”. Elena tenía toda la razón; la falta de personal en su área era un problema, pero ahora venía otro aliado, seguramente. “Solo espero que el nuevo recluta pueda trabajar correctamente y nos consiga seguir el ritmo”.

La llamada a su jefe por parte del administrador es una clara prueba del problema. Si le pregunto sobre si estaba realmente seguro de querer tenerlo en su grupo, es porque debe ser alguien con un historial problemático, algo que no es raro; muchas veces priorizan la fuerza que la inteligencia para este trabajo, haciéndolos difíciles de tratar.

Pensar que ningún otro grupo lo quiso tener con ellos es la prueba innegable de que es una persona problemática.

“Mientras funcione como niño de los recados, estará bien, no me molesta ese punto, solo espero que guarde respeto a su superior; si critica mi altura, lo morderé”.

“Tienes razón, Sara, aunque lo peor es no saber ni siquiera si es chico o chica, mínimo su nombre. Espero que sí es un chico, no sea como Jaime”.

Ambas chicas imaginaron a 2 hombres arrodillados dándoles premios por errores distintos, una imagen lo suficientemente aterradora como para casi hacerlas sentir que debían dejar sus cargos, pero luego suspiraron al darse cuenta de que no lo podían hacer.

Elena miró a su pequeña compañera y luego observó al cielo celeste del mediodía.

“Sara, ¿tu madre te ha llamado?”. Cuando ella lo pregunta, Sara mira al suelo un momento para asentir junto a un suspiro.

“Sí, pero es lo mismo de siempre, mi madre me pide videollamada y no importa qué ropa ocupe, siempre se nota mi baja estatura, lo que termina con ella diciéndome que deje esta isla y el trabajo, que no le hace bien a mi cuerpo, pero….. ¿Qué demonios le puede hacer bien?”

Elena sólo miró cómo Sara se frustraba. Su altura y cuerpo la acomplejan, incluso la hicieron sentir que nunca podría volver a crecer, ya que según muchos registros, la mujer deja de crecer a los 16 o 17, marcándole a Sara que está en la recta final, pero no es que no pueda crecer, sino que lo hace a un ritmo más lento que la gente normal.

Lo pudieron averiguar por las etapas de desarrollo que tuvo Sara, pero su bajo crecimiento parece estar asociado a un implante que pusieron en su cerebro a los 5 años para de esta manera manejar las esferas que orbitan a su alrededor.

La operación no solo fue riesgosa, sino que vino acompañada de todo un tratamiento médico que afecta su cuerpo.

Elena miró a su pequeña compañera y entendió que su familia se preocupe tanto, aunque no es solo por ella; mucha gente teme por la seguridad de los jóvenes.

Resulta que al exterior de la isla se conoce un poco el trabajo de estas chicas y se considera que este lugar que tiene a jóvenes peleando por la seguridad es un sistema de explotación infantil, pero la verdad es que, si bien puede ser visto de esa forma, la gente como Jaime, que ya es adulta, tiene problemas para poder desarrollar un gran potencial con los OMAS; la explicación científica es el crecimiento cerebral.

Se necesita que la persona desarrolle su cerebro con la nueva estructura, para que no lo sienta como un sistema anormal del cuerpo, así que es recomendable iniciar con el tratamiento de un OMA antes de los 18 años.

Elena, por otro lado, tiene unos guantes que se ajustan a sus manos para permitir traspasar la corriente eléctrica de su cerebro como respuesta a los objetos que toca, permitiendo una conexión precisa con la tecnología, un tipo de OMA que no fue tan dañino para su cerebro o cuerpo como Sara u otros que lo desarrollaron a muy corta edad. Aun así, Elena debió tener una gran sesión de práctica para poder acostumbrarse a cómo usar los guantes.

Esto significa que se utilizan a niños, porque si quieren hacer funcionar un OMA, deben pasar 1 o 2 años en el cuerpo de un usuario con el cerebro aún sin desarrollar completamente, lo que vuelve a las personas mayores de 18 años usuarios difíciles para desarrollar correctamente los OMAS con habilidades particulares, pero esto solo causó problemas para muchos; los niños siguen siendo niños, no es raro que muchos se envicien en el poder y los usen para su propio beneficio.

Elena miró a los alrededores. Parece muy simple, pero si te fijas, puedes ver a muchos jóvenes con rostros altaneros, pues además de ser una ciudad que le da protección a la compañía OMA, es una ciudad llena de escuelas. Los niños de orfanatos son tomados de todo el mundo y enviados a este lugar para darles un “hogar y buena educación”, pero eso es mentira; todos en este lugar están siendo usados como conejillos de indias y el deber del centro de justicia es eliminar a los experimentos problemáticos.

Muchos saben la verdad, pero nadie hace nada. Cada día que pasa, los jóvenes adquieren un arma, la saben usar y experimentan con ella. En el fondo, Elena sabe que solo es cuestión de tiempo hasta que esta ciudad se destruya a sí misma, pero los muy altos mandos tienen sus propias ideas; no sería de extrañar que tengan planes de contingencia.

Todos dicen que posiblemente esta ciudad resguarda las armas que pueden destruir el mundo y eso quizás no está lejos de la realidad. Es posible que las armas construidas para proteger a esta compañía sean usadas con el mundo exterior. Si esa es la realidad, entonces el centro de justicia es el villano y los países extranjeros que intentan meterse para destruirlo serían los héroes, pero no es algo que se pueda decir muy abiertamente.

“Código rojo, código rojo, tenemos un vehículo con cargamento peligroso moviéndose a su área, repito, vehículo con cargamento peligroso en su área”.

Sara y Elena escuchan la señal que se les mandó al celular, pues parece que en otra área se escapó un problema que les toca a ellas solucionar.

