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La isla de Caterus - Capítulo 3

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Capítulo 3: Capítulo 2: La primera lucha.

El camión no disminuye su velocidad, pero tampoco acelera, se queda a una velocidad prudente para poder moverse por las calles usando las luces verdes y doblando las curvas sin problemas.

Como resultado de la pérdida de sus seguidores en el vehículo, los hombres parecieron muy felices, especialmente los 5 que estaban adentro del camión en la zona trasera junto a la puerta abierta mirando el exterior, todo mientras el conductor seguía sin detenerse.

“¿Eh?”, uno de los hombres se dio cuenta de algo y de la nada levantó su mano para apuntar al cielo, lo que estaba ahí detuvo las celebraciones, pues no sabían cómo tomar lo ocurrido de la mejor manera posible.

“¿Qué demonios?”, un sudor frío pasó por su frente, pues había 2 chicas que estaban cayendo del cielo.

Sara y Elena estaban tomadas de las manos en el aire para luego desaparecer de la vista de todos, pues se teletransportan a otra zona más al frente.

Sara usaba las esferas para hacerlas avanzar en conjunto mientras se teletransportan entre ellas, para de esta manera desplazarse sin sufrir de la gravedad, pues eran regresadas al aire antes de simplemente ser afectadas por la caída.

Era un espectáculo alucinante ver a 2 chicas tomadas de las manos desaparecer y aparecer nuevamente en otro lado en una secuencia continua, incluso la gente de los alrededores se mostró asombrada y los hombres aún más al ver que se acercaban cada vez más rápido a su ubicación.

Ellas estaban mostrando una imagen imparable para cualquiera al exterior, pero incluso estas chicas tenían sus propios problemas en el avance.

“Sara, me estoy mareando”, Elena estaba agarrada a Sara, pero tenía los ojos desenfocados, pues su imagen, sentidos y percepciones cambian continuamente, un efecto secundario de la teletransportación continua, algo que claramente desorienta a cualquiera, hasta un punto en que deja de ser tolerable para la gente normal.

“Acostumbrate, solo serena tu mente y no lo pienses tanto”, Sara lo dijo sin perder de vista el objetivo, pero Elena se notaba que estaba comenzando a cambiar de color.

“Es fácil decirlo para alguien que lo usa diariamente”, para poder usarlos sin problema, es necesario usarlo en sí misma una cantidad tan absurda de veces que causen una costumbre a la sensación.

“Eli, consentrate, necesito que cambies los semaforos de color para de esa manera detenerlos”, Sara le golpeo la cara a su amiga con una mano mientras trataba de que ella trabajara en su estado actual.

Elena fue golpeada y zarandeada, pero eso no mejoró su estado, para ser más realista, se esforzó más en pensar, lo que solo la hacía sentir peor.

“Eso no funcionara, dudo que se detengan por una luz roja, además, cambiar los semaforos de color causaria accidentes, los autos que choquen contra el camión serian hechos polvo”, un camión a esa velocidad haria añicos un auto promedio, necesitarian otro camión para ir en contra, minimo para curvar su rumbo, pero eso puede causar más accidentes en zona publica, por lo que no es una opción segura.

Sara apretó su comunicador en la oreja en busca de que alguien respondiera para funcionar de ayuda, un movimiento ineficiente puede ser un grave problema futuro.

Cuando puso su comunicador en modo “búsqueda”, este no se encontró con nadie, lo que solo era un estrés mayor para ella; al menos así fue hasta que conectó con una persona.

“Hola, Jaime, a su servicio. Oye, Sara, ya descubrí el nombre del nuevo integrante, es…”

“Jaime, estás en medio de la línea y estamos en algo, así que pide ayuda, tenemos un camión con armamento altamente peligroso en nuestra zona”.

“Sí, estoy siguiéndolas con las cámaras y estamos bloqueando todas las áreas que puedan ser usadas para escapar, aunque no negaré que la barricada para detenerlos puede salir con muchos heridos en el medio”.

“Eso quiere decir que debemos pararlos nosotras”.

“Estamos tratando de evacuar algunas áreas; cuando lleguen a estas, serán detenidos con fuerza, pero existe la posibilidad de que los maleantes del interior busquen pelea con esas armas. ¿Crees que puedes neutralizarlos?”

“No me gusta, pero lo entiendo”.

Sara suspira molesta y luego entiende que no le queda de otra que un movimiento agresivo.

Sara usó una teletransportación mientras se acercaba por 2 direcciones usando las esferas. Sería algo difícil de hacer, pero Sara era una experta en el manejo de sus herramientas. Por lo tanto, una esfera se introduce al interior del camión por la puerta trasera que aún estaba abierta y esta expulsa a las chicas que se llevaron las miradas atónitas de los hombres.

Una vez que las chicas están dentro, Sara muestra su brazalete mientras sus esferas orbitan alrededor de ella.

“Somos representantes del centro de justicia, están bajo arresto”. La pequeña altura de Sara no parecía tan intimidante para los hombres, más cuando su compañera se puso de rodillas para casi vomitar.

La cara seria de Sara se mantenía en alto, pero luego su amiga se acurrucó en el suelo.

“Te relevo del cargo”.

“¡No te duermas aquí!”. Los hombres apuntaron sus armas a las chicas y Sara teletransporta a Elena lejos de las balas, haciéndola caer en una esquina del camión desde un metro de altura y sacudiéndola para despertar.

Sin apoyo de nadie, Sara corre entre los hombres y luego todos la apuntan a ella.

Una esfera se pone entre ella y las balas; haciendo que estas terminan siendo absorbidas y luego la otra esfera expulsando las balas.

Los disparos aparecieron desde otra dirección y las piernas de unos 3 hombres fueron perforadas.

Esto dejó en claro que luchar en contra de ella no sería trabajo fácil; las armas a distancia no eran seguras.

“Eres una alimaña molesta”, un hombre mucho más musculoso y cicatrizado agarró su arma para luego intentar golpear a Sara.

Una de las esferas se quedó cerca de Elena y esta absorbió a una persona para luego mandarla al frente de Sara. El sujeto apareció y fue golpeado por el hombre con el arma.

Sara estaba usando a la gente como escudo y el hombre musculoso miró a sus compañeros que estaban derrotados, un problema que estaba escalando a muchos niveles.

“¿Cuánto nos falta para llegar a la estación de trenes?”, el hombre preguntó al chofer y este se demoró un poco en responder.

“Estamos cerca, pronto llegaremos a la plaza y luego está la estación”.

“Entonces impacta el lugar sin miedo”. Sara los escuchó y quedó claro que pensaban escapar usando un tren; quizás lo pensaban tomar a la fuerza como los terroristas que eran, aunque Jaime ya debe estar evacuando los trenes y negando sus movimientos; el escape era imposible para ellos.

Pero no podía decirlo; si cambiaban de ruta, entonces estarían en problemas.

Moviéndose en el vehículo, Sara no lo pierde de vista, pues la persona mostraba ser alguien experimentado en la lucha; intentar acercar sus esferas sin cuidado podría ponerla en una desventaja.

Miro a Elena y ella parece que recién se está recuperando de toda la crisis anterior.

“Imagino que no existe problema en probar las nuevas armas; debemos comprobar qué tan buenas son”. El hombre agarró un objeto envuelto en una tela y, al sacarla mostró qué era, Sara abrió los ojos de sorpresa cuando ve el arma apuntarla, pero el hombre solo mantiene su sonrisa. “Muere”.

El objeto en sus manos era una ametralladora gigante y ella usa la esfera para cubrirse cuando el arma dispara una tonelada de balas por segundo.

Su otra esfera expulsó las balas, pero el hombre se movió sin problemas, así que Sara no podía darle.

Mientras la ametralladora disparaba, Sara no era capaz de ver bien; todo el lugar se llenaba de un sonido que casi le rompió los tímpanos, aún si se tapaba las orejas.

Cada disparo emite incluso una luz que ciega a Sara; a este paso, el hombre se movería rápido a algún lado y Sara no tendría ángulo para protegerse.

La situación era muy problemática, así que pensó un poco y luego desistió con algo agresivo.

La segunda esfera cambió su puntería, no para expulsar las balas al hombre, sino en dirección a las ruedas del camión.

Las balas atravesaron la lata al interior del camión y luego despedazaron una rueda, creando una sacudida fuerte que hizo al hombre caer y golpearse con la pared interna del camión.

El vehículo dobló la esquina rápido y el hombre ahora se azotó contra el otro lado del camión. Sara entendió que todo esto se iría al diablo, así que una de sus esferas escapó del camión y Elena fue teletransportada al exterior.

Sara se acercó a la puerta del camión y se tiró al exterior rodando mientras el camión seguía en movimiento y perdiendo el control.

Lo último que la chica escucha es cómo el camión se azota contra una tienda y ella trata de mirar a lo lejos.

Sara quedó en mitad de la calle y el camión era un desastre; al frente, se encontraba enterrado en una pared y todo era un caos alrededor.

La joven se intentó levantar, pero no pudo; se percató tarde de que una bala atravesó su pierna; la adrenalina detuvo el dolor, pero ahora que estaba en el suelo, ya no podía moverla más.