Si bien ambas no están seguras de si las decisiones de trabajar en esta ciudad son las correctas, ya le tienen mucho cariño a la isla como para abandonarla tan pronto y también existe otra razón.

“Vamos, este trabajo es desgastante, pero el sueldo es muy agradable; quiero comprarme el nuevo juego que salió”.

“Sí, mi ropa no se pagará sola”.

Sara y Elena se levantan con una sonrisa, pues las emergencias son pagadas como un extra, algo que a ellas les encanta.

————————————————————————————————–

El camión se encontraba conduciendo a una velocidad específica mientras pasaba por todas las calles sin detenerse en ningún segundo.

Este camión era perseguido por un vehículo volador parecido a un animal llamado “manta gigante”, el cual es conducido por un joven de cabello verde y aretes negros con una forma de cuchillo en la punta.

El joven tenía el brazalete verde igual que Sara y Elena, junto con una ropa escolar, lo que significa que forma parte del grupo encargado de la seguridad en la ciudad.

El camión dobla con rapidez una calle y el vehículo volador lo trata de seguir igual de rápido, pero es inevitable que se quede atrás si su contrincante tiene una mejor reacción al doblar.

“Oye, concéntrate y muévete cerca de ellos”. Un chico de cabello rojo y puntiagudo estaba sentado detrás del joven de cabello verde, el cual frunció el ceño al escuchar el comentario de su colega de trabajo.

“Cristian, no puedo acercarme así, no es fácil doblar las calles para alcanzarlos a esta velocidad sin chocar con un poste”.

“No des excusas de porquería, Daniel, vuela para pasar por encima de las calles y casas”.

“¿Eres idiota? Aun tengo que esquivar edificios y eso no es acercarse. ¿Puedes siquiera darles desde esa distancia? Al final tendría que descender y eso nos regresa a las mismas”.

“……”, el joven de cabello rojo se quedó callado al tratar de analizar, solo para chasquear la lengua, “Qué inútil eres, les daré desde aquí”. Al final Cristian desistió para tratar de disparar a esa distancia.

Ambos eran los únicos que quedaban en la persecución; Daniel con su vehículo era el único capaz de seguirles el paso y el animal metálico volador solo podía llevar a 2 personas cómodamente.

Cristian apuntó su brazo derecho y la piel de su brazo era metálica, con líneas que indicaban las separaciones, muy parecido a los brazos de una marioneta, pero este comenzó a moverse y se transformó en un cañón que apuntó sin miedo a sus enemigos. Luego de unos segundos se ajustó el disparo; este le dio al camión directamente en la parte trasera, pero solo una marca en la lata.

“Necesito acercarme o no podré hacerle tanto daño como quiero. Vamos, muévete”.

“Demonios, ¿por qué no disparas a las ruedas?”

Cristian lo instigó para que se acercara y Daniel trató de conducir rápido a regañadientes.

Cristian apunta, pero de la nada el camión se mete en un callejón donde entró justo en el espacio.

“Estos idiotas hicieron su tarea”, Cristian lo suponía; ellos debieron planear la ruta de escape con mucha anterioridad, calculando el ancho del camión y las calles donde podían meterse para escapar.

En su territorio se desarrolló una venta ilegal de armas; parecía que alguien de la compañía vendía materiales cerca de su área, así que lo investigaron. El resultado no fue solo una venta, incluso tomaron todo el material posible y huyeron con rapidez luego de matar al contrabandista para eliminar testigos. Este comportamiento indica que todo el tiempo tuvieron la intención de huir rápido.

Daniel mira el espacio del callejón y se mete, quedando casi justo en el ancho; perderlo de vista ahora se volvería un error imposible de perdonar, posiblemente la persecución fallaría si lo hacían.

Cristian trata de apuntar y ve cómo la puerta trasera del camión se abre, mostrando un hombre con un arma parecida a un lanza cohetes en las manos.

“¡Esquiva!”, Cristian gritó rápido, pero Danial frunció el ceño.

“No puedo”. El espacio del callejón donde se metieron era muy estrecho; eso supone que la idea del callejón fue para acabar con sus perseguidores en un área donde no pudieran esquivar.

El hombre del camión jaló el gatillo y el disparo le llegó al vehículo volador, que terminó perdiendo el rumbo y chocó con las paredes para estrellarse contra el suelo con fuerza luego de una serie de golpes y giros.

El hombre sonríe y luego festeja con sus compañeros dentro del camión mientras no disminuyen la velocidad, incluso sin cambiar de rumbo a su destino, para luego reincorporarse con otros vehículos llegando a una nueva calle.

“Sí, se nota que son gente experimentada”.

“Seguirlos no será fácil, ¿qué piensas, Sara?”, Elena preguntó mientras la pequeña chica pensaba con una mano apoyándose el mentón.

“Nada es imposible para mí”. Sara sonrió y miró con atención la distancia que tenía a su objetivo junto a pensar en el método que debería usar para acercarse.

Sara y Elena estaban subidas en la azotea de un gran edificio mirando lo que ocurrió desde arriba; la mirada de ambas se dirige del callejón a los chicos que estaban sudando frío detrás de ellas, pues antes de que el disparo llegará, ellos alcanzaron a ser sacados por Sara usando sus esferas.

“Ustedes esperen aquí, nosotras nos encargamos”, Elena les dijo esas palabras antes de ser absorbida junto a Sara por una esfera. Cristian apretó el puño mientras vio a su compañero que no se movía, así que lo agarró y lo empezó a arrastrar, pues tenían que bajar para tomar el vehículo, ver si estaba en funcionamiento e ir a ayudarlas.

“Qué vergonzoso que ellas tuvieran el deber de salvarnos; no podemos cometer más fallos”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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