Trato de pensar en qué hacer ahora, pero un poco tiempo después escuchó el movimiento del carro.

Con agotamiento, el hombre musculoso salió del carro envuelto en sangre; debió ser golpeado por el choque, pero se levantó y miró a Sara con enojo mientras arrastraba su ametralladora.

“Maldita mocosa”, él se movió con dificultad y Sara trata de correr, pero su pierna no está funcional.

El miedo no le permitió pensar y luego ve a una persona correr pasando por su lado para ir al frente.

Elena corrió y llegó donde el hombre, tocando la ametralladora con las manos y luego inutilizándola, pues los guantes de Elena eran capaces de desactivar cualquier objeto tecnológico a su alcance.

Esto sorprendió al hombre y más cuando la chica lo agarra del brazo y lo levanta por encima de ella.

Con un movimiento ella lo lanza y azota contra el suelo, dejándolo inconsciente y terminando con el trabajo.

Elena era muchas cosas y una de ellas era ser una experta en el combate cuerpo a cuerpo, lo que solo termina con un suspiro de alivio saliendo de la boca de Sara.

Para este segundo parece que ya todo se controló, pero luego escuchan a un niño llorar.

Esto las alertó y Sara se dio cuenta del suelo, pues en la calle cercana al camión había una mancha de sangre; eso significaba que alguien había sido atropellado.

Con pánico, Sara acerca una de sus esferas al camión y otra a ella, todo con la intención de teletransportarse.

En su estado actual no era capaz de caminar, así que solo rompe una tela de su brazo y detiene el sangrado amarrándola en su pierna, esperando a que esto aguante hasta que llegue al hospital.

Elena fue rápida y se movió entre los escombros del camión para revisar quién estaba ahí.

El conductor estaba sangrando al interior, pero tenía baja prioridad; todos al interior eran criminales. Sara fue realista; los civiles eran lo primero en su cabeza, los códigos morales no funcionaban en estos delincuentes; para ella solo eran una peste.

Se teletransportó al lado del camión y usa sus esferas para teletransportar parte de los escombros lejos del lugar, esperando a que la persona al interior aún viviera.

Lamentablemente, en la cabeza de Sara y Elena, las posibilidades eran mínimas, pero no querían dar marcha atrás mientras aún existiera una posibilidad.

Escombros y escombros eran sacados y las chicas se frustraban; esto era una molestia, no podían creer que existiera tanto y cada segundo era más tenso que el otro.

Elena miró abajo de todo y luego se percató de algo que la dejó sudando frío.

“¿Qué pasa?”, Sara no podía pararse, menos trabajar sin una guía, ya que no podía ver qué pasaba.

“Es…… Es una niña”. Sara apretó el puño cuando escuchó a Elena, pues el golpe seguro la despedazó. “Ella… está entera”.

Sara se sorprendió y luego movió una de sus esferas.

“¿Puedes sacarla? Necesito que guíes la herramienta”.

Elena tomó la esfera y con cuidado la acercó a la niña.

Sara usó su herramienta y la teletransportó a su lado; ella tenía un vestido simple lleno de sangre, pero aún respiraba.

“¿Dónde están las heridas?”, la cantidad de sangre en sus prendas y el suelo no coinciden; debería estar despedazada, pero no era así, solo tiene una pequeña herida en la frente.

Lo entendió luego de ver a la niña y a Elena que aún miraba los escombros.

“¿Alguien más está ahí?”

“Es un joven, su cuerpo está roto, yo…… no creo que esté con vida”. Elena habló dolida y luego abrió los ojos de sorpresa; algo está pasando. “¿Estás consciente?”

————————————————————————————————–

Después del golpe no puedo recordar nada, pero sí soy consciente de una cosa: me duele todo el cuerpo.

El dolor es indescriptible, pero eso solo demuestra una cosa: aún estoy con vida.

Yo debería estar protegiendo a la niña en mis brazos, pero dejé de sentirla; esta falta hizo que todo mi ser se alertara de que algo pasaba.

Abro los ojos con dificultad y solo puedo ver un brillo fuerte venir de arriba; alguien estaba ahí, solo pude ver su silueta, su largo cabello se movía con el viento y casi pude imaginar que tenía el cabello rosa con mechones dorados.

“¿Mamá?”, le pregunté dudoso y la silueta me miró con sorpresa.

“¿Estás consciente?”, ella habló y no reconocí el tono, no era la persona que imaginaba.

Afino mi visión y la chica tenía lentes con el cabello negro, diferente a la persona en mis recuerdos.

“¿Quién eres?”

“No puede ser, estás vivo… espera, por favor espera, vamos a mover los escombros y te sacaremos”. Miro alrededor y estoy rodeado de objetos que aplastan mi cuerpo, pero no encuentro lo que debería estar aquí.

“¿Dónde está la niña?”, ella debería de estar aquí; recibí el golpe por ella y la cubrí con mi cuerpo.

“Ella ya está a salvo, así que, por favor, no te alteres y déjanos trabajar”.

Estaba a salvo… eso era un alivio; solté un suspiro y respiré profundo. Mi brazo estaba roto, así que me concentro en él y luego lo estiro al exterior.

La chica se asustó al verme sacar el brazo y luego usarlo para apoyarme; hago fuerza y comienzo a salir por mi cuenta.

“¡Espera, espera, espera, te romperás el cuerpo!”

“¡¿Qué diablos está haciendo?!”, se escuchó la voz de una chica solo que un poco más infantil que la joven que entró en pánico mientras me miraba, pero las ignoré y salgo de a poco.

Me mentalizo con el dolor; mis piernas y brazo giran en posiciones incorrectas, pero de igual manera respiro y sigo haciendo fuerza para salir.

La chica tenía miedo de tocarme, así que comenzó a mover los escombros de un lado a otro con rapidez y luego veo una esfera llegar a mi cabeza.

“¿Qué es esta…?”, traté de preguntar, pero luego mi visión se distorsionó y golpeó el suelo libre de la zona de escombros.

¡¿Qué diablos fue eso?! Se sintió raro, fue una experiencia única, me siento demasiado desorientado, fue como un parque de diversiones.

“¡¿Qué clase de lunático eres?! No fastidies nuestro trabajo”.

“Sara, tranquila, lo dejaste caer de una distancia algo alta; está lastimado”.

“Los tontos necesitan disciplina; si pudo moverse hasta sacar su parte superior del hoyo, quizás no estaba tan herido”.

La chica habló mientras yo tenía la cabeza enterrada en el suelo y me comienzo a levantar con dificultad.

Sacudo la cabeza y puedo sentir lo desorientado que aún estoy con todo esto.

“Im… imposible, yo lo vi, tenías las extremidades rotas, ¿cómo es que tú…?”, la chica de antes me miró como si viera algo tétrico, pues estaba de pie y luego observó mi brazo izquierdo. Este se encontraba roto, pero me concentro un poco y luego se mueve para acomodarse en la posición correcta, sanándose continuamente. “Esto es……., ¿una habilidad de sanación?”

Miro a los alrededores; parece que la gente se acumula y luego me percato de una joven. Esta se encontraba de rodillas con sangre en su pierna, pero lo más raro en ella es su cabello rosa con mechones dorados…; aun así, trato de ignorarlo para apuntar al problema.

“Estás herida”.

“Eres la persona menos indicada para decirlo, ¿siquiera te estás mirando?”, yo me percato de que todas mis prendas están rotas y con sangre, pero no siento que tenga heridas graves ahora mismo.

“No es la gran cosa”, dije eso y me acerqué a la chica lastimada, tomó su pierna y la revisó.

“Oye, oye, ¿qué haces?, maldito pervertido”.

“Tenemos que tratarte”.

“Dejame…… Auch”, golpeó su frente con un pequeño golpe de karate y cuando volvió a replicar, le dio otro pequeño golpe.

“Las niñas buenas obedecen; pórtate bien, esto será rápido; luego te compro un dulce”.

“Qué descarado, no eres mi padre, no me trates como una niña”.

“Entonces compórtate como una adulta”.

“…….”, se quedó callada y luego me percato de lo sucedido.

Esta chica recibió 2 disparos; uno atravesó su pierna y el otro parece estar incrustado en su hueso, directamente en la tibia.

Abro el bolso de mi cintura y sacó todo un estuche con herramientas médicas. Agradezco que mi bolso sea como un gran cojín de espuma en el interior; nada se rompió.

Saco un poco de agua, lavo mis manos y luego limpio mi bisturí con un poco de alcohol. Observo que su pierna estaba amarrada con una tela que sacó de su brazo; es ruda, se nota, muchas estarían llorando de dolor ahora mismo.

“Hiciste un buen trabajo para detener el sangrado y no llorar; te inyectaré un calmante para que no te duela la extracción”.

Sacó una jeringa con un líquido y lo preparó para inyectarla.

La joven no tuvo tiempo de molestarse; todo fue tan rápido que no era capaz de comprender lo que pasaba.

Uso el bisturí para cortar y luego introduzco mis pinzas para extraer la bala; terminó con eso y me muerdo la mano hasta que salga sangre.

Las chicas me vieron con los ojos bien abiertos y luego se percataron de que mi sangre no chorreaba como tal; quedó en el aire mientras se unía a mi cuerpo.

Los hilos de mi sangre entraron en la herida de la chica y lentamente su herida comenzó a cerrarse.

No parecía que las chicas esperaran que algo así pasara; incluso se quedaron sin palabras por lo rápido que esta herida se estaba sanando.

Terminé con el tratamiento luego de unos minutos y toda la pierna de la chica estaba sana.

“¿Alguien más necesita ayuda?”, lo pregunté y la chica de cabello negro miró a la niña que salvé del choque.

Me acerqué a ella, pero no era mucho, solo un corte en la frente; puede que quedara inconsciente por el susto.

Sanó su herida y luego un niño llegó para abrazarla, pues era el hermano y, en poco tiempo, ella despertó para retirarse. Para este segundo, grupos de oficiales estaban llegando y trajeron una grúa para llevarse el camión junto a la gente del interior, pues parecían ser criminales.

Uno de ellos era algo musculoso y miro en nuestra dirección frunciendo el ceño, solo espero no toparme con ellos en otro momento.

“¿Estás bien?”, la joven de cabello negro le preguntó a la chica que revisaba su pierna.

“Sí, estoy bien, se siente como si nada hubiera pasado”, lo dijo sin tanta emoción y luego me miró, pero yo estaba concentrado en otra cosa.

“¿Esa es la unidad de justicia especial?”, apuntó a los oficiales que se llevaban a los criminales; eran reconocidos por su trabajo. Escuché que son la élite de la élite.

“Sí, lo son”.

“Se ven increíbles, no pensé que interactuaría con ellos cuando apenas llegó a la ciudad”, lo dije emocionado y las jóvenes levantaron el pecho en orgullo……, bueno, por lo que puedo ver, solo una puede presumir el pecho.

Ellas sonrieron y luego mostraron un brazalete con el símbolo de la ciudad; al parecer a toda la gente le gusta ese logo.

Miro un poco a la gente y me percato de que los oficiales tienen un brazalete igual.

Oh, ya lo entiendo.

“¿Ustedes también son fanáticas de ellos?”

Ellas abrieron la boca en asombro; asumo que no esperaban mi comentario.

“Qué grosero, no somos fans, somos miembros de esta organización”, la chica más pequeña habló y yo levanté una ceja con escepticismo. “¡No te atrevas a mirarme así!, soy muy capaz, yo derroté a todos esos idiotas, ¡yo ocasioné todo esto!”

Lo dijo con orgullo y una gran sonrisa, para que luego una parte de la pared cercana se cayera y luego la mire.

“¿También que me chocaran?”

“Auch”, ella se tocó el pecho como si hubiera sido herida, pues tomar el crédito es tanto de las cosas buenas como malas.

Podría criticarlas, pero desistí de esa idea y luego saqué mi mapa, pues estoy algo perdido.

“¿Serían tan amables de ayudarme? Quiero llegar a una zona”. Ellas me miraron un poco y luego observaron el mapa con dudas.

“¿Estás seguro de que quieres ir ahí?”, la joven de cabello oscuro me preguntó y yo asentí.

“¿Qué necesitas de la sede central de la compañía O.M.A?”, la chica pequeña preguntó y yo sonreí mientras me tocaba el pecho.

“Eso es claro, vine a esta ciudad para convertirme en un miembro de la unidad de justicia especial, soy parte de los nuevos miembros registrados”.

Las jóvenes se miraron entre ellas y luego fueron ellas las que levantaron una ceja con escepticismo.

Sí, duele su duda y creo que es justo; les hice lo mismo, pero mucho de eso, antes de ir a esa sede, necesito atender algunos problemas.

“¿Serían tan amables de enseñarme una tienda de ropa? No puedo ir con este aspecto”. En teoría, es mi entrevista de trabajo; no es bueno fallar.

————————————————————————————————–

“Esto es muy aburrido y lento, Eli, ¿puedes cambiar las luces y hacer que pasemos rápido?”. Sara miró a su compañera para luego proponer una idea que era… ¿ilegal?, imagino que algo así sería un desastre.

“No, Sara, no lo haré; crearíamos un problema, lo que menos quiero es un segundo choque”.

“Vamos, aquí tenemos un novato con agallas, seguro es resistente”. La pequeña chica de cabello rosa con mechones rubios me miró unos segundos cuando lo dijo.

Esta chica es Sara y se nota que era algo infantil, pero tiene sus momentos; incluso me mira un poco seria, seguro que para ver mis reacciones y saber si su comentario me molestó, pues recibí un choque hace poco.

Posiblemente es alguien a quien le gusta jugar con el límite y está viendo si me altera su comentario…, pero no siento nada en realidad.

“No seas grosera, Sara”.

“Bueno, en ese caso, ¿qué pasa si nos teletransportamos? Puedo hacernos cruzar rápido”.

“Las calles se hicieron por una razón, ya relájate”. Sara trata de ser muy imperativa, pero Elena es todo lo contrario, son como los 2 lados de una moneda.

Elena, la chica de lentes, cabello negro y tomado con un cintillo, miraba en todas las direcciones mientras esperaba la luz verde.

“Vamos, Eli, es una calle en un solo sentido”.

“Una nunca puede estar lo suficientemente preparada”.

Vaya, eso sonó como comentario del tercer mundo; allá uno nunca sabe cuándo puede aparecer un auto en línea contraria.

Miro mis prendas; son de color negro y muy parecidas a la anterior que tenía, solo que tienen el logotipo de la ciudad en grande.

Me siento mucho más en orden que antes; quizás ya soy alguien de la ciudad.

La luz cambia a verde y cruzamos la calle; una señora vendía panchitos, así que le compré uno junto a un jugo y luego seguí a las chicas.

“¿Esta área es suya?”, ellas asintieron a mi pregunta, pues se nota que están encargadas de cuidar a mucha gente alrededor.

“Sí, es una zona amplia, pero podemos aguantar nosotras 2”. Sara habló y yo me sorprendí.

“¿Solo las 2?, ¿no tienen ayuda?”

“Bueno, podríamos pedirlo, pero sería algo vergonzoso y nunca podemos reclutar nuevos miembros en los días particulares”. Elena agachó la cabeza cansada y puedo imaginarme que esto es algo difícil; la zona es amplia.

Terminé de comer y luego boté los restos a un basurero, saqué mi billetera y compré un tutifruti.

Sara me miró y levantó la ceja con dudas.

“¿Algún momento dejarás de comer?”

“Lo veo difícil”, lo dije con honestidad; era importante para mí comer. “Puedo regenerar partes de mi cuerpo, pero no puedo crear materia de la nada; necesito comida para reponerme. Ahora mismo solo estoy de pie, por suerte; es necesaria mucha comida para recuperar la sangre que perdí por el golpe”.

“……. Entiendo, ¿quieres algo más?”. Sara se encogió de hombros y me ofreció algo, así que apunto a un choripán que estaban vendiendo.

“Quiero uno”.

“Qué descarado, al menos termínate lo que tienes en la mano; además, por cortesía no deberías haber aceptado”.

“A caballo regalado no se le miran los dientes”.

Elena se rio un poco y luego Sara se acercó a la tienda para comprar 3; seguro que le dio hambre también.

Nos sentamos a comer y descansar un poco; con cada cosa que comía, podía sentir menos dolor, cosa que era una maravilla.

“Ahora que lo pienso, tienes una habilidad……, muy particular”, Elena habló y Sara asintió.

“¿Lo crees?”, no pienso que fuera tan increíble; Sara podía teletransportarse y Elena tiene control sobre toda la tecnología; ambas son invencibles dependiendo de las situaciones en que se encuentren.

“Sí, tu habilidad es rara”, Sara no tuvo pelos en la lengua y dijo lo que quería. “El tema radica en que conocemos a gente que puede sanar a otra; no es antinatural, pero nunca vimos a alguien sanar heridas tan graves”.

¿Es eso lo que les incomoda?

“Además, la gente puede sanar a otras, pero es la primera vez que conozco a alguien con la capacidad de sanarse a sí mismo”.

“¿No existe aquí gente que lo pueda hacer?”

“No, es muy bizarro”. Sara lo dijo mientras comía un poco de su comida, pues se notaba que la idea de sanarse como lo hice podía llegar a ser aberrante.

“Ahora que lo pienso, ¿dijiste que acabaste de llegar a la ciudad?”, Elena recordó algo y me preguntó, así que asentí.

“Es correcto, hace menos de una hora me bajé del tren; vengo de los países fuera de la isla”.

Sara me miró de forma interrogativa y luego observó todo mi cuerpo.

“¿Cómo alguien del exterior tiene un O.M.A.?”

“¿O.M.A.?”

“Me refiero a un órgano de mejora y apoyo artificial, ¿no sabes algo tan básico?”. Sara lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo, cosa que me hizo sentir raro; no recuerdo haberlo oído antes.

Elena entendía que un problema estaba aquí y me miró con seriedad.

“Oye, ¿siquiera tienes un O.M.A.?” Cuando me lo preguntó, comencé a rebuscar en mi cuerpo, pero no tengo nada o al menos eso creo.

“No, imposible, es ilógico que alguien sin O.M.A. pueda hacer algo como sanarse o mostrar una habilidad particular”. Las palabras de Sara me preocuparon, así que comencé a desabotonar mi camisa para revisarme. “¡Alto ahí!”

Sara me miró sorprendida, incluso un poco roja.

“¿Qué haces desvistiéndote frente a una dama como yo?”

“¿Dama?”, pregunté por inercia. ¿Entra en la categoría de dama? ¿Qué es una dama en primer lugar? Aún parece una niña.

“Insolente, para que lo sepas, tengo 16 años”, lo dijo sin rodeos y la miró dudoso para luego ver a Elena asentir.

¿Es de verdad?

“¿Por qué dudas de mis palabras? No tienes permitido burlarte de mí, aún no te entrego esa confianza. ¿Sabes qué? Al diablo, desde aquí se puede ver el edificio de la compañía, así que sigue tu trayecto solo, adiós”. Ella se enojó y se alejó de nosotros mientras Elena la seguía preocupada. “¡No quiero volver a verte en mi territorio!”, ella me dio un último grito y me despedí con la mano.

“Hasta luego”.

“¡Ah!”, parece que mi falta de reacción la molesta y luego comenzó a correr mientras es seguida por su compañera.

Son un par muy particular, pero no estoy molesto por su actitud; quizás solo está acomplejada con su tamaño.

“¿Tiene 16?”, parece de 13 o 14; me sorprende que tengamos la misma edad. No es de extrañar que ese tema la altere tanto.

Miro a un edificio cercano y termino mi comida para luego ir en dirección a su entrada.

El lugar era grande, gigante en cierta medida; al interior el personal se movía de un lado sin problemas, era incluso fantástico de ver. Muchos robots se movían por doquier, traían agua o recogían alguna basura.

Pude ver a unos robots pasar por detrás de mí y limpiar la tierra que salía de mis zapatos.

Me muevo por los alrededores y de repente una persona me vio, estaba arriba de unos escalones que daban al segundo piso de este edificio, miraba unos documentos y luego me hizo una señal.

Me acerco al hombre; este tiene lentes y cabello corto de color azul y, dada su ropa elegante, parece un oficinista muy trabajador.

“Hola”.

“Hola, ¿eres el nuevo visitante?”.

“Sí”.

“Entiendo, por favor, firma aquí y aquí; vas a poder presentarte con una persona particular y él te llevará a tu sede”.

“¿Así sin más?” Esto fue rápido; estaba preparado para muchas preguntas, pero simplemente me miró sin mucha emoción en su rostro.

“Es todo, nos encontramos faltos de personal ahora mismo, necesitamos toda la ayuda posible”.

Esa actitud fue fría; me gusta estar ya trabajando, pero esperaba un poco de dificultad.

“Se me dijo que debo seguir con mis estudios en una academia, ¿dónde será?”

“Eso está en este informe, incluso el lugar que es tu residencia temporal, así que espero un trabajo correcto de tu parte”.

Él me entregó unas hojas y eso fue todo; sin más que decir, solo se marchó y yo miraba cómo todas las personas se movían de un lado a otro, incluso algunas paseaban tranquilas o conversaban. ¿Realmente estaban faltos de personal? No lo parecía.

Miro a la zona más alta del edificio y me percato de un techo hecho de cristal muy brillante. Mientras observaba el lugar, mi mirada se centraba en algo, un vestido púrpura y un cabello dorado.

Una joven estaba en el tercer piso y miraba en mi dirección con seriedad; sus ojos eran azules y tenían pupilas como si fueran estrellas plateadas; eran ojos muy raros si se piensa.

“Una hermosa chica, ¿verdad?”, una voz llegó a mi espalda y un hombre me sonrió. “Esa joven es Migashi; podrías considerarla como tu nueva jefa y alguien a quien es mejor no hacer enojar”. El hombre me advirtió y trató de mirar disimuladamente a dónde está la chica, pero no la encontré.

“No está”.

“Claro que no, una joven tan ocupada como ella no puede quedarse quieta mucho tiempo; vamos, es mejor apurarnos”.

Él me comenzó a guiar, así que lo seguí sin preguntarle siquiera el nombre.

————————————————————————————————–

“Tonto, tonto, tonto, ¿cómo se atreve a dudar de mí?, casi pude verlo reírse cuando le dije que era una dama, ¡inaceptable!”. Sara golpeó un peluche de oso gigante como si fuera un saco de boxeo y Elena apenas la miraba. “¿Sabes lo que más me molestó? Que ni siquiera agradeció el choripán”.

Le dio un golpe al oso y este cayó al suelo derrotado, pero eso no la detuvo y comenzó a patearlo en el suelo.

“Me sorprende como Jaime entendió que ese oso era un buen regalo para tí; lo usas correctamente para regular el estrés”.

“¿Siquiera me escuchas?, tengo un problema ahora”. Elena no se lo tomaba en serio y Sara se molestaba por eso.

“Escucha, puede que te moleste y está bien, es normal, pero tú tampoco fuiste la mejor del mundo”.

“Yo soy la chica más encantadora de este universo; mejor vuelve a pensar en tus palabras”.

Sara se sentó luego de agotar sus energías con el oso, miró su brazo y se dio cuenta de que aún tenía la ropa rota, haciéndole que recordara la pierna; se supone que estaba lastimada, aun así, estaba completamente sana, una prueba del trabajo que hizo.

“Qué molestia, yo estaba pensando que era un buen chico por hacer un gran trabajo, pero solo actuó como un idiota”.

“¿Tú lo hiciste diferente?”. Elena no quitaba la mirada de su computadora mientras respondía con simpleza, cosa que hizo recapacitar a Sara.

“Quizás debí agradecerle por sanarme, pero no me dejó, ni siquiera nos dijo su nombre, nos separamos antes”.

“Tu escapaste”. Sara se tocó el pecho, dolida por el comentario de Elena; eso fue duro.

“Eres mi amiga, debes hacerme sentir mejor”.

“También es mi deber ser honesta contigo, es lo que siempre me pides”. Sara pensó en las palabras de su amiga y luego suspiró cansada.

“Quizás….. solo quizás, pueda agradecerle la próxima vez que lo vea”.

“O la décima, no lo sé, tómate tu tiempo”.

“¡En algún momento lo haré!”, Sara tenía la costumbre de decir eso, pero cuando debe hacerlo, no lo hace.

Sara se movió a la espalda de Elena para jugarle una broma y se percata de que estaba jugando un partida de poker en su computadora.

“¡Traidora, me ignoras solo para jugar!”

“¡Ah!, déjame”, Elena fue atacada por detrás mientras una de sus orejas era lamida como castigo y antes de darse cuenta, la puerta se abrió.

“Muy buenas tardes, excelente trabajo el día de hoy; espero que tengas energía para celebrar con su nuevo compañero”.

Jaime apareció por la puerta y con él estaba… El joven que Elena y Sara conocieron el día de hoy.

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Seguí al hombre hasta un pequeño edificio departamental; el lugar tenía 4 pisos y pidió que entrara. El hombre tenía una actitud seria y calmada, pero de la nada sonrió.

“¡Traidora, me ignoras solo para jugar!”

“¡Ah!, déjame”, escuché una discusión al interior y pude reconocer las voces.

“Es mejor que te acostumbres; son algo particulares, pero sé que te llevarás bien con tus nuevas compañeras”.

Él abrió la puerta y las chicas miraron en nuestra dirección, algo asombradas.

“Muy buenas tardes, excelente trabajo el día de hoy, espero que tengas energía para celebrar con su nuevo compañero”; esa fue mi presentación, así que me moví al frente y ellas me miraron con la boca abierta.

“Tu… tú eres ese chico”, Sara dijo lo obvio y Jaime sonrió feliz.

“¿Se conocen?, ¿algún amor de verano?, eso soluciona las presentaciones, le doy la bienvenida a……., ¿cuál dijiste que era tu nombre?”, el hombre recordó un punto importante y muy tarde, aunque puede que lo dijera en broma solo para que me presentara, este señor parece mover toda la conversación con cuidado.

Ellas se pararon al frente de mí y Elena le sonrió a Sara mientras la intrigaba para decir algo, pero ella se negó y dijo que algún día lo diría.

Ignoro el significado de sus palabras y me presento.

“Mucho gusto, soy nuevo en la ciudad y ahora formo parte de su grupo, mi nombre es Shadow y vine a esta ciudad para ser un héroe”. Las chicas inclinaron un poco la cabeza y sonreí seguro de mí mismo. “Yo me convertiré en una persona que salve a un total de 20.000 personas; esa es mi meta”.

Hice mi declaración y ellas no lo entendieron.

Hoy fue solo el primer día y salvé a una niña; eso significa que aún me quedan 19.999 personas más y podré estar completo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